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EL HERMANO MAYOR (PARTE IV)

Ni qué decir tiene que la niña se dedicó a jugar con su hermano todo lo que le vino en gana. Le sentó a tomar el té en el pequeño saloncito junto con otras dos muñecas, le tuvo un rato en la cocina preparando unos pasteles para las invitadas, e incluso le dejó en pelotas para darle un baño en la pequeña bañera del cuarto de baño del segundo piso, con el agua congelada, la muy graciosa. Después de eso, le volvió a colocar su ropita y decidió hacerle pasar por el salón de belleza. A la niña le pareció que su hermano debía estar guapísimo con el pelo de color morado, y con un spray lo roció bien, incluida buena parte de la cara y de la ropa.

Cada grito que daba su hermano producía más risa en la niña y más emoción en el juego, así que no podía parar. Por no mencionar el hecho de que no tenía ni idea de cómo devolverlo a su estado natural, cosa que no le preocupaba demasiado porque imaginaba que en el libro de hechizos habría otro para revertirlo. Se había cuidado mucho de contarle a su hermano la verdad, que había cogido el libro de hechizos de la biblioteca, porque el que le regaló su tía era de mentira. Por lo pronto, había encontrado el juego perfecto para aquella larga tarde de viernes.

Su hermano pequeño, ensimismado viendo la película que les había puesto Víctor, se había dormido después de la primera media hora y llevaba ya unas dos horas roncando como una marmota. Así que llevaba ya un buen rato haciendo lo que quería con su hermano mayor.

Lo que no había tenido en cuenta era que los viernes sus papás volvían antes del trabajo y regresaron justo cuando acababa de terminar de colorear el pelo de su hermano. Intentó tranquilizarse un poco, con la esperanza de que primero fuesen a la salita de estar a despertar a su hermanito Daniel y se entretuviesen un rato con él, antes de que subieran al piso de arriba a buscarles.

La niña estaba como loca con el libro que había cogido la biblioteca, ese en el que había encontrado el hechizo con el que hacer pequeñito a su hermano y que ¡había funcionado! Pero en ningún sitio ponía dónde encontrar el hechizo para deshacerlo o la manera de preparar un antídoto. ¡Y necesitaba hacerlo antes de que sus padres subieran y descubrieran lo que había hecho! Ya les estaba oyendo achuchar a Daniel y darle unos besos gigantescos, eran tan exagerados cuando querían… Si al menos pasasen con ellos un ratito más cada día, o por lo menos que fuesen a buscarles al cole de vez en cuando…

Estaban ya subiendo las escaleras, jugando con Dani, se les oía claramente saltar los escalones con él.

—¿Qué piensas hacer ahora listita? —le preguntó Víctor con tono burlón.

—Ya se me ocurrirá algo, idiota. De momento, no te pueden ver así. Verás la bronca que te va a caer cuando vean que nos has dejado aquí solos. —contestó la hermana, que veía cómo su plan, en lugar de producirle problemas, se volvía a su favor a pasos agigantados.

—Ni se te ocurrirá dejarme a… —fue a replicar Víctor, pero su hermana ya había girado la casita contra la pared. Así se aseguraba que ni se viese ni se escuchase a su hermano, además de que nadie sospecharía nada. A la vez que giraba la casita, comenzó a ensayar un llanto agitado, fingiendo estar muerta de pánico.

—Pero Rosanita, ¿qué te pasa? —era su madre, que se acercaba corriendo hacia ella para consolarla.

—Es Víctor, hace mucho tiempo que se fue con sus amigos y nos ha dejado aquí solos a Daniel y a mí. Le puse una peli a Daniel para que no se alterara y al poco se quedó dormido, pero yo… —la manera en la que exageraba el llanto era digna de un premio a la actuación artística.

Mientras, dentro de la casita de muñecas, Víctor se dejaba caer al suelo, sabiéndose en un buen lío y sin posibilidad alguna de deshacer lo que su hermana había liado.

Continuará…

Ana Centellas. Marzo 2017. Derechos registrados.

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15 comentarios en “Por capítulos: “El hermano mayor” (Parte IV)

  1. Esta niña es bastante c*b*o*a, me parece a mí 😀 😀 😀
    No ha alcanzado el rango de tortura de “Saw”, pero al pobre mozo le ha hecho la pascua a base de bien.
    Una cosilla de estilo, en “Su hermano pequeño, que se había quedado viendo la película que les había puesto Víctor, se había quedado dormido después de”, se repite la misma introducción a la frase subordinada (había quedado): sería bueno arreglarlo 😉

    Le gusta a 4 personas

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