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LA CASA

 Ellos se mudaron de casa cuando comenzaron a notar fenómenos extraños en ella. Las maderas crujían, las vigas lanzaban quejidos lastimeros que no eran capaces de identificar. Todas las flores del jardín, que con tanto esmero se había encargado de cuidar Mary, quedaron marchitas en una sola noche. Los pajarillos que solían habitar en las ramas del gran roble que había en el centro del jardín, desaparecieron casi como por efecto de magia.

Mary, embarazada de cinco meses, comenzó a sentir un pánico terrible, que se manifestaba en horribles pesadillas que se repetían varias veces cada noche. Su marido, Charles, aunque también había notado aquellos sucesos tan fuera de lo común, era algo más escéptico, por lo que procuraba mantenerse un poco al margen del tema. Sin embargo, fue tanta la presión que recibió de su esposa, que al final accedió a que se mudaran de casa. Lo hizo también pensando en el bienestar del bebé que venía en camino, pues el estado de alteración de Mary y su falta de descanso nocturno, no podían ser buenos para la pequeña criatura que se estaba gestando en su interior.

Se pusieron en contacto con una inmobiliaria de la zona, y a los pocos días ya tenían colocado el cartel de “se vende” a las afueras del jardín. Ese mismo día, Mary comenzó a empaquetar todos los enseres, sin tener ni siquiera visto un lugar al que marchar.

A la mañana siguiente, el cartel estaba arrancado y tirado al otro lado de la calle. Charles pensó que se había tratado de la travesura del algún grupo de gamberros, pero cuando pasados varios días comprobó que ocurría lo mismo día tras día, se convenció definitivamente de que tenían que salir de allí cuanto antes.

Encontraron un céntrico apartamento decorado con mucho gusto, al que se trasladaron de inmediato, viviendo de alquiler mientras se gestionaba la venta de la casa. La cosa se retrasó algo más de lo necesario pues, por lo visto, el dueño de la inmobiliaria tenía problemas con la Justicia, y fue precintada de la noche a la mañana. Todo parecía querer retrasar la venta de la casa.

Buscaron una nueva inmobiliaria que les gestionase la venta. De momento, ellos llevaban una agradable y tranquila existencia en el nuevo apartamento, disfrutando del embarazo de Mary, que ya era bastante más que evidente.

Un día recibieron una llamada de la nueva inmobiliaria, para comunicarles que la venta de la casa se estaba complicando bastante, ya que esta se estaba deteriorando a un ritmo fuera de lo normal. Charles decidió acercarse a ver qué era lo que estaba ocurriendo.

Cuando llegó al lugar, se quedó por completo sin respiración. El jardín era un secarral, cubierto por completo por pajas secas. El gran roble se había secado también en su totalidad. Algunas de sus grandes ramas habían caído al suelo, dejando unas grandes aberturas por donde se podía contemplar la oquedad de su interior. El cartel de “se vende” yacía como siempre tirado al otro extremo de la calle, cubierto totalmente de óxido. Pero lo que más le heló la sangre fue contemplar la casa que hasta hacía unas escasas semanas había sido su hogar. Las paredes, antes de un brillante color blanco, lucían grandes desconchones y estaban cubiertas, en dos de sus caras, por grafitis amenazantes. Las rejas de las ventanas estaban totalmente cubiertas de óxido y a algunas les faltaban incluso los cristales. Al tejado le faltaba una cantidad incontable de tejas. La puerta de la entrada parecía carcomida y no tenía ni cerradura.

No podía encontrar una explicación racional a lo que estaba ocurriendo en aquella casa. De pronto, sintió miedo de adentrarse en ella, por lo que pudiera encontrar en su interior. Con paso trémulo y pulso tembloroso empujó la puerta de entrada, y lo que contempló le llevó a caer al suelo arrodillado.

Completamente cubiertos por una gruesa capa de polvo, los muebles parecían sacados de otra época. Los ratones y murciélagos campaban a sus anchas, parecía que fuesen las únicas criaturas vivas capaces de permanecer en su interior. De reojo, creyó ver corretear también alguna cucaracha.

No se lo podía creer, pero nada quedaba de lo que había sido su antiguo hogar. Las lámparas modernas que los iluminaban cada noche, ahora eran pesadas lámparas de araña. Era como si todo se hubiese transportado a varios centenares de años atrás. Entró con cuidado en la cocina. Las paredes estaban cubiertas por unos anticuados azulejos de horrendos dibujos florales, también desconchados. En lugar de la moderna placa vitrocerámica que ellos utilizaban, había un extraño horno de leña. Cucharas de madera de todos los tamaños colgaban de las paredes.

Pensó que, por algún motivo, aquella casa no quería que se deshicieran de ella. Había pertenecido a su familia durante generaciones y ello explicaba, en cierta medida, el interés de la casa por seguir permaneciendo dentro del patrimonio familiar. Pero lo que escapaba por completo a su capacidad de razonamiento era lo que estaba ocurriendo. Esa regresión a un pasado del que no habían formado parte.

Apesadumbrado, se dirigió a la inmobiliaria, para poder comunicarle a su agente que quería detener la venta de la casa, a la vista de los acontecimientos que había podido contemplar con sus propios ojos. La sorpresa que se llevó fue mayúscula cuando la chica de la agencia le comunicó que no tenía la menor idea de quién era él.

—La casa de la que usted me habla lleva abandonada desde hace más de un siglo, señor. Han intentado demolerla en varias ocasiones para construir en su parcela, pero el follaje del jardín crecía de una manera imparable de la noche a la mañana, impidiendo a las máquinas realizar su trabajo. ¿En serio no conoce la historia? Además, las tumbas que se encuentran en el jardín trasero, hubieran echado para atrás a la mayor parte de compradores, por lo que hace ya mucho tiempo que se dejó tal cual está, en estado de abandono. Por ahí cuentan que está embrujada.

Tras agradecer a la empleada sus comentarios, un perplejo Charles salía de la agencia con un alto grado de incredulidad en su rostro. ¡Si ellos habían estado habitando aquella casa hacía menos de un mes! Fue en busca de Mary y le contó todo lo sucedido, desde su visita a la vieja casa hasta los comentarios de la chica de la agencia, que aseguraba no conocerle de nada. Le habló también de las supuestas tumbas que se encontraban en el jardín trasero, donde ellos salían a tomar el sol cada tarde.

El rostro de Mary se demudó por completo. Una gran desesperación se apoderó de ella y, resuelta, fue a ponerse el abrigo. Necesitaba verlo con sus propios ojos.

Juntos regresaron a la casa. Charles pudo comprobar asombrado cómo el aspecto era aún más desolador que el que él mismo se había encontrado aquella mañana. Mary le arrastró directamente al jardín trasero, quería comprobar por sí misma que sus suposiciones no eran ciertas. Con su ya abultada barriga, caminaba torpemente entre la maleza, tirando con desesperación de la mano de su marido. Lo que encontraron allí les heló la sangre.

Perfectamente alineadas, en el mismo lugar exacto donde ellos solían sentarse a tomar el sol, dos tumbas recubiertas de polvo y malas hierbas les estaban esperando. En una de ellas se podía leer claramente: “Charles Jones, 4 de abril de 1751 – 21 de septiembre de 1775”. En la otra: “Mary Jones, 25 de mayo de 1754 – 21 de septiembre de 1775. La pequeña Candance Jones, cuya inocente alma no llegó a conocer la vida”.

Charles y Mary, por completo acongojados, se fundieron entre lágrimas en un abrazo interminable. Fue en ese momento cuando un paro cardiaco les pilló a los dos desprevenidos, devolviéndolos al lugar del que nunca deberían haber salido.

Ana Centellas. Enero 2017. Derechos registrados.

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61 comentarios en “Los 52 golpes – Golpe #03 – “La casa”

  1. Sí la trama nos va sumergiendo en un ambiente extraño, cuando revelas el salto en el tiempo que se produce en la casa y de golpe llega el inesperado final, cuando los protagonistas son los propios fantasmas que la habitan. Digno del Poe más oscuro me ha parecido Ana. Un beso.

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      1. Para evitar las redundancias evidenciadas en el primer párrafo, podrías escribir algo parecido a: Se mudaron de casa cuando comenzaron a notar unos ruidos extraños. Las maderas crujían, las vigas lanzaban quejidos lastimeros que no eran capaces de identificar. Las flores del jardín, las mismas que, con tanto esmero, se había encargado de cuidar Mary, quedaron marchitas en una sola noche y los pajarillos que solían habitar en las ramas del roble ubicado en el centro del mismo desaparecieron como por arte de magia.

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      2. Ellos se mudaron de casa cuando comenzaron a notar fenómenos extraños en ella. Las maderas crujían, las vigas lanzaban quejidos lastimeros que no eran capaces de identificar. Todas las flores del jardín, que con tanto esmero se había encargado de cuidar Mary, quedaron marchitas en una sola noche. Los pajarillos que solían habitar en las ramas del gran roble que había en el centro del jardín, desaparecieron casi como por efecto de magia.

        Párrafo original. No entiendo a qué redundancias te refieres.

        Y de los demás párrafos tendrás algo que decir también, ¿no? ¿O solo por eso echas por tierra el texto?

        Con todos mis respetos

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      3. En el segundo, podrías optar por algo parecido a: Mary, embarazada de cinco meses, comenzó a sentir un pánico terrible, como consecuencia de horribles pesadillas que se repetían con insistencia cada noche. Su marido, Charles, a pesar de que también los había percibido, se mostraba escéptico y procuraba mantenerse un poco al margen del tema. Sin embargo, fue tanta la presión que recibió de su esposa, que al final accedió a sus repentinos deseos de mudarse de casa. Lo hizo también pensando en el bienestar del bebé que venía en camino, pues el estado de alteración de Mary y su falta de descanso nocturno, no podían ser buenos para la criatura que estaba gestando (gestando lleva implícito en el interior del vientre materno)

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      4. En cuanto al tercer y cuarto párrafo, tal y como está planteado, ¿crees que cuenta con fuerza suficiente para convencer a un lector habituado?, ¿qué sentido, aparte de rellenar, tendría el hecho de que Charles se desplazase todos los días desde el apartamento alquilado para ver arrancado y tirado en cartel?

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      5. No se trata de eso, pero si solo te vas a dedicar a sacar defectos de manera pública, sí te agradecería que te abstuvieses de hacerlo. Veo que no has comprendido nada de lo dicho.

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      6. Bueno, el hecho de pensar algo no significa que se corresponda con la realidad. Es tu punto de vista y como tal merece tanto respeto como el de los demás. No me he enfadado y seguiré leyéndote, pero sin pronunciarme.

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      7. No es mi punto de vista, es un hecho que solo comentas los aspectos negativos. De hecho, ayer a un compañero le dejaste un comentario con un simple “nada que objetar”, ¿qué pasa que si no hay nada negativo no puedes manifestar tu opinión a favor? ¿O acaso el texto te es indiferente? A eso me refiero. Y sobre todo, al hecho de hacerlo en público.

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      8. No resulta convincente, Fran. Opino que debes dar también las buenas impresiones. ¿Acaso a ti no te gustaría? Lo siento mucho, pero yo he pasado por una situación muy humillante durante años, y no estoy dispuesta a que me vuelva a afectar. Ya no callo mis opiniones, gusten o no. Estoy aprendiendo a quererme. Expresar solo las opiniones negativas de los demás lo único que hace es que sientan que su trabajo no tiene valor alguno. Especialmente, cuando estamos entre compañeros, y creo que nadie sabe más que nadie.

        Te voy a poner un ejemplo:

        – El texto me ha gustado, el argumento está bien y el final me ha sorprendido, pero creo que hay algunos aspectos que se podrían mejorar.

        – Necesita una buena revisión, a la vista de las redundancias e incoherencias que tiene el texto. Que

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      9. ¡Ojalá me indicasen los errores en los escritos actuales!, pues en los antiguos soy consciente y si no los corrijo es con el fin de no tergiversarlos y que se aprecie la evolución tanto a nivel sintático como temático. Si te has sentido como mencionas te pido disculpas, a pesar de que mi intención era ayudar y no denostar. Y, aclarado esto, me gustaria dejar zanjado el asunto aquí.

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      10. Pues a mí no, pues aún no me has aclarado si aprecias la diferencia entre ambos tipos de intervenciones. La manera de decir las cosas es muy importante, aunque no lo creas. Y puedes quedar como un señor o como un prepotente. Tú decides. Es por tu bien.

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      11. Suena redundante escribir dos p más términos iguales o parecidos en el mismo párrafo (Ellos, ella, flores en el jardín, roble en el jardín) Las flores lleva implícito todas, y si desaparecieron, ese casi, como el resto de los adverbios que están demás por el hecho de que si son eliminados no afectan en absoluto al significado de la frase ni del texto.

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  2. Ana, me he quedado impresionada con el relato. Eres única para crear una atmósfera que te asfixia y te hace sentir atrapada, un final fantástico. Un abrazo de luz.
    Te dejo una cita que me gusta mucho:
    “Los groseros yerran casi siempre en sus pensamientos. La sencillez es una fuerza que vence todas las astucias”.
    Giovanni Papini.

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      1. Ana corazón, hablar con personas amargadas, que no saben escribir, llenas de complejos, que han escrito un libro y la crítica ha sido tan mala, como malo el libro y habla de conspiraciones cuando es a él a quien corrigen, es perder el tiempo.
        Estas personas son unas presuntuosas infladas como un pavo, pero se olvidan que a los pavos se les come en Navidad. A esta persona le he hecho una corrección y tiene al menos dos faltas ortográficas por frase. ¿Quien se cree que es para corregir un escrito?
        Él escribe como un crío de primaria insuflado de ego. Para ser corrector se necesita un nivel altísimo, al menos que tenga hispánicas y sea bueno/a.
        Un enorme abrazo, quiérete de verdad, eres muy buena y eso a las personas así los mata, no permites que nadie te ningunee. Nadie tiene derecho a ser tan pedante como para creer que un simple me gusta da por sentado que todo está bien para él. Por favor, es patético.
        Leo mucho, pero mucho, por placer y por trabajo y tu escrito es bueno, engancha y te deja expectante.
        Por otro lado no merece la pena ni contestarle.
        Un enorme beso de luz.

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      2. Mil gracias por tu apoyo, María! Lo que digo sobre ver la paja en el ojo ajeno y no la piedra en el propio, dedicado con todo mi “cariño”, pero en fin, si no nos damos por aludidos poco podemos hacer. Besazos!!!

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  3. Es evidente que entre nosotros existen muchísimas diferencias, quizás la más notoria sea que en mis argumentos no es menester incluir adjetivaciones despectivas y no, no es porque tema quedar mal parado o como un belitre, sino por principios. Es cierto que a la hora de expresarme no soy dado a mostratrarme lisonjero, algo que entiendo resultaría contraproducente por haber hecho público que la sinceridad es uno de los Valores que forman parte de mi forma de ser. En cuanto a las intenciones que acompañanan a nuestras intervenciones, decirte que, para cualquiera que nos lea desde la imparcialidad, es perceptible que, apesar de expresarme con exigüa delicadeza, el fin no es otro que ayudar; en cambio, tu actitud puede evocar a los imparciales una de las argucias habituales de los lobos que se visten de corderos con la intención de ocultar sus verdaderas intenciones.

    En mi perfil consta quién soy, de donde vengo y lo que pretendo como aficionado y/o aprendiz de escritor de manera breve, clara y concisa; y dicho sea de paso, nada que ver con la lectura que sobre mí has manifestado.

    Espero que tomes esta misiva con la intención que evidencia y que no la malinterpretes ni des por hecho algo solo porque así lo percibas, algo que, ¡por desgracia!, es muy habitual en determinadas personas.

    Es todo cuanto voy a refutar.

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    1. ¿Perdona? ¿Me acabas de decir que soy un lobo vestido de cordero para ocultar mis verdaderas intenciones? ¿Y cuáles son esas sí pueden saberse?

      Creo que en mi perfil también está bastante claro quién soy y lo que pretendo. Nunca he mentido, siempre soy sincera al máximo, creo que nunca en juzgado a nadie, intento ayudar a los demás en la medida de mis posibilidades, y si pienso que tus opiniones, siempre negativas, pueden hacer daño, evidentemente lo voy a decir.

      Tú mismo has dicho que no tome esta misiva con la intención que evidencia, pues si evidencia una intención, ¿de qué otro modo la voy a tomar?

      Ahora, por favor, aclárame a qué te refieres con “determinadas personas”, entre las que está claro que me encuadras. Si dices algo, dilo a la cara, no escondido en palabrería barata.

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      1. Es evidente que no has captado a qué persona va dirigido, posiblemente, por darle una entonación equivocada y por el hecho de no haberla nombrado. No sé a santo de qué le das tantas vueltas. Si lo he escrito en un aparte es porque el sistema no me permite responderle donde evidencia la animadversión hacia mi actitud y palabras, y lo expongo así, porque la elidida no me conoce en persona.
        No necesito esconderme de nadie para expresarme con claridad. Y, si te he respondido, debería ser una señal inquívoca de que la misiva no iba para ti. Más que nada, lo aclaro porque visto lo escrito, lo lógico y razonable es que, cuando no hay predisposición a arribar a buen puerto: la retirada y el silencio es lo correcto.

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  4. Tú me has engañado como Lidia con este texto, que lo sepas. El deterioro de la casa me ha hecho pensar en una prosopopeya exagerada, a lo bruto, una casa enfurecida y posesiva que no quería ser abandonada… y resulta que no. Me la has dado con queso, ¡qué mala!
    Una vez más, prosa limpia y adictiva que describe muy bien las situaciones, aunque, si me permites y ya sabes que con todo el cariño, te comentaré que la primera frase, precisamente por ser la primera, llama mucho la atención ese “Ellos […] ella”. Si estuviera en mitad del texto, pasaría más desapercibida la cacofonía 😉
    Y no me voy a meter en la cuestión de los comentarios, que está la cosa calentita…

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  5. ¡Vaya golpe bueno al final! Y la atmósfera la recreas muy bien. Me ha gustado el relato y te agradezco el buen rato que he pasado mientras leía. ¡Menos mal que estoy dentro de mi casa, y no la tengo en venta…! Enhorabuena 🙂

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