Reseña: “Cuentos de otros mundos”

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Ya un poco intrigada por el género de la ciencia ficción, que ya sabéis que no me llama mucho, decidí que por qué no iba a darle otra oportunidad al mismo. Y para comenzar a adentrarme en este género de fantasía, elegí una novelita corta de Israel Diarte, auto publicada, de título “Cuentos de otros mundos”.

He de decir que me ha resultado gratamente sorprendente, no solo me ha gustado mucho, sino que ha abierto mi apetito por el género, eso sí, digamos que en pequeñas dosis. Me llamó mucho más la atención por ejemplo la novela negra, que tampoco era un género que hubiese tratado mucho con anterioridad.

En este libro Israel nos narra en forma de cuento, la historia de otro mundo. En verdad, no hace honor al título, porque en realidad no se trata de cuentos de otros mundos, sino de un solo mundo, muy diferente al nuestro. Detalla con tanta precisión cómo es ese otro mundo, cómo fue su creación, cómo es posible que exista vida en él, que por momentos llegas a pensar que ese otro mundo existe realmente. Imaginación desbordante junto con conocimientos de astronomía, para detallar al máximo el lugar donde se narra la historia.

El cuento nos narra la historia de Vai Valé, una niña pequeña de ocho años de edad, hija del jefe de la aldea, muy curiosa por naturaleza. Siempre interesada en las leyendas que circulaban acerca de los seres oscuros y los seres de luz que habitaban en su mundo, leyendas que ella misma creía como ciertas. Y en realidad se trata de un cuento de hadas, porque las hadas tienen mucho que ver en la historia del mundo, pero no voy a entrar en más detalles. Ante una inminente guerra entre los hombres oscuros y los hombres de la luz, Vai Valé decide internarse en el bosque en busca de las hadas. Y así transcurre la historia.

La historia está narrada por el guardián de la biblioteca de la aldea, antiguo guerrero, que será el encargado de velar por la pequeña Vai Valé en su búsqueda de las hadas, mientras los pueblos entran en guerra.

Como historia, me ha encantado. Me impresiona la capacidad del autor para inventar un mundo fuera del nuestro, razonar el porqué de su aparición, la historia que tuvo lugar en él… Y cómo la niña es capaz de iniciar su propia aventura en búsqueda de la solución que ella cree posible para que no se desate la guerra.

Además, intercala ilustraciones infantiles en concordancia con el transcurso de la historia.

El único inconveniente que le pondría al libro, y sin querer pecar de erudita ni mucho menos, es que necesita de una buena revisión ortográfica. Sobran tildes y faltan tildes por doquier, no sé si me explico: las hay donde no las tendría que haber y no las hay donde sí procedería.

Por lo demás, como historia, me parece altamente recomendable.

Si os ha picado la curiosidad, podéis adquirirla de manera gratuita en el siguiente enlace:

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La frase de la semana

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‘La palabra es el arma de la humanidad para aproximarse unos a otros’

Ana María Matute

Novelista española. Primera mujer en ser miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón de la letra K. Premio Cervantes 2010.

No podría estar más de acuerdo con esta frase, sencilla, breve y contundente de la genial Ana María Matute, de sobra conocida por todos. Sobre la base del diálogo construiríamos un mundo mejor. Pero un diálogo en el que ninguno tratase de imponer sus ideas a las de los demás. Sin esta premisa no hay diálogo posible.

Y pasando a otro orden de cosas, esta semana no os traigo una frase que me haya gustado, sino unos versos que me han enamorado, sencillamente. Vienen de la mano de nuestra compañera María en este post

‘Quiero un amanecer de abrazos,

una fina lluvia de besos,

deseo sueños de amantes locos

hilos que unan nuestros cuerpos.’.

María

Elficarosa

Un amanecer de abrazos, una fina lluvia de besos… No me diréis que no es precioso, como el resto de sus entradas, creo que todavía no he encontrado una que no me haya encantado, pero con estos versos me llegó mucho. Al final, entre todos, hacéis que me guste la poesía y todo, lo que no quiere decir que me anime a intentar escribirla. No nací poetisa… Para los que no la conozcáis, no dejéis de pasaros por su blog. ¡Os va a maravillar!

¡Besitos para todos!

Siguen llegando poesías para nuestro vídeo promocional – Scripto.es

¡Venga, animaos! ¡Que es por una buena causa! Mil gracias a todos por vuestras aportaciones. Nuestro barco ya está un poquitín más cerca de llegar a puerto.

Así es, ya tenemos diez poesías que podéis leer aqui. Muchas gracias a esos diez autores, y también a los que seguramente están escribiendo sus versos y a todos los que habéis ayudado a difundir esta pequeña iniciativa. Es increíble comprobar como llegan las respuestas cada vez que pedimos o necesitamos algo. Dejaremos pasar unos…

a través de Siguen llegando poesías para nuestro vídeo promocional. — Scripto.es

Reto literario: “Nueva vida”

 

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Imagen tomada de la red

 

¡Feliz lunes de nuevo! Damos comienzo a la última semana del mes de enero, ¡esto va que vuela chicos! De aquí a nada nos vemos con los turrones otra vez, jajajajaja.

Como suele ser habitual los lunes, comparto el relato que escribí para el reto literario de la página de Facebook, “El maravilloso mundo de los libros“. Aquí lo tenéis:

NUEVA VIDA

Paseando bajo la lluvia por las angostas callejuelas empedradas de mi pueblo, voy poco a poco siendo consciente de la gran riqueza que tengo. La lluvia cae con fuerza, arrastrando con su ímpetu cualquier rastro de añoranza que hubiera podido quedar escondido dentro de mí. Me encanta cuando llueve aquí, en el pueblo, y yo suelo salir a recorrer las calles, empapándome de la naturaleza que Zeus, de manera generosa, me envía cual regalo divino, para limpiarme y liberarme.

Son las ocho de la tarde, aún es temprano, pero ya no se ve un alma por las calles que, al contacto con el agua, se vuelven peligrosas y resbaladizas. Solo yo, transeúnte solitario de unas callejuelas despobladas, se atreve a salir a disfrutar de la lluvia cadenciosa que me va empapando poco a poco. Hasta los animales están reguardados de la lluvia. El humo de las chimeneas inunda el ambiente, consiguiendo una mezcla de olores inconfundible y maravillosa que llena de goce mis sentidos, el bucólico olor de la lluvia y el hogareño olor de la leña.

Las luces de las casas están encendidas. En aquella ventana que veo al fondo está la señora Emilia, la de la panadería, refugiada casi con total seguridad en un buen libro al abrigo de la chimenea. La ventana que tengo ahora mismo a mi derecha es la casa de Marquitos y Ezequiel, dos de mis mejores alumnos, que seguro que a estas horas ya han terminado sus tareas y estarán pasando un rato divertido jugando a la consola. En aquella de allí, estará la señora María, la de la tienda, preparando ya la cena para su esposo, Manuel, el del bar, y sus dos hijos, Sara y Jorge, también alumnos míos.

Continúo mi caminar bajo la lluvia, dejándome calar hasta los huesos, hasta llegar a la casa de Julia, justo al lado de la plaza. Las luces encendidas y la chimenea echando humo me hacen saber que allí está ella, resguardada del frío y la lluvia, seguro que con una taza de té entre las manos. Me imagino a mí mismo tocando a su puerta, diciéndole al oído de una vez por todas lo que siento por ella y besando sus jugosos labios por primera vez, dulces, tentadores, hipnotizantes. Pero una vez más paso de largo, cobarde, estúpido, buscando el resguardo de mi pequeña casita de piedra, huyendo de la vergüenza que me produce mi propia falta de arrojo.

Calado hasta los huesos, con una mezcla de paz e intranquilidad en mi interior, me cambio de ropa y me acerco a la chimenea, dejando que el calor vaya llenando mi interior y que el crepitar de las llamas me termine de infundir la calma que necesita mi encaprichado corazón.

Recuerdo con pesar la decepción que me llevé cuando, en el concurso de traslados, me destinaron a este pequeño pueblo perdido de la mano de dios. Yo estaba acostumbrado al bullicio de la gran ciudad, a las salidas nocturnas, a las prisas cotidianas, a las clases multitudinarias. Me gustaba salir a pasear bajo la lluvia, al igual que he hecho hoy, a empaparme de su frescura, hipnotizado por el sonido del tráfico de coches deslizándose sobre el asfalto mojado, refugiado en mi anonimato, inadvertido para el resto de la gente. Qué poco sabía yo en aquellos momentos de lo que era vivir, de lo que era gozar de una pequeña vecindad donde todos somos familia, donde cada uno conoce a los demás de tal manera que, con una simple mirada, todos saben cuándo no estás pasando por tu mejor momento y se vuelcan en ti de manera incondicional.

Ahora doy gracias por ello, por mi gran chimenea y me pequeña cocina de gas, por mi bonito patio al que salir en las calurosas noches de agosto y por despertar escuchando los pájaros que, remolones, me anuncian que llega el momento de ir a mi pequeña escuela, mi otro hogar. Y reconozco que aquí la lluvia no huele igual.

Ana Centellas. Enero 2017. Derechos registrados.

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Nuevo número de la revista Intropia

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Os presento el número 1, correspondiente al mes de febrero, de la revista de arte Intropia, fantástico proyecto que viene de la mano de Isabel di Vinci, en la que he tenido el enorme placer de poder colaborar junto a tan grandes artistas.

Aquí os dejo en enlace para que podáis sumergiros en sus páginas, todo un gustazo: Intropia febrero

Y aquí tenéis mi humilde colaboración, espero que os guste:

¿POR QUÉ?

“¿Por qué lees?”, me preguntas clavando en mí tus expresivos ojos grises. Me quedo pensativo, ¿cómo expresar con palabras lo que la lectura supone para mí?

Es una inmersión en otros mundos, aislarse de la realidad, vivir otras vidas, viajar a parajes de ensueño. Sentirse un día como una dama enamorada, al siguiente un asesino en serie, al otro un pequeño elfo que habita en un paraje recóndito. Descubrir nuevos paisajes, vivir inmerso en mil batallas, descubrir el amor en una playa solitaria, viajar en el tiempo, aprender cada día algo nuevo. Adentrase en bosques misteriosos, luchar con criaturas fantásticas, vivir un romance en la Edad Media, viajar a la luna o al centro de la tierra. Vivir una guerra, pasear por Central Park un día de nieve, hacer una excursión a la sabana, estremecerme por un orgasmo. Ser el lobo que espera impaciente a Caperucita, recorrer la nieve en un trineo tirado por hermosos huskies, lucir con orgullo un kilt escocés, aprender más de la historia, filosofar sobre la vida sin ser filósofo.

“Leo porque me gusta, porque me relaja”, te respondo al fin, al ver cómo esperas impaciente mi respuesta.

“¿Y por qué escribes?”, me preguntas con una hermosa candidez en tu rostro. Buena pregunta, no sé si lo comprenderías.

Escribo porque lo necesito, porque fluyen los sentimientos que llevo guardados muy dentro de mí, aquellos que por vergüenza nunca me atrevería a transmitir. Porque desata mi creatividad, porque puedo dar rienda suelta a mi imaginación desbocada. Porque me gusta que me tachen de loco, de ingenuo, de soñador. Porque cuando escribo todo es posible, porque cada personaje que invento lleva un poquito de mí, y eso me gusta. Porque puedo ser un hombre o una mujer, a mi antojo, o un niño pequeño, o un anciano desvalido. Porque siento la necesidad de plasmar con palabras lo que nunca podría decirte a la cara, aunque nunca llegues a saber que esas palabras van dirigidas a ti. Escribo por compartir, por aprender, para ser feliz.

¿Cómo podría explicar el cúmulo de sensaciones que me produce la escritura? Porque cuando mis dedos se deslizan por el teclado, o empuñan un bolígrafo, me siento libre como nunca antes lo había sido.

Pero no puedo explicarte todo eso. No con palabras, quizá sí con letras, con arte, con sentimiento. “Escribo porque me enamora”, te respondo, “al igual que lo haces tú.”

Ana Centellas. Enero 2017. Derechos registrados.

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Necesitamos vuestros versos – Textos Solidarios

Necesitamos vuestros versos – Textos Solidarios

¡Ya estamos recibiendo los primeros versos! ¡Animaos a enviarnos los vuestros! ¡Mil gracias!

Necesitamos vuestros versos Acabamos de empezar una nueva iniciativa en la que solicitamos poesías para seleccionar la que sirva de guión en el vídeo promocional del libro (aqui teneis todos los detalles) y solo unas horas más tarde ya hemos recibido algunas poesías que podéis leer en esta página. Iremos publicando allí todas las que recibamos […]

a través de Necesitamos vuestros versos – Textos solidarios. — El Destrio

Audio – Micro relato: “A mi lado”

¡Hola a todos! Ya es domingo, y para mí los domingos son días de devaneos… Así que la historia que os traigo esta semana es la siguiente: tengo varios micro relatos antiguos que no he compartido con vosotros, y he querido hacerlo de una manera especial, a ver si os gusta.

Como diría mi hijo, “si te gusta, dale al like y suscríbete a mi canal”. Jajajajaja.

¿Qué? ¿Qué me decís? ¡Lo que me faltaba! Jajajajajaja.

Por capítulos: “Terrores nocturnos” (Parte I)

 

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Imagen: Pixabay.com

 

TERRORES NOCTURNOS (PARTE I)

Cada noche me iba a la cama con el corazón en un puño. No quería dormir, cada día iba retrasando más el momento, pero llegaba un punto en que el cansancio me vencía y no me quedaba más remedio que acostarme. Me acurrucaba en la cama y me tapaba la cabeza con las sábanas, como si eso me pudiese proteger de la malignidad que habitaba en mis sueños. Pero no podía evitarlo, y con el corazón acongojado y los dientes castañeteando de puro miedo, iba dejando que el sueño me venciera.

Todo comenzó hace alrededor de dos años. Fue la primera pesadilla, con el ligero matiz de que yo sabía que no se trataba solo de un mal sueño. Aquella primera vez, la pesadilla me pilló por completo desprevenido en las primeras fases del sueño. Apenas llevaba una hora en un sutil duermevela cuando ocurrió. Y lo sentí tan real que por unos instantes tuve la duda de si estaba dormido o despierto. Desperté inquieto, sudoroso. La luz de la televisión aún inundaba mi cuarto y mi mujer dormía con placidez a mi lado. Hice un mohín al ver las sábanas mojadas, qué ridiculez, a mi edad no me podía estar pasando esto, pensé.

Desperté a mi mujer con cuidado, no quería alterarla, debido a su estado. Hacía apenas un mes que nos habíamos enterado de que íbamos a ser padres. Ella, como siempre, me inundó de tranquilidad. Siempre ha bastado una mirada suya para que mis temores pasaran a un merecido segundo plano. Juntos rehicimos la cama y nos volvimos a dormir. Aquella noche, no me volvió a molestar.

En mi sueño, aquel primero que tuve, estaba en mi casa, solo. Era el anochecer y estaba asomado a la terraza. Desde allí podía observar una vista más que privilegiada de Madrid. Era mi casa, mi terraza, lo podía ver con absoluta nitidez. No faltaba en mi sueño el más mínimo detalle, incluso aparecía la flor que luchaba por vivir bajo el frío, en una maceta que Sofía había colocado unos días antes. Había salido a fumar, como siempre hacía desde que nos enteramos de que íbamos a ser padres. No quería que el humo pudiese producir algún problema en mi mujer ni en mi futuro hijo. Yo estaba feliz, también recuerdo con claridad esa emoción. De pronto, al levantar la vista al frente, sobre los tejados del resto de edificios, vi una gran sombra que se cernía sobre el horizonte. Estaba en la lejanía, pero su simple visión me produjo el más profundo de los espantos. Sabía que aquello, fuese lo que fuese, no era nada bueno. Y que venía a por mí. Desde entonces, desde aquel fatídico día del mes de enero, el sueño se vino repitiendo cada cierto tiempo. Al principio solía ser una vez a la semana. Y siempre era lo mismo. La misma sombra revoloteando en círculos en la lejanía. Buscando la manera de llegar hasta mí. Pero parecía que no lo conseguía. Yo me despertaba asfixiado, aterido, aterrado. Grandes gotas de sudor frío recorrían mi frente. La cama mojada. Vuelta a empezar. Según iban pasando los meses, la pesadilla se fue haciendo cada vez más y más fuerte. Y también más frecuente. A los dos meses desde aquella primera vez, ya vivía aquella desagradable experiencia al menos dos veces por semana. Siempre lo mismo. Corría ya el mes de marzo y las plantas de Sofía estaban comenzando a florecer. Así es como se aparecían en mi sueño. Incluso me percaté de que en aquellos espantosos sueños yo vestía la misma ropa que había llevado a la oficina aquel día. Y veía cómo aquella sombra maléfica ya estaba rozando el extremo norte de mi ciudad.

A mi alrededor todo transcurría con absoluta normalidad. Sofía llevaba un embarazo excelente y se estaba cuidando mucho. En aquellos días, durante una de las ecografías de control, nos dijeron que íbamos a ser padres de una niña. Tanto Sofía como yo estábamos muy ilusionados con la noticia. Incluso comenzamos a comprarle algo de ropita. Toda esa felicidad se esfumaba de un plumazo cuando llegaba la noche y la pesadilla volvía a mi encuentro.

Ana Centellas. Diciembre 2016. Derechos registrados.

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Necesitamos vuestros versos – Scripto.es

¡Gracias a todos por vuestra implicación con el proyecto de textos solidarios! Estamos ahora trabajando la idea del booktrailer y ¡necesitamos vuestra ayuda! Animaos a enviarnos vuestros versos; se hará una votación pública para elegir los que formarán parte del vídeo, que también aparecerán en el libro “El mundo en tus manos”. En la entrada original de Scripto podéis encontrar la idea que tenemos en mente. ¡Seguro que os gustará! ¡Gracias!

Hola de nuevo a todos. Nuestro proyecto es un esfuerzo colectivo, un trabajo de equipo, y queremos que en lo posible cada componente de nuestro libro sea también fruto de la creatividad de nuestros colaboradores y cuente con su opinión en la toma de decisiones. Así hicimos con el propio título del libro, resultando elegido…

a través de Necesitamos vuestros versos. — Scripto.es

El relato del viernes: “Nunca podrán separarme de ti”

 

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Imagen: Pixabay.com

 

NUNCA PODRÁN SEPARARME DE TI

Eres tan bueno conmigo, siempre tan complaciente. Sacias mis instintos, esta calentura que me llena por dentro, amenazando con salir al exterior en forma de gloriosas llamas rojas. Siempre consigues aplacar mi fuego.

Incluso en los malos momentos siempre has estado ahí, apoyándome, dándome fuerzas para seguir adelante. No podría vivir sin ti, has calado tan hondo en mi interior que ya eres mi fiel compañero. Eres el sinónimo perfecto de la palabra amistad.

Ahora quieren que nos separemos, mi querido amigo. Dicen que no eres bueno para mí, que no me convienes. ¿Qué sabrán ellos? ¿Acaso saben de la historia tan perfecta que tenemos? Lo dudo. No tienen ni la más mínima idea de lo que nos compenetramos, de lo que sentimos cuando estamos juntos, del maravilloso placer que siento mientras te recorro con mi lengua y tú te deslizas dentro de mí.

Es imposible que una relación tan perfecta como la que tenemos, que casi se podría denominar amor, aunque quizás la palabra nos quede algo grande, pueda ser perjudicial para mí. No te consideran un buen compañero, cuando lo que no saben es que eres mi aliado, en los buenos y en los malos momentos. El único que jamás me ha defraudado. ¿Cómo podría yo separarme de ti?

Sin duda, la vida ya nunca sería igual sin tu compañía. No soy capaz de imaginar la vida sin ti. ¿Acaso es tan difícil de comprender? Ellos no lo entienden, y no conseguirán entenderlo nunca, porque jamás han vivido una relación tan estrecha como la que tenemos tú y yo.

¿Qué daño podrías hacerme tú, por favor? Estoy completamente segura de que no podrías hacerme daño alguno ni aunque te lo propusieras, porque eres tan bueno, tan dulce, tan… No tengo palabras para describirte.

Sé que en algunas ocasiones puedes llegar a resultar un poco frío, pero ¿acaso no lo somos todos alguna vez? Solo se fijan en los aspectos negativos. No se dan cuenta de que tu falta tendría unas consecuencias nefastas para mí. No me conocen. No como lo haces tú. Mi confidente, conocedor de hasta mis más oscuros secretos. ¿En quién podría confiar yo si tú me faltases? Es que no quiero ni imaginarlo.

Por eso no les voy a hacer ni caso. No pueden coartar mi libertad de esa manera. Seguiré a tu lado igual que tú has estado siempre al mío, desde pequeñita, cuando forjamos esta dulce amistad que poco a poco se fue convirtiendo en algo más. Porque no puedo olvidar los eternos paseos juntos, ni las noches de verano junto a la playa, ni cuando nos acurrucamos en el sofá, con una manta calentita a ver una película, ni cómo contienes mis lágrimas, ni cómo sofocas mi calor.

No, no pienso alejarme de ti. Te has ganado a pulso mi fidelidad eterna. Aunque no me entiendan, aunque me lo reprochen siempre, jamás podrán hacer que tú y yo nos distanciemos.

Porque te quiero a mi lado, mi delicioso helado de chocolate y nata.

Ana Centellas. Enero 2017. Derechos registrados.

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