El relato del viernes: “Mi cumpleaños”

MI CUMPLEAÑOS.JPG

Imagen elegida en Google y autoeditada

MI CUMPLEAÑOS

Hoy vuelve a ser el día de mi cumpleaños. Recuerdo un tiempo en que lo esperaba con ilusión, iba haciéndome mayor, cosa que todo niño desea con toda la ilusión del mundo. Hacerse mayor para por fin ser libre, liberarse de las “ataduras” de los padres que no te dejaban hacer esto o aquello, ibas a comerte el mundo, a hacer lo que quisieras, ibas a hacer cosas realmente importantes.


Hoy veo las dos velas que iluminan en la oscuridad mi tarta de cumpleaños y sé qué es lo que se espera de mí. Así que muestro mi mejor sonrisa, como si realmente fuese un día importante para mí. Y pidiendo un deseo, como marca la tradición, soplo las velas y me sonrojo mientras mi familia me canta el cumpleaños feliz. Y me emociona la ilusión que le ponen, pero algo en mi interior zozobra, me inunda de melancolía. No quiero hacerme mayor, no señores. Todavía no.


Ya he llegado a los “ta y todos”, víspera de ese maldito día en que las velas de mi tarta muestren un cuatro y un cero perfectamente redondeado, y entonces es cuando te planteas qué has hecho con tu vida. ¿Dónde quedaron todos aquellos sueños de juventud? Por supuesto que he hecho cosas maravillosas que no cambiaría por nada del mundo. Si pudiese volver atrás, aunque sólo fuera veinte años, a los dichosos 29, probablemente solamente repetiría tres cosas en mi vida. Vosotros. Mi queridísimo marido y mis dos pequeños tesoros, que son lo mejor que he hecho en la vida. ¿Lo demás? Lo demás podría haber sido de cualquier otra manera que probablemente me podría haber aportado la misma o incluso mayor satisfacción que lo que he vivido.


Si pudiese volver más atrás aún, con total probabilidad cambiaría hasta los estudios elegidos, ya con la experiencia de lo vivido a partir de ahí. Me gustaría elegir una profesión gratificante para mí misma. Quizá maestra o enfermera, sí lo mismo que todas las niñas de mi edad querían llegar a ser, menos yo.


Me arrepiento de no haber perseguido con más ahínco mis sueños: ser escritora, no haberme rendido con tanta facilidad ante aquellas oposiciones que tan duramente preparé durante años. Habría tratado de ser mejor persona, no es que me considere mala, al contrario, pero reconozco que siempre he sido muy de guardar rencor (aquello de perdonado, pero no olvidado) y he sido en cierta medida egoísta.


Por eso hoy, cuando se cumplen ya treinta y nueve años de mi nacimiento, miro atrás y miro hacia delante y no encuentro ni la manera de cambiar el pasado y no tengo la menor idea de lo que me deparará el futuro. Sólo siento un enorme agradecimiento a mis padres por haberme dado la vida, por haber luchado por mí y por haberme hecho la persona que soy, con mis defectos y mis virtudes. Te quiero papá, ya verás como todo va fenomenal y luego lo celebraremos como se merece. Y a ti, mamá, estés donde estés, te quiero como siempre y siempre estarás conmigo en tu rinconcito de mi corazón.


Y de pronto miras atrás, y miras el presente, y te encuentras con una familia, con un hijo a punto de cumplir diez años, ¡diez!, que en apenas dos entrará ya en el instituto, y no puedo evitar cierta intranquilidad por ello. Miras en tu interior y tu corazón sigue siendo el de aquella niña que se lanzaba con la bicicleta por las calles del pueblo y andaba siempre con las rodillas rojas llenas de mercromina. Pero ese corazón de niña tiene responsabilidades de adulto que no sabe si está sabiendo gestionar bien.


En fin, ya son treinta y nueve sobre mi tarta, y sé que estoy más lejos de la niña que fui y más cerca de la abuela que seré, y no puedo evitar sentir cierta melancolía.


Espero las llamadas de siempre, familia y amigos que puedo contar con los dedos de una mano, porque si algo te enseña la edad es que lo más importante es la calidad no la cantidad. Hace unos años me entristecía, pero hoy me llena de orgullo, poder contar con los realmente importantes, los que siempre están ahí, interesándote por ti en las buenas y en las malas.


Pero aún así, disfrutaré de mi cumpleaños como se espera que haga. Porque los treinta y nueve, al igual que los dieciocho, sólo se cumplen una vez en la vida, y quién sabe si llegarás a la siguiente cifra. Por eso os voy a recibir con ilusión, con alegría en la medida de lo posible y con gran agradecimiento por los que harán posible que este día sea especial.


A partir de aquí, llega el momento de retomar sueños, de cometer locuras, de decir SÍ a todos los planes que te propongan y de cuidarse a una misma, ponerse la coraza anti-daños externos y preocuparse por lo que verdaderamente importa. Porque ha llegado el momento de establecer prioridades, y yo ya tengo muy claras cuáles son las mías.


Así que me deseé a mí misma un feliz cumpleaños en cuanto desperté y le sonreí al día con ironía. Porque hoy empieza la versión 3.9 de mí misma, con nuevas actualizaciones que mejorarán el rendimiento de la aplicación que soy.


¡Sí, hoy es mi cumpleaños y lo voy a festejar por todo lo alto!

Ana Centellas. Agosto 2016. Derechos registrados

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