Por capítulos: “Le délinquant” (Parte IV)

 

le-delinquant
La Géneve – Ginebra

 

Parte I   Parte II   Parte III

Comencé a bajar a la calle también por las noches. El callejón estaba demasiado oscuro y era apenas frecuentado. Las únicas luces provenían de los dos farolillos que colgaban del techo, uno en cada extremo, y de la pequeña taberna que permanecía abierta hasta tarde. Pero a mí no me preocupaba la oscuridad, al fin y al cabo estaba en el portal de mi casa y estaba más que acostumbrada a ella. Puede que ese sea otro de mis pequeños secretos, la carencia de miedo. Como lo oís, no le tengo miedo a nada, que yo sepa. Eso me ha llevado a caminar tan tranquila por lugares por donde se supone no debería andar una señorita como yo. Y claro está, alguna vez eso me ha traído algún que otro problemita. Recuerdo con especial nitidez un día que… Esperad un momento, ya me estoy volviendo a salir de la historia, ¿verdad?

Pues que sepáis que, igual que mi cabeza es capaz de hilar una historia con otra y no terminar ninguna, lo mismo me pasa con la lengua. Me gusta hablar hasta por los codos y cuando comienzo ya no hay manera de pararme. Incluso me pasa con mi jefa, y eso que no le aguanto. Pero es que no lo puedo remediar, tengo un impulso irrefrenable a hablar con la gente. Y como a veces no me paro a pensar en lo que digo, pues claro, algún problemilla que otro sí que he tenido. ¿Veis? Ya estoy empezando a creer que no continúo esta historia. Espero que al menos os esté manteniendo ahí enganchados. Es que como no os veo…

Vale, vale, ya continúo, hay que ver cómo os ponéis. Pues el caso es que en una de esas noches que esperaba con tranquilidad apostada en mi portal, le vi pasar tan de cerca que un escalofrío recorrió mi cuerpo. Después entró en la taberna del callejón. Aquel día quedé por completo descolocada. Primero, porque no sabía qué le llevaba a la taberna. Segundo, porque por primera vez en mi vida sentí crecer dentro de mí un sentimiento hasta entonces desconocido para mí. Sí, lo habéis adivinado. De tanto observar a aquel chico, se estaba empezando a despertar en mí algo parecido al amor.

Recuerdo que aquella noche subí cabizbaja las estrechas escaleras que subían hacia mi casa. No entendía cómo me podía haber enamorado de un completo desconocido. Pero la verdad era esa y no podía ignorarla. Y lo cierto es que, para mí, ya no era un desconocido. Llevaba años observándole pasar bajo mi ventana, intentando adivinar una vida para él. No era un completo desconocido, no.  Era el chico malo de todos los días, no sé cómo describirlo. El caso es que ya le sentía como una parte de mi vida. De hecho, el día que no pasaba por aquí notaba como si me faltase algo. Y la cosa es que no me había dado cuenta hasta ahora. ¿Os podéis creer que yo, una chica independiente donde las haya, que jamás había creído en el amor, estaba coladita por él? Pues sí, así era.

A partir de aquel día comencé a verle de manera diferente. Me levantaba ansiosa por verle pasar por debajo de mi ventana. Y por la noche, igual. No me acostaba hasta que no le había visto de vuelta de la taberna, que no era temprano. Eso se tradujo en que mis horas de sueño disminuyeran bastante, lo cual hizo que mi aspecto en el trabajo fuera un poco más desaliñado. A los dos meses de seguir esta rutina, mis ojeras ya me llegaban al ombligo, mientras que él parecía siempre fresco como una rosa. ¿Cómo lo haría?

Mi jefa, la muy puñetera, me despidió. Así, como os lo cuento. Total, porque me iba quedando dormida de pie. Ya me gustaría ver cómo estaría ella si durmiese las mismas horas que yo. Pero claro, no era una buena imagen para la marca que una de sus dependientes se dejase abrazar por Morfeo en cualquier momento. El día que me caí redonda por haberme dormido de pie, me llamó y me dijo que no podía seguir así. Y yo, que soy muy ingenua, pensé que iba a darme unos días de vacaciones para que pudiese recuperarme. ¡Ja! Lo que me dio fue el finiquito, que ya tenía preparado la muy lista.

Ahora sí que estaba metida en un buen lío. Menudo marrón se me venía encima, porque ¿cómo iba yo a pagar el alquiler de mi casita? La sola idea de perder mi ventana para poder contemplar al hombre de mis desvelos me producía escalofríos. A ver cómo salía yo de esta. Siempre he sido una persona de recursos, no os creáis, pero he de reconocer que en esta situación me asusté un poco. Sí, yo, la que nunca había tenido miedo a nada, ahora estaba acojonadita. Y todo por amor.

¿Solución? Ponerme a buscar otro trabajo cuanto antes. ¿Qué otra cosa podía hacer? Y mientras, ver pasar al hombre que me quitaba el sueño.

Pero aquel día… Sí, chicos, sí, ya hemos llegado a aquel día. Aquel día el destino tenía un giro inesperado para mí, algo que nunca jamás habría imaginado y que hizo que todas las cosas fueran… diferentes.

(Continuará…)

 

Ana Centellas. Diciembre 2016. Derechos reservados.

el-adios-copyrighted

Anuncios

8 comentarios en “Por capítulos: “Le délinquant” (Parte IV)

  1. ¡Muy buenas! Muy interesante se queda la cosa, la verdad que me he quedado intrigada y seguiré leyendo al paso que tu escribas jajaja. Personalmente me encana como describes el sentimiento que se le produce a la protagonista en cuanto lo ve.
    ¡Muy lindo!

    Le gusta a 1 persona

  2. Después de leer el relato y algunos comentarios he de hacerte saber que: es una pena que se trate de un relato corto, cuando da para una atractiva e interesante novela.
    Me encanta como escribes y la manifiesta sabiduría de cortar en el instante preciso para dejarnos con los dientes largos, es decir, con ganas de saber qué acontecerá en el siguiente episodio.
    Saludos

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s