VIRGINIA WOOLF

He de reconocer que cuando comenzó marzo, el mes de la mujer por excelencia, me hice el propósito de realizar una entrada diaria relacionada con el tema, al menos durante esta semana, en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

Pero, por desgracia, no puedo dedicarle al blog el tiempo que me gustaría, y tampoco quiero que me coma, porque lo que tengo muy claro es que, cuando eso ocurra, habrá llegado a su fin. Entonces, como no quiero que esto ocurra (que el blog y demás RRSS me coman), no me ha sido posible sino hasta ahora. Como dicen que la intención es la que cuenta, pues quedaros entonces con mi intención, porque mi objetivo no es desde luego vivir para esto.

Dicho esto, comenzaré hoy intentando dedicándole una entrada, aunque sea cortita, a Virginia Woolf, una de las mayores novelistas, ensayistas y cuentistas británicas del modernismo literario y figura del movimiento feminista personificado.

Su vida estuvo marcada por grandes desórdenes mentales, lo que hoy se llamaría trastorno bipolar, lo que la llevaron a llenar de piedras su abrigo y tirarse al río Ouse, cerca de su casa, en el año 1941.

Si sus obras eran elogiadas por su originalidad, no menos importancia tuvieron sus ensayos, especialmente “Una habitación propia”, que la hizo proclamarse como una de las promotoras y símbolos del movimiento feminista.

Quizá el pasaje más famoso de tal ensayo sea el siguiente:

‘Porque, si somos mujeres, nuestro contacto con el pasado se hace a través de nuestras madres. Es inútil que acudamos a los grandes escritores varones en busca de ayuda, por más que acudamos a ellos en busca de deleite. Lamb, Browne, Thackeray, Newman, Sterne, Dickens, De Quincey –cualquiera– nunca han ayudado hasta ahora a una mujer, aunque es posible que le hayan enseñado algunos trucos que ella ha adoptado para su uso. El peso, el paso, la zancada de la mente masculina son demasiado distintos de los de la suya para que pueda recoger nada sólido de sus enseñanzas.’

Lo que podríamos llamar la parte fundamental de este ensayo es que en él, para nuestra autora, la mujer siempre ha sido descrita desde el punto de vista de su relación con el otro sexo, no con el suyo propio. 

Aunque esté hablando de literatura y de cómo los escritores han reflejado su mundo, lo que se desprende de las palabras de Virginia Woolf es la necesidad de empezar a ver a las mujeres también a través de su relación con otras mujeres. No solo del reconocimiento de la existencia de relaciones amorosas y sexuales entre mujeres: la necesidad de crear vínculos y genealogías, relaciones de convivencia y enriquecimiento mutuo entre mujeres. Lo que hoy en día conocemos como SORORIDAD.
 

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19 comentarios en “Entrada especial: Las raíces del feminismo. Virginia Woolf

  1. Me has sorprendido con el término, Ana y, por supuesto ya me he interiorizado sobre a qué se refiere; aunque la RAE no lo reconoce todavía. Las mujeres somos eslabones de una gran cadena, la que conformamos todas, y ella es la que yo llamo: cadena de las madres. La del amor maternal e incondicional. Aún cuando no se tengan hijos todas pertenecemos a ella, pues sin excepción provenimos de una madre.Y la sabiduría innata que nos acompaña es el legado de las que nos antecedieron, y juntas, comunicadas y en acuerdo, como personas creceremos mucho más. ¡Vivan las mujeres! Nuestra fuerza, valor, tenacidad, paciencia, creatividad, multiplicidad, inteligencia, sensibilidad, etc., están siempre al servicio propio y de los demás.
    Hasta no hace mucho, había pensado optar por ser hombre en mi próxima vida; pero lo he reconsiderado… Lo pasaría siempre bien, pero me perdería muchas sutilezas…
    ¡Gracias por traernos a Virginia Woolf, Ana! ¡Bien por la sororidad!
    Un abrazo “sororizado” para ti.

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    1. Ya, es que con la RAE habría que tener unas cuantas palabritas. Un término de tal importancia, pero no reconocido. No tardarán, por la cuenta que les trae. Es una institución arcaica y obsoleta que se intenta mantener viva con absurdeces. Y cada día hacernos más tontos. Ya se me fue la lengua. Jajajaja..

      Besazos, Saricarmen!

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      1. No la considero obsoleta; sí, necesaria. Alguien debe reglar, eso es bueno.Sólo pasa que reacciona muy lento ante el cambiante mundo en que vivimos ahora, incluido el lenguaje, por supuesto.
        Besos!

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  2. Lo decía en mi blog como contestación a un comentario. Históricamente nos han enseñado a las mujeres a competir entre nosotras, eso les ha venido muy bien a los hombres, que nos han tenido separadas. Pero si realmente nos juntaramos, fuéramos a una, solidarias entre nosotras, seríamos imparables!!! 💪💪💪
    Gracias. Un abrazo 😘

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  3. Ojalá las mujeres realmente nos uniéramos, pero lo que conozco sobre todo en mi entorno, es una gran competencia entre nosotras fomentada por el entorno. Si nos paráramos a pensar, quizás conseguiríamos todo lo que las mujeres merecemos, que no se pide tanto, solo igual trato en todos los ámbitos que los hombres.
    Por otro lado mi admiración total por Virginia Wolf . Un beso de luz para ti.

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