Revista Intropia Mayo

Revista Intropia Mayo

INTROPIA N5

Es todo un orgullo para mí y un auténtico privilegio presentaros el número cinco de la Revista Intropia, en la que he tenido el placer de poder participar.

Podéis acceder a todo su contenido en el siguiente enlace. Os recomiendo su visita, mejorando mes a mes. Desde aquí envío mi más sincero agradecimiento a Isabel di Vinci por el magnífico trabajo realizado. En el número de mayo, han participado: Nicolás López Moreno, Graci Bordón Artiles, Rita Turza, Sergio Artola, Katherine Hernández Ortiz, Sofía Morante, Fran Rubio Varela, Alex Madueño, Ana Pérez Cañamares, Adelina Gimeno Navarro, María HI, Marisa Lozano Fuego, José Luis Álvarez Gallego, Xavier Roig, María Rocío Hernández y una humilde servidora.

Aquí os adelanto mi contribución:

MAYO - QUIÉREME

QUIÉREME

Quiéreme bajito, sin algarabías ni grandes demostraciones. Sin pomposos regalos ni cenas de lujo. No preciso diamantes, ni joyas, ni fantásticos viajes, ni locas manifestaciones públicas. Quiéreme en silencio, eso es lo que yo quiero.

Quiéreme sincero, sin medias tintas ni medias verdades. Sin nada que ocultar, transparente como un cristal. Como esa ventana tras la cual vemos juntos el amanecer cada mañana. Como el agua del riachuelo que transcurre junto a nuestro hogar.

Quiéreme apasionado, haz que me sienta mujer, deseada, encendida como una llama de una hoguera en la playa en plena noche de verano. Como las ascuas de la chimenea frente a la que hacemos el amor las frías noches de invierno. Rodéame con tu cuerpo y que ni una rendija de aire se cuele entre nosotros dos.

Quiéreme despacio, sin prisas, con calma, con todo el tiempo del mundo para nosotros. Esto no es una carrera, nadie va a llegar el primero a meta. Solo existe el aquí y ahora. Mañana está por llegar. Y tenemos por delante toda una eternidad. O quizá no. No podemos saberlo, pero, por favor, quiéreme sin prisa.

Quiéreme valiente, como aguerrido caballero dispuesto a luchar por su bella dama. Aunque no sea ni bella, ni dama, sino luchadora, valiente y aguerrida, dispuesta a luchar por ti también, aunque no seas un caballero. Ni caballero, ni dama, solo dos enamorados en batalla frente al mundo por su sueño.

Quiéreme dulce, cariñoso, amante. Pero sin empalagos, aunque tampoco amarguras. Quizá salado en ocasiones o agridulce en otras. Siempre sin aderezos, sin aliños, al natural, como el bosque que acompaña nuestros largos paseos abrazados. Como los rayos de sol al atardecer cuando, juntos, nos paramos a contemplarlo, tan bello, tan natural.

Quiéreme a tu ritmo, como te sientas cómodo, como me sienta cómoda. Con altos, con bajos, como en una montaña rusa de la que ninguno de los dos nos queramos bajar. Girando y bailando como dos locos bajo la lluvia. Gritando, riendo, llorando, pero siempre a nuestro ritmo, al compás que marque nuestro único corazón.

Quiéreme… Mejor no me quieras, no. No me quieras bajito, ni sincero, ni apasionado, ni despacio, ni valiente, ni dulce, ni a tu ritmo, ni al mío.

No me quieras. Por favor, no me quieras. Tan solo ámame.

Ana Centellas. Febrero 2017. Derechos registrados.

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La frase de la semana XVII

La frase de la semana XVII

MARIA MONTESSORI

‘La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle.’

Maria Montessori

Educadora, pedagoga, científica, médica, psiquiatra, filósofa, antropóloga, bióloga, psicóloga, devota católica, feminista y humanista italiana. Fue la primera mujer italiana que se graduó como doctora en medicina.

Ni qué decir tienen las palabras de nuestra querida Maria Montessori: la educación tiene que agitarte la vida, sentir una corriente de electricidad por dentro ante la perspectiva de aprender algo nuevo… Pero hay que dejarla libre, lejos de planes impuestos, encontrar las propias motivaciones y centrarnos en ellas, en lo que nos hace felices.

Como frase que más me ha gustado esta semana, he elegido un poema (lo sé, no lo puedo evitar, nunca me ha ido la poesía y ahora estoy encantadísima), de nuestra queridísima Belita:

‘Y la alborada más bella

es el sol amaneciendo

en tu piel…’

¿Qué voy a decir yo de mi queridísima Belita? ¡Solo que un viaje a Guatemala habrá en mi vida seguro! Todos la conocéis, y para los nuevos, que he visto aparecer por aquí últimamente algunos, recomendaros sin duda encarecidamente que visitéis su blog.

No soy bruja, ni tengo una bola de cristal, no puedo adivinar… pero intuyo que hay algo que anda incomodando a mi querida amiga desde hace un tiempo, algo que no va como debiera. Ojalá pudiera estar más cerca de ti para darte un abrazo enorme de oso, pero de momento recuerda que todo pasa y todo llega, lo bueno, y lo malo, y recibe mi más grande abrazo virtual y mi más enorme beso para tu alma.

Cuando cruce el charco tendré que aprovechar bien el viaje, pues tengo un pedacito de corazón en Guatemala y otro en Argentina, y no pienso marcharme sin haber achuchado a mis dos trocitos de corazón.

¡Hasta la semana que viene!

Mi destino – El Poder de las Letras

Mi destino – El Poder de las Letras

Os dejo con mi colaboración de esta semana con la página de autores El poder de las letras. Se trata de uno de los primeros relatos que escribí y le tengo gran cariño. Espero que os guste.

Descendí las escaleras con cuidado, completamente a oscuras, tanteando en busca de algún interruptor que iluminara mi destino. Lo logré, lo alcancé, y una tenue luz, casi fantasmagórica, iluminó con levedad el lugar donde me encontraba. Quedé atónito, la respiración se me cortó durante unos breves instantes. Continué bajando las escaleras con sumo cuidado, intentando…

a través de Mi destino — Relatos,poesías,poemas y literatura

Celebra el Día del Libro con “A este lado del Estrecho”

Celebra el Día del Libro con “A este lado del Estrecho”

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En una fecha tan señalada como hoy, 23 de abril, no podía dejar de recomendaros la lectura de mi pequeña obrita “A este lado del Estrecho”, muy refrescante para el tiempo caluroso que se viene acercando. Además, es perfecto para regalar.

Os dejo la sinopsis:

Marina lleva una vida rutinaria con su novio de toda la vida, Hugo, en la que se ha acabado la pasión. Se acercan las vacaciones y piensa utilizarlas para darle la chispa que le falta a esa relación. Pero en el último momento, Hugo le deja plantada por una oportunidad laboral de oro. En ese momento, Marina abre los ojos y se da cuenta de que ya no tiene sentido continuar así… Así que inicia un viaje hacia el paraíso, la playa de Bolonia, en Cádiz, donde su madre se enamoró de su padre durante unas vacaciones y fruto de su amor nació ella. Aunque la separación tras las vacaciones hizo que sus padres nunca se volvieran a encontrar. Un recorrido precioso por ese maravilloso rincón del sur de España, donde Marina conocerá a una persona muy especial, Víctor, que hace que su vida dé un giro radical. ¿Queréis saber lo que ocurre entre Marina y Víctor? ¿O si volverá con Hugo? ¿Cuál será el giro que da la vida de Marina? ¿Qué sorpresas les tiene preparadas el destino? Adéntrate con Marina en el paraíso, y descubre todo eso y más. Seguro que no querrás volver a salir.

Podéis encontrarlo en el siguiente enlace:

Amazon

Solo me queda agradeceros como siempre vuestra ayuda y desearos un feliz domingo.

Habitación 308 gratis en Amazon

Habitación 308 gratis en Amazon

Con motivo de la celebración del Día del Libro, no os perdáis Habitación 308, esta fabulosa recopilación de relatos de terror, de manera gratuita en Amazon, en el enlace que os dejo abajo:

https://www.amazon.es/Habitaci%C3%B3n-308-juan-re-crivello-ebook/dp/B06ZZPS46H/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1492755441&sr=8-1&keywords=habitacion+308

No perdáis esta oportunidad!! El libro será gratuito solo hasta el lunes!!

Gracias!!

Por capítulos: “El misterio de la montaña” (Parte II)

Por capítulos: “El misterio de la montaña” (Parte II)

 

EL MISTERIO DE LA MONTAÑA
Imagen: Pixabay.com

 

 

EL MISTERIO DE LA MONTAÑA (PARTE II)

Así fue como a la mañana siguiente, justo después del desayuno, Fer y Fran, junto a sus dos compañeros de cabaña, salieron de excursión, ignorando las actividades programadas para aquel día en el campamento, para averiguar el misterio de la montaña.

Sabían que lo que estaban haciendo estaba prohibido, pero el deseo de desentrañar el misterio era más poderoso para todos. Llenaron las mochilas de provisiones por si tenían que pasar varios días fuera, cosa que esperaban no fuera así, porque si no se iba a liar una muy gorda en el campamento y llamarían a sus padres seguro. Pero, por si acaso, cogieron las provisiones, teniendo en cuenta además que caminar por la montaña da hambre.

Así que, aprovechando el amanecer, cuando todo estaba en calma, aprovecharon para pasar por la cocina, coger los alimentos y agua, y partir por lo que parecía una especie de sendero que se adentraba en el bosque y parecía que ascendía por la montaña. Estuvieron caminando durante toda la mañana sin parar, sin tener ni idea de hacia dónde se dirigían y sin encontrar ninguna pista que les pudiese aclarar el misterio de lo que habían visto. Lo que sí estaba claro es que los padres de ninguno de los cuatro parecía haberse dado cuenta de aquello y eso era muy extraño.

Cerca de la hora de comer llegaron a un pequeño pueblo que a todas vistas parecía abandonado. No eran más que unas pocas casitas de piedra, situadas a la vera de un pequeño riachuelo. El lugar parecía tener una magia especial, resplandeciente al pleno sol del mediodía y decidieron hacer allí una parada para comer, en una enorme sombra que había cercana al río. El frescor del agua llegaba hasta ellos, sentados en la sombra, y los muchachos lo sintieron agradecidos después del calor de la caminata. Realmente no sabían qué estaban buscando, ni mucho menos cuánto tardarían en encontrarlo. Ni siquiera sabían si había algo que encontrar. Lo que estaba claro es que los cuatro coincidían en que aquel ojo no había sido producto de su imaginación.

Estaban descansando, disfrutando del frescor de la sombra y del río, cuando captaron un olor especial. Olía a… ¡a comida! Pero comida de la rica, cocinada en horno y no como aquellos insípidos bocadillos que habían sustraído de la cocina del campamento. Buscaron en el cielo y pronto encontraron el humo de aquella chimenea de piedra. ¡Era comida cocinada sobre lumbre! Se miraron los cuatro y estuvieron todos de acuerdo sin necesidad de palabras. En un periquete se habían plantado en la puerta de la casa de la que salía aquel aroma tan delicioso.

Entraron tanteando la puerta, que estaba entreabierta, y pronto salieron a su encuentro una pareja de ancianos que con rapidez les dio cobijo. Los muchachos aceptaron de buen grado las atenciones de estos que, acostumbrados como estaban a no tener visitas, no paraban de rellenarles el plato. Tras la abundante comida, los chicos les explicaron el motivo de su excursión. A ninguno de ellos les pasaron desapercibidas las miradas que comenzaron a lanzarse los dos ancianos, como si estuvieran decidiendo mediante señas qué debían hacer. Al final, la falta de compañía les pudo y se ofrecieron a acompañar a los muchachos a descifrar el misterio de la montaña.

Ana Centellas. Abril 2017. Derechos registrados.

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La habitación 308

Me gustaría compartir con todos vosotros nuestra alegría de hoy…

Aquí el enlace a Amazon:

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Barcelona / j re crivello

Habitación 308-definitivo

Esta mañana me alegro de compartir con otros colegas para quienes el trabajo colectivo en el Taller de Escritura supone distintas maneras de escribir antiguos relatos, al levantarme y ver el link de Amazon avisándome que La habitación 308 ya estaba en sus listas, mientras bebía el café le pregunte a mi mujer:

¿Cuál fue el primer cuento de terror que te contaron?

Comparto con vosotros esta galería de cuentos de terror y con sus autores

Silvia Salafranca, Melba Gómez, Verónica Boletta, Conchi Ruiz, Frank Spoiler, Paulina Barbosa, Ana Centellas, Antonio Caro, Javier Reina, Pedro García, Gema Albornoz, J. re crivello

Nota.

Mi primer cuento de terror fue, si te portás mal te irás al infierno, con lo cual viví toda mi niñez con un pie en ese territorio

Web de habitación 308

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El relato del viernes: ¿Quiero ser princesa?

El relato del viernes: ¿Quiero ser princesa?

QUIERO SER PRINCESA

 

¿QUIERO SER PRINCESA?

Había una vez una princesa que estaba encerrada en la torre más alta del castillo. Para llegar a ella, había que subir largos tramos de escalera de caracol, que cada vez se iban haciendo más angostos a medida que ascendían. Por eso recibía pocas visitas, y aún así eran demasiadas para lo que ella necesitaba.

En aquella alta torre, la princesa tenía todo lo necesario para subsistir durante meses. Y estaba en ese estado porque ella así lo había elegido. Necesitaba encontrarse a ella misma dentro de aquel disfraz que sus propios padres, los reyes, habían creado para ella. Así, no se la permitía llevar pantalones, solo vestidos de gasa y organza. No se le permitía llevar el pelo corto, solamente largo y recogido en una enorme trenza que algún miembro del personal de servicio le enroscaba cuidadosamente en lo alto de su cabeza. Debía caminar bien derecha, para lo que tenía que pasar horas caminando con un libro encima de la cabeza.

A diferencia de sus hermanos varones, a ella no se le permitía ir a la escuela. Recibía en palacio clases particulares, que incluían canto, danza, protocolo y buenas maneras. En ningún momento incluían disciplinas tan interesantes como las que estudiaban sus hermanos en la escuela, matemáticas, física, biología…

Así que un día la princesa, cansada de tanta diferenciación, decidió aislarse de todo en la torre más alta del castillo, para descubrir a solas consigo misma quién quería ser. Los reyes, sus padres, no le dieron mucha importancia, pensando que sería una chiquillería y que enseguida bajaría de la torre. Pero el tiempo pasaba y la princesa seguía allí enclaustrada, haciendo peticiones de lo más extrañas a través del intercomunicador real, que una cosa era estar encerrada en la torre y otra muy diferente aislarse completamente del mundo, cosa que hubiese resultado contraproducente para sus planes.

Llegaron príncipes desde los reinos más lejanos a conocerla. Había suscitado mucha curiosidad aquella princesa que se había encerrado por voluntad propia en una torre del castillo de sus padres. Todos pretendían conquistarla, pero ella los rechazaba a todos. Los recibía en sus aposentos, y a todos ellos los encontraba anodinos y aburridos. Todos eran los que mejor manejaban la espada de su reino, los que mejor montaban a caballo, los que siempre la protegerían…

Pero nuestra princesa los largaba a todos con viento fresco, porque si algo no necesitaba ella era un príncipe que la protegiera y la mantuviera dentro de una burbuja de cristal como habían hecho sus padres con ella.

Varios años después, la princesa se decidió a salir de la torre. Dejó a toda la corte anonadada al bajar con gran prestancia por la escalera, vestida con pantalones y el pelo por completo rapado. Se había dedicado a estudiar todas las disciplinas que estudiaban sus hermanos, bajando una mujer por completo diferente a la que subió aquella escalera, años atrás. Una mujer segura de sí misma, instruida, autosuficiente, orgullosa de ser mujer. Abrió la puerta del castillo, donde esperaba un mozo que los reyes reconocieron como el hijo del molinero, siendo mudos testigos del beso de amor que su hija, la tierna princesita que habían criado, le daba delante de todos. Él había sido el único capaz de escalar durante todas las noches por la pared del castillo hasta la torre más alta, para pasarle a la princesa todos los libros que necesitaba para obtener todos los conocimientos que deseaba.

 

Ana Centellas. Abril 2017. Derechos registrados.

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