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Un día como hoy, 22 de febrero de 2010, a eso de las 13:20 horas, venía al mundo una de las personitas más importantes de mi vida. Recuerdo que llovía y que pasé muchas horas, muuuuuchas horas esperándote, corazón. Para al final terminar en cesárea, eso sí, con calma, que no era de urgencia como con tu hermanito.

Hoy cumples siete años y te veo hecho ya todo un hombrecito, que utiliza unas expresiones sorprendentes para tu edad, un hacha en el patinaje, devorador de lectura como su madre, con gran facilidad para los números… Podría seguir enumerando cualidades, pero la lista sería interminable. ¡Qué voy a decir yo, que soy tu madre!

Tengo grabado a fuego el recuerdo de tu preciosa carita al nacer, con esos mofletes tan redonditos y esos ojazos que me preguntaban con la mirada: “Mami, ¿vas a cuidar de mí?”. Y yo te respondía: “Claro que sí, mi vida, claro que sí”.

Ahora veo esa carita preciosa y el corazón se me infla de orgullo de una manera inexplicable, con ganas de gritarle al mundo entero, ¡ese es mi niño, ese es mi niño!

Sobre todo quería darte las gracias. Gracias por cambiar mi vida de un modo totalmente radical, para bien. Gracias por enseñarme que el amor no se reparte, se duplica. Gracias por tu inmenso cariño, por tus abrazos, por tus besos, por tus muestras de amor verdadero. Gracias por esos momentazos que hemos pasado juntos. Gracias por abrazarte a mí cuando dormimos juntos, cuando la que se siente protegida soy yo. Gracias por hacerme sonreír a pesar de todo, gracias por regalarme tu felicidad. Gracias, gracias, gracias, gracias y gracias.

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Gracias porque gracias a ti, y valga la redundancia, me inicié en este arduo camino de las letras, por ser el impulsor de que mis sueños de la niñez no se quedasen solo en eso, en un sueño, sino que entre todos intentemos hacer de ellos una realidad.

Te quiero como solo a un hijo se puede querer en esta vida, con todo el corazón y con toda el alma, con toda la vida. Porque daría mi vida por ti si hiciese falta, sin pensármelo ni un solo segundo. Quizá no sea la mejor madre del mundo, pero sin duda soy la que más te quiere.

Y cuando a un hijo le dices que le regalarías la luna, con las estrellas y todo el firmamento, y te contesta, eso es muy grande, lo comparto contigo, mami, la baba te llega hasta los pies.

Disfruta de tu niñez, hijo, disfrútala ahora que aún estás a tiempo. Cuando sea la hora, te dejaré volar, pero siempre tendrás aquí tu nido por si necesitas regresar.

Lo único que ahora mismo deseo es poder pasar contigo este día. Nada más.

Te quiere, como siempre, hasta el infinito y más allá, mamá.

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38 comentarios en “Entrada especial: Feliz cumpleaños, mi vida

  1. Tu eres afortunada con un niño así…..
    Pero ese niño lo es más , con una mamá como tu!
    …….. feliz cumple a tu hijo y un montón de cariño para ti, Ana, de parte de otra persona que ha vivido los mismos sentimientos siendo madre, pero que nunca lo hubiera escrito come sabes hacerlo tu….
    Otra Ana…

    Le gusta a 1 persona

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