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Ilustración ‘made at home’ por mi hijo pequeño. Protegida.

 

 

LAURA, LA UNICORNIA SALTARINA

—Mami, ¿me cuentas un cuento? —me pidió mi pequeño anoche.

—Es un poco tarde, cariño, y mañana hay que levantarse temprano para ir al cole.

—Solo uno cortito, anda, di que sí.

—Vale, pero cortito, ¿eh? Que luego siempre me lías y acabamos contando cuatro o cinco.

—Solo uno cortito, mami, por favor… No te voy a pedir más, te lo prometo.

—Venga, y ¿cuál quieres? ¿El de los tres cerditos, el de Caperucita Roja…?

—No, mami, uno que te inventes tú, que me gustan mucho más.

—¿Uno que me invente yo? Vamos a ver cómo andamos de imaginación esta noche…

“Había una vez, en el lejano reino de los unicornios, una unicornia llamada Laura. Era la reina, la más importante de todos los unicornios, y tenía una belleza inimaginable.”

—¿Un cuento para chicas, mami? ¿Por qué no puede ser un unicornio?

—Porque el cuento que sale de la imaginación de mamá es de una unicornia. Vamos a ver, ¿quién se está inventando el cuento?

—Ya, pero, ¿no podría ser mejor un unicornio?

—Tú es que te crees que las unicornias no pueden hacer cosas como los unicornios, ¿verdad? Pues a lo mejor te llevas una sorpresa. Y anda, dame un beso, por si te quedas dormido antes de que acabe el cuento.

—No me dormiré hasta que termine, mamá. Venga, cuenta la historia de la unicornia.

“Pues resulta que Laura tenía un poder, por algo la habían elegido reina del país. Y es que Laura podía saltar más alto que ningún otro ser vivo de la tierra.”

—¿Más que yo?

—¡Uy, mucho más que tú!

“Laura daba unos saltos tan altos que era capaz casi de rozar las nubes con su cuerno. Y le gustaba mucho saltar, estaba todo el día saltando por todos los lados. Saltaba sobre los árboles, sobre las casas, sobre los demás unicornios…”

—Jo, cómo mola. A mí también me gustaría saltar tanto.

—¿Ves como las chicas también podemos hacer cosas alucinantes?

—Sigue mami.

“Laura siempre estaba rodeada de unicornios que querían demostrar que saltaban más alto que ella. Y no le gustaba que esos unicornios la estuviesen siguiendo todo el rato, porque entonces saltar se convertía en una competición y eso a ella no le gustaba nada de nada. Solo saltaba por diversión.

Hasta que un día llegó al reino un pequeño unicornio que se había perdido. Salió saltando de su país y salta que te salta, salta que te salta… se perdió. Recorrió numerosos países, pero allí nadie era como él y se reían porque tenía aquel cuerno en la frente. Hasta que, por fin, llegó al reino de los unicornios de Laura. ¿Y sabes lo que pasó entonces?”

—…

—Buenas noches, cariño. Que tengas dulces sueños. —le dije dándole un suave beso de buenas noches.

Ya sabía yo que no aguantaba hasta el final del cuento…

Ana Centellas. Febrero 2017. Derechos registrados.

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42 comentarios en “El relato del viernes: “Laura, la unicornia saltarina”

      1. Y él, respondiendo a tu orden, gritó un “¡IIIIIIHHHHH!” y lanzó las manos engarfiadas para arañar y coger mechones de pelo.
        Vale, la tontada del día ya está hecha. Y eso que son solo las nueve 😀

        Le gusta a 1 persona

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