Reto: En jaque

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Imagen tomada de la red

¡Feliz lunes para todos! Comienza una nueva semana intensa, después de tanto día festivo, y qué mejor manera de animar este comienzo de semana que con un nuevo relato. Como otros lunes, os traigo el relato que escribí para el reto propuesto por la estupenda página de Facebook “El maravilloso mundo de los libros”. Os recomiendo que la visitéis, os aseguro que lo que vais a encontrar allí os va a maravillar.

Para los que no lo sepáis, el reto consiste en escribir un relato inspirado en una imagen que la administradora propone semanalmente. Por respeto al grupo, he cambiado dicha imagen.

Y sin más demora, os dejo con el relato. Espero que lo disfrutéis.

EN JAQUE

Carolina había salido apresurada de casa. Se había demorado bastante en arreglarse aquella noche y llegaba tarde a la cita con sus amigos.

No es que le apeteciera mucho salir aquel día. Había pasado la mayor parte del mismo lloviendo y las calles estaban inundadas por una humedad que calaba los huesos. Pero ella sabía que debía salir. Tenía que hacerlo. Además, en aquella ocasión estaría Dani. En sus sentimientos más profundos, siempre había estado enamorada de aquel chico. Pero ella siempre se empeñaba en negarlo. Aquel día se rendía ante la evidencia, pues se había pasado dos horas en el cuarto de baño de su casa arreglándose con esmero, además de otra buena hora decidiendo qué ponerse. Al final optó por un vestido corto negro que se ajustaba a su figura como un guante. Se calzó las botas negras de tacón, para proteger sus piernas de la humedad de la noche, y se puso el abrigo rojo que tanto le gustaba. Por último, cargó con su gran bolso al hombro, sin el que nunca salía de casa.

Llegó a la céntrica discoteca donde había quedado con sus amigos. En el reservado de costumbre, le esperaban Toñi, Manuel, Sara y Jorge. Eran sus amigos de toda la vida. Y Dani. Allí estaba él con su maravillosa sonrisa de dientes perfectos que le tenía obnubilada desde que le conoció, hacía ya tres años atrás. Nunca habían pasado de un tonteo descarado, pero aquella noche Carolina pensaba ir a por todas. Se lo jugaría todo a la última carta que le quedaba.

De esta manera, inició un intento de seducción más que evidente al que Dani parecía responder de muy buen gusto. Pero Carolina no estaba allí solo para pasárselo bien. Lo tenía muy claro si quería subsistir la siguiente semana. Había tenido que pagar los dos meses de alquiler que llevaba retrasados y el casero no iba a darle ni un mes más de cuartelillo.

Así que, excusándose un momento ante un apasionado Dani, tomó su bolso y desapareció de su vista. El muchacho se levantó para ver dónde iba aquella chica que le llevaba volviendo loco desde el momento en que le conoció. Al verle parada con un grupo de chicos, riendo con complicidad, decidió seguirle.

De esta manera, vio cómo la que hasta aquel momento había pensado que iba a ser su chica a partir de aquella noche, coqueteaba con descaro con diversos grupos de personas, moviéndose con total libertad por la discoteca. Se sintió tan decepcionado que volvió al lugar donde estaban sus amigos y, sin molestarse en inventarse ninguna excusa, les dijo que se tenía que marchar.

Cuando Carolina regresó de nuevo a sus arrumacos con Dani, se llevó la gran sorpresa de que este se había marchado sin dar ninguna explicación. El cabreo que se estaba formando dentro de ella comenzó a adquirir dimensiones desproporcionadas cuando, agarrando su abrigo, se fue también del local sin despedirse tan siquiera de sus amigos.

Ni siquiera se percató de que una pareja de chicos con los que había estado hablando salía detrás de ella.

Para dar tiempo a que el enfado fuese remitiendo, Carolina decidió volver caminando a casa aquella noche. Eran ya altas horas de la madrugada y no se veía ni un alma por las calles. No fue hasta que ya se encontraba cerca de su casa cuando sintió cómo era seguida de cerca por dos personas.

Durante unos instantes dudó. No sabía si salir corriendo o seguir caminando con tranquilidad, pues con total seguridad solo se trataría de paranoias suyas. Decidió seguir paseando hasta que notó cómo los pasos se le acercaban a mayor velocidad. Hasta que sintió cómo unas fuertes manos le sujetaban uno de los brazos, haciéndole casi daño.

Reconoció en ellos a una pareja de chicos con los que había estado hablando en la discoteca. No les había visto nunca antes por allí y, a pesar de que solía tener bastantes precauciones con los desconocidos, la prisa por volver junto a Dani le hizo no reparar en ello.

      – ¿Qué queréis de mi? – preguntó asustada. – Si queréis dinero cogedlo pero, por favor, no me hagáis daño.

Su rostro se tornó en extremo desencajado cuando uno de ellos, sin mediar palabra, le puso ante ella una placa de policía.

      – Señorita Carolina Fuentes. – habló por fin el que había sacado la placa, mientras su compañero le mantenía inmovilizada.- Soy el Inspector Santamaría. Llevamos tiempo sospechando de usted, pero hoy usted misma nos lo ha confirmado.

Mientras hablaba, su compañero le mostraba la bolsita llena de pastillas que ella les había vendido hacía escasamente una hora. Los ojos de Carolina se tornaron un momento en blanco y a punto estuvo del desmayo.

      – Como comprenderá, tendremos que realizar un registro de su casa y después tendrá que acompañarnos a comisaría.

En ese momento Carolina supo que estaría una buena temporada sin pisar la calle. En su casa tenía el pequeño laboratorio donde fabricaba las drogas de diseño que luego vendía entre los asiduos a la discoteca. De algo tenían que servirle sus estudios de química si no lograba encontrar trabajo para pagar sus necesidades más básicas. Solo permitió que una lágrima rodase por su mejilla izquierda mientras le colocaban las esposas y, con mucha educación, le invitaban a acompañarles a su piso.

Ana Centellas. Diciembre 2016. Derechos reservados.

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28 comentarios en “Reto: En jaque

  1. Esa cuestión de las situaciones amorosas no resueltas creo que las hemos sufrido todos y todas, son sólo posibilidades soñadas que pueden deparar grandes sopresas. Estupendo y emocionante relato que aunque lo anticipaba ese gran bolso del principio se me pasó desapercibido. Un beso.

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