CONFIANZA PLENA
Imagen tomada de la red

 

 

CONFIANZA PLENA

Cuando cumplí diez años pedí de regalo un perrito. Pero no podía ser un perrito cualquiera. Quería un cachorro, sí, pero de un perro grande y agresivo, de los que sabía que podrían defenderme llegado el momento.

Me costó mucho trabajo convencer a mis padres. Decían que si un perro tan grande en un piso no lo podríamos tener, que si iba a pasar demasiadas horas solo, que si nos íbamos a dejar el sueldo en comida para el perrito, que si bla, bla, bla. Pero como siempre he sido una niña muy convincente, hasta que llegué a la adolescencia y ya dejó de colar, y yo era la niña de los ojos de mi papá, conseguí el cachorrito que quería.

No tenía ni idea de la raza del perrito ni me molesté en preguntarlo. Era un cachorro vivaracho y cariñoso de color negro. Precioso. A mí me encantaba peinarle y él se quedaba agazapado en mi regazo dejándose hacer. El cariño que nos cogimos mutuamente llegó a ser inmenso en tan solo unos días.

Para antes de que yo llegase a cumplir los once años, Axl, como le llamé en honor al cantante de mi banda de rock favorita, ya me llegaba a más de la mitad de mi altura. Tenía unos colmillos afilados que asustaban a todos mis amigos, pero yo sabía que si metía la mano en su boca lo más que haría sería lamerme o darme algún mordisquito cariñoso.

Según fui creciendo, la lealtad de Axl hacia mí también fue creciendo en la misma proporción. Era un perro buenísimo, super cariñoso y muy bien adiestrado. No os voy a contar demasiado de mi época adolescente, cuando bebía un poco más de la cuenta por la noche. Axl salía de casa, iba a buscarme rastreando mi olor y me empujaba hasta casa. Cogía con el hocico la llave que siempre había bajo el felpudo de casa y él se ocupaba de abrir la puerta de y guiarme hasta la cama. Me velaba toda la noche. Siempre sabía por instinto cuándo me había pasado de la raya.

Cuando se me pasó la etapa rebelde adolescente y comencé a salir con chicos, resultó ser la carabina perfecta. Nunca había dado ningún problema con ninguno de mis novios hasta que conocí a Rick. No sabía por qué, pero cada vez que estaba el chico cerca o venía a casa, Axl le estaba siempre rondando, a la defensiva y lanzándole amenazadores gruñidos que nos sorprendían a todos. Nunca jamás se había comportado así. Tuve que dejarle en casa cuando salía con Rick.

Pronto me di cuenta del aviso de Axl. El perro había intuido algo fuera de lo común en su comportamiento. Pronto comenzaron las palabras más altas, amenazantes, los celos. Me hizo la vida imposible, mientras yo en casa intentaba normalizar todo para que nadie lo notase. Excepto Axl, que no paraba de gruñir y amenazar a Rick. Este último incluso llegó a recomendarme que me deshiciera de aquel perro, que lo único que me traería eran problemas. Mi querido Axl… Con nadie tenía tanta confianza como con él.

Una noche que habíamos salido, Rick se molestó mucho con el vestido que me había puesto. Me llamó cosas horribles y le pedí que me llevase a casa, que no quería volver a verle en la vida. Aprovechándose de mi todavía ingenuidad, aprovechó para llevarme a un lugar apartado de la ciudad, donde tuvimos una discusión bastante fuerte. Me bajé del coche para huir de allí, pero me alcanzó y ahí comenzó mi calvario. Me agredió de todas las maneras posibles.

Allí estaba yo, tirada sobre el suelo de tierra mientras Rick me lanzaba patadas empleando los insultos más soeces de los que era capaz, cuando apareció Axl. No sé cómo logró salir de la casa ni mucho menos cómo nos encontró, pero sí sé que jamás le había visto tan agresivo. Se lanzó con una gran dentellada a la pierna de Rick, que dejó de agredirme y cayó derrumbado al suelo quejándose de dolor y sangrando. Como pude llegué hasta el coche, lancé un grito a Axl para que subiese y, encerrándonos a los dos dentro, llamé a la policía.

El muy… mejor me ahorro la palabra para definirlo, culpó a Axl del ataque y a mí de agredirle a él. Menos mal que el parte de lesiones dejaba muy claro cómo habían sucedido las cosas. Y la mordida de Axl fue demostrada que fue en mi defensa.

Desde entonces no se separó de mí. Hoy estoy felizmente casada y soy madre de una niña preciosa que mi maravilloso perro acuna como si fuera su propio cachorro. Podré dudar de mí misma, pero de Axl, jamás.

 

Ana Centellas. Abril 2017. Derechos registrados.

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Este relato ha sido trabajado para el habitual reto literario que cada semana nos propone el grupo de Facebook “El maravilloso mundo de los libros”, que desde aquí os animo a visitar.

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28 comentarios en “Reto literario: “Confianza plena”

  1. Un relato precioso y conmovedor. La lealtad y amor que demuestran los perros es infinita y maravillosa. Siempre he dicho que solo les falta hablar, demuestran unos sentimientos mejores que algunos humanos. Me ha encantado Ana. Feliz comienzo de semana, besazos todos guapísima.

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  2. Hermoso. Los perros tienen un instinto especial; saben enseguida quién los va a tratar con cariño y quién los va a agredir.
    ¡Joder con la niña! ¡A los diez años ya quería un perro agresivo pensando en su futuro, y escuchaba rock!
    ¡Besos, Ana!

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  3. Precioso. ¿Qué puedo decir yo? Mezclas violencia machista y amor canino a la perfección, dos temas que me tocan la fibra emocional y racional, así que… ¡estupendo!
    PS: Aunque los Guns’n’Roses no es que sean un icono de la defensa de los derechos femeninos que digamos 😀 😀 😀

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      1. ¿Cómorl? No, no, empecé a “darles una oportunidad” hará cosa de diez años, aunque he de reconocer que temas como “November Rain” o “Welcome to the jungle” siempre me gustaron 🙂

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  4. Lo dicho la grandeza y la nobleza de un animal ante la maldad de algunos seres humanos. Animales fieles que no nos abandonan, los mejores amigos, la mejor compañía, seres maravillosos que nos defienden de todo lo que nos puede dañar. Yo tengo cuatro gatitas y cuando estoy triste siempre vienen a mi.lado, intuyen que no estoy bien y si lloro una de ellas lame mis lágrimas. Es impresionante. Ante un animal como el.perro de tu historia solo puedo decir que creo en la más pura amistad, gracias a estos fieles animales. Me llegó profundo tu relato, linda. Besos a tu alma.

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