Un poquito de mí

UN POQUITO DE MÍ

¡Buenos días amigos! Ya que llevamos varias semanas de andadura juntos, creo que ha llegado el momento de que os hable un poco de mí, en lo que a mis gustos literarios se refiere.

Que sepáis que soy una lectora avezada de libros desde mi niñez, hábito que bien me supo inculcar mi madre, aún cuando a ella jamás la llegué a ver con un libro entre las manos. Siempre me compraba libros de fábulas, creo que he leído todas las de Esopo, Samaniego, Iriarte… Y recuerdo bien leer esos preciados libros una y otra vez, historias con moraleja, siempre con una enseñanza distinta. Gracias mamá por el trabajo que hiciste conmigo, sé que desde el cielo siempre me estarás cuidando.

Nunca me he encasillado en ningún género de lectura, he leído de todo, o al menos de casi todo, sobre todo en aquella estupenda etapa estudiantil, cuando tenías tiempo más que de sobra para hacerlo, en especial en los largos trayectos en transporte público hasta la universidad. Esas visitas a la biblioteca a elegir el siguiente libro… Y durante las vacaciones, siempre me quedaba hasta altas horas de la madrugada incapaz de abandonar la lectura que me traía entre manos.

He leído todo lo que ha caído en mis manos de Miguel Delibes (mi preferido, sin duda, “El Camino”), de Pérez Galdós ( ya no recuero ladeo veces que habré podido releer “Misericordia”), José Saramago (espectaculares “Ensayo sobre la ceguera” y “La caverna”), Isabel Allende (creo que debo tener su bibliografía completa), Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte (mi preferida, sin duda, “La reina del sur”).


Como buena estudiante de economía, por supuesto no han faltado entre mis lecturas “El capital” de Karl Marx o “La riqueza de las naciones” de Adam Smith. Libros que ahora mismo se me antojan demasiado espesos pero que aún guardo con cariño en mi librería. Hace pocos días, trasteando en una feria de libros, estuve a punto de comprar un ejemplar del “Manifiesto del partido comunista”, pero al final me decidí por la lectura más filosófica de Khalil Gibran, que también recuerdo con mucho cariño de mi adolescencia.


En los últimos tiempos me dio por leer literatura romántica y erótica ( sí, lo reconozco, he leído la trilogía completa de Grey), aunque no es de mis preferidas, pero es amena y fácil de leer, te desestresa la mente con rapidez. En cualquier caso, no me perdería ningún libro de Megan Maxwell, Noelia Amarillo, Elisabeth Benavent o Noe Casado, escritoras españolas que me encantan. Quizá por ello la “novela” que estoy escribiendo ha tirado hacia el lado romántico…

Me entusiasman por ejemplo las novelas de terror, siendo Stephen King mi gran referencia (os recomiendo en particular “IT” e “Insomnia”). Seguidamente Mary Higgins Clark, aunque no con tanto entusiasmo.


Umberto Eco y su inmejorable “El péndulo de Foucault”. Ken Follet, por supuesto, “Los pilares de la tierra”, lectura obligada. Carlos Ruiz Zafón, “La sombra del viento” y “Marina”. Lucia Etxebarría. Ya sabéis la relación tan especial que tengo con El principito… No sé, podría daros tantos referentes…

Por mis manos han pasado cantidad de libros de multitud de disciplinas, en una inquietante necesidad de saber. Libros sobre Alzheimer, drogas, yoga… y hasta un manual de voleibol que vete tú a saber qué pasó por mi mente al comprarlo. Todos ellos perfectamente alineados y mezclados, sin orden ni concierto, en mi particular “biblioteca”. Hasta que los niños empezaron a meter la mano ahí… Os dejo la foto de uno de los estantes porque si viéseis el resto… El día menos pensado lo organizaré, lo prometo.


Lo único que nunca me ha llamado la atención es la poesía, no sé, quizá Becquer, Antonio Machado, García Lorca y poco más. Vaya usted a saber por qué.


Me encanta el olor de los libros, tanto los nuevos como los viejos. Para mí es un olor tan especial como el de la tierra mojada. Durante años he renegado de la lectura digital, pues siempre he pensado que el placer de pasar las páginas de un libro era insustituible. Y aunque lo sigo pensando, finalmente he sucumbido al infinito mundo del ebook, que te permite almacenar gran cantidad de libros en un solo dispositivo, con la comodidad de poderlos leer en cualquier momento sin tener que cargar con un libro encima. Aún así, sigo prefiriendo el papel, aunque reconozco que ya sólo compro en este formato los libros que sólo tienen edición impresa y algún que otro que se me ha antojado tenerlo en papel.

Bueno, creo que ya os he contado bastante por hoy. Y a vosotros, ¿qué literatura os interesa? ¿Cuál es ese libro que por más que releáis no os cansáis nunca de él?


¡Feliz semana para todos! ¡Se os quiere!

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