Entrada especial: “Carta para mi vida”

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CARTA PARA MI VIDA

Parece que fue ayer, es increíble cómo pasan los años, cómo poco a poco el tiempo se nos va desvaneciendo entre los dedos, y esos momentos increíbles que hemos vivido ya no volverán a repetirse. Añoro muchas cosas de todo este tiempo que llevamos juntos, pero mi gran alegría es verte crecer, sano y alegre.

Aún recuerdo (como para olvidarlo), aquellas largas horas de espera en el hospital, caminando pasillo arriba, pasillo abajo, mientras me inducían el parto. Y yo que pensaba que aquello iba a ser la gloria bendita, pero no. Quince horas después, tuvimos que salir de urgencias hacia quirófano para practicar una cesárea urgente porque te nos ibas. No sabes la de miles de pensamientos que cruzaron por mi cabeza mientras avanzaba la camilla hacia el quirófano. Quería llorar, quería gritar, quería luchar por ti, no podía perderte ahora. No después de esos más de nueve meses que llevábamos juntos, y de todos los sustos que habíamos pasado hasta entonces.

No quiero ni recordar el terror que sentí cuando una amable enfermera, auxiliar o lo que fuese, me dijo, fíjate si está bien cuidado que no le dejan ni llorar. ¿Cómo que mi niño no llora? ¿Qué demonios está pasando? Al fin, después de hacerme sufrir unos segundos más que a mí me parecieron eternos, escuché tu llanto por primera vez. Por fin pude respirar tranquila. Pero mi alegría duró poco, porque sólo pude verte en la distancia y nos separaron, cariño mío, nos separaron, por primera vez en la vida, nos separaron.

Todos sabíamos que eras un campeón, en especial yo, tu mamá, que siempre sintió una conexión muy especial contigo desde mucho antes de nacer. Desde que nos dieron aquella impactante noticia de tu pliegue nucal. Nadie daba un duro por ti, así es, real, cruel y duro. Excepto yo, porque tú me dijiste que estabas bien. No tengo palabras para describir aquel momento, cuando un escalofrío recorrió mi cuerpo y simplemente lo supe, tú me lo estabas diciendo, no te preocupes mamá, estoy bien. Y luché como una leona por ti. Luché contra médicos sin escrúpulos ni empatía que llegaron a llamarte feto con malformaciones, a ti, mi niño, mi bebé precioso. Porque así fue como naciste, un bebé precioso. Aún recuerdo perfectamente a aquel doctor que me practicó la amniocentesis, si le viese ahora mismo no tendría más remedio que partirle la cara.

Y a partir de ahí mi vida se llenó de una manera que nunca pudiera haber imaginado. Jamás creí que una personita tan pequeña pudiera darme tanto. Pero así fue, y así fue como te convertiste en el centro de mi vida.

Fuiste creciendo, y en tu crecer ambos aprendimos mucho uno del otro. Y te convertiste en un niño estupendo, cariñoso, generoso, de buen carácter, amigable, una muy buena persona, a mi parecer, y no lo digo porque sea tu madre. Porque soy tu madre diría que eres guapísimo, y aun así no estaría para nada faltando a la verdad. Porque el corazón se me hincha en el pecho de una manera inexplicable, como si todo el amor que siento hacia ti no tuviese cabida dentro de mi diminuta caja torácica. Esa sensación, que tanto engrandece, se llama orgullo.

Hoy, mi vida, cumples diez años, tus primeras dos cifras, y siento que me estás haciendo mayor. Toda una década juntos que ha pasado volando. Cómo me gustaría volver a recuperar el tiempo perdido… Todo ese tiempo que no he podido dedicarte por el trabajo, compensarte por todos esos madrugones a horas intempestivas…

Ahora veo cómo mi bebé, que luego pasó a ser mi niño, ahora es mi chico, y dentro de poco dejará de ser tan chico. Ya vemos en ti claras señales de una pre-adolescencia. Esa rebeldía de los últimos tiempos, ese mal humor que te caracteriza tan a menudo, esos gritos. Conserva ese carácter para la vida, para que sepas defenderte bien de los que quieran hacerte daño, porque, te aseguro, van a ser muchos.

Pero, a pesar de ello, y de que muchas veces me digas que tu vida es tuya y puedes hacer con ella lo que quieras (y yo me llevo las manos a la cabeza), a pesar de eso, sigues siendo un niño pequeño que busca a sus papás cuando no puede dormir, cariñoso como tú solo y una persona excelente.

Sólo quiero darte las gracias, mi vida, como todos los años, por estos diez años tan maravillosos que has permitido compartir con nosotros, tu familia. Gracias por ser como eres, gracias por todas y cada una de las lecciones que nos has dado a lo largo de estos años, porque hemos aprendido mucho de ti. Gracias por tu cariño, gracias por tu complicidad, gracias por ser tú. Y nunca te olvides de eso, de ser tú mismo, no permitas nunca que nadie te cambie, porque así, tal cual eres, eres una persona extraordinaria. Mi campeón del mundo.

Felicidades mi vida por esos diez añazos que hoy cumples, y espero que cuando soples las velas en forma de diez de tu tarta, pidas un deseo con el corazón. Espero poder seguir a tu lado muchas décadas más, como hasta ahora, ayudándote en lo que me sea posible y aconsejándote de la mejor manera posible, para que esa vida, que es tuya (tienes más razón que un santo), vaya guiada por el  mejor camino que entre todos sepamos elegir, hasta que levantes las alas y vueles por ti mismo.

Te quiero Iván, mi corazón, mi vida, mi niño, mi amor, mi ilusión… Hasta el infinito y más allá, te quiero.

Con todo el cariño del mundo,

Mamá

 

Ana Centellas. Diciembre 2016. Derechos reservados.

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41 comentarios en “Entrada especial: “Carta para mi vida”

  1. Es precioso Ana y completamente emotiva. Reflejas tan bien el amor y la lucha que me has saltado las lágrimas. Estoy segura de que tú e Iván formáis un equipo excelente y que lo haréis siempre. Felicidades a él y a la mamá y un abrazo fortísimo 😊😊

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  2. Estoy segura Ana que Iván está muy orgulloso de tan maravillosa madre, muchas felicidades por esos 10 años, me has recordado con tu hermosa entrada la situación que pase yo con mi hija María de 11 ( si la que me da quebraderos de cabeza con su pata chula) ya al nacer me pasó igual no pude ni tenerla e mis brazos y fueron muchos meses yendo al hospital para llevar la leche que me tenía que sacar para no perder el darle la lactancia, al final los niños son fuerte y lo más bonito, nos hacen mejores personas, BESOS ENORMES ANA !!!

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  3. Querida Ana, me has hecho llorar con esta sentida y preciosa entrada. Primero una felicitación al guapo Iván por esos diez años, y te digo disfrútalo tanto como puedas cariño, los años se pasan volando, si lo sabré yo con mis hijos de 22 y 19, el pequeño (que ya no es pequeño 14) ha sido como un sueño, los he disfrutado y aun lo hago, pero van cambiando, siendo independientes, alejándose de ti, como debe ser. Pero igual te invade la nostalgia. Eres una madre maravillosa, te admiro. Un abrazo!

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  4. Yo es que últimamente lloro mucho pos este tema, veo lo que hay, no hay un futuro laboral claro, veo maldad en la sociedad, veo que mi patito se hace cisne y me da un poco de pena, pero bueno es ley de vida, pero si me gusto mucho tu entrada, tiene la pura esencia del amor y el sentimiento, espero escribir algún día algo parecido para mi Edgar.

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