EL TRÍPTICO DE MI VIDA
Imagen protegida

 

 

EL TRÍPTICO DE MI VIDA

Estoy cansada de este hálito de tristeza que lo recubre todo: mi vida, mis escritos, mis pensamientos… He sufrido mucho, lo sé. Siento mi vida como un tríptico quebrado que representaba las esperanzas de lo que pudo ser y no fue. Y después abandonado en el rincón más oscuro de una vieja mansión.

Mi cuerpo está aquí, pero mi mente sigue encerrada dentro de aquel tríptico, manteniendo la esperanza, intentando borrar el daño sufrido. El resultado es un cuerpo inerte, apático, capaz de volar en cualquier momento a conocer otros mundos de fantasía que se encuentren muy lejos de aquí. Imaginando que existen esos mundos. Imaginando reencuentros. Borrando de un plumazo el daño sufrido, para trasladarlo a otros. Maldita cobarde.

Quisiera poder saltar del cuadro. Salir de ese tríptico que refleja mi infancia, mi adolescencia y mi madurez, quebrándose en esta última. Despedazado con grandes rasgaduras. Revelándose contra todo. Negándose a realizar una cuarta parte del cuadro. Algo que quebró en la tercera, no puede continuar.

Pero, ¿y si abrimos las ventanas de la vieja mansión? ¿Y si dejamos que entre el sol a raudales e ilumine con su fuerza todos los rincones? ¿Qué ocurriría si hiciéramos eso? Quizá, solo quizá, podríamos apreciar que por la grieta abierta en la tercera parte, comenzaría a germinar una planta, fruto del abandono y de la humedad. ¿Y si cogemos ese retoño y lo cuidamos? ¿Y si le mimamos, le ofrecemos agua, cobijo, protección? Quizá, solo quizá, esa última etapa del tríptico de mi vida fuese ornamentada con una hermosa planta cuajada de preciosas rosas. Bellas, sencillas, radiantes. Pero protegidas por unas fuertes espinas, protectoras.

Puede que ese precioso rosal cubriese la grieta formada, la escondiese, la regenerase, mientras protegía el cuadro con sus espinas colocadas de forma estratégica. ¿Entonces, solo entonces, podría continuar con el retrato de mi vida? ¿Sería posible una continuación?

Sé que mi corazón, aunque herido, está recubierto de rosas. Tomaré un respiro para meditar.

Ana Centellas. Junio 2017. Derechos registrados.

COPYRIGHTED

Anuncios

39 comentarios en “El relato del viernes: “El tríptico de mi vida”

  1. Divina poesía,
    tú, de la soledad habitadora,
    a consultar tus cantos enseñada
    con el silencio de la selva umbría;
    tú, a quien la verde gruta fue morada,
    y el eco de los montes compañía;
    tiempo es que dejes ya la culta Europa,
    que tu nativa rustiquez desama,
    y dirijas el vuelo adonde te abre
    el mundo de Colón su grande escena.
    También propicio allí respeta el cielo
    la simple verde rama
    con que al valor coronas;
    también allí la florecida vega,
    el bosque enmarañado, el sesgo río,
    colores mil a tus pinceles brinda;
    y céfiro revuelto entre las rosas;
    y fúlgidas estrellas
    tachonan la carroza de la noche;
    y el Rey del cielo, entre cortinas bellas
    de nacaradas nubes, se levanta,
    y la avecilla en no aprendidos tonos
    con dulce pico endechas de amor canta.

    ¿Qué a ti, silvestre ninfa, son las pompas
    de dorados alcázares reales?
    ¿A tributar también irás con ellos,
    en medio de la turba cortesana,
    el torpe incienso de servil lisonja?
    No tal te vieron tus más bellos días
    cuando en la infancia de la gente humana,
    maestra de los pueblos y los reyes,
    cantaste al mundo las primeras leyes.
    No te detenga, ¡oh diosa!,
    esta región de luz y de miseria,
    en donde tu ambiciosa
    rival Filosofía,
    que la virtud a cálculo somete,
    de los mortales te ha usurpado el culto;
    donde la coronada hidra amenaza
    traer de nuevo al pensamiento esclavo
    la antigua noche de barbarie y crimen;
    donde la libertad, vano delirio,
    fe la servilidad, grandeza el fasto,
    la corrupción cultura se apellida:
    descuelga de la encina carcomida
    tu dulce lira de oro, con que un tiempo
    los prados y las flores, el susurro
    de la floresta opaca, el apacible
    murmurar del arroyo transparente,
    las gracias atractivas
    de natura inocente
    a los hombres cantaste embelesados;
    y sobre el vasto Atlántico tendiendo
    las vigorosas alas, a otro cielo,
    a otro mundo, a otras gentes te encamina,
    do viste aún su primitivo traje
    la tierra, al hombre sometida apenas;
    y las riquezas de los climas todos,
    América, del sol joven esposa,
    del antiguo océano hija postrera
    en su seno feraz cría y esmera. Andres Bello.

    Le gusta a 3 personas

      1. Señor amigo, gracias pero este escrito no es mío. Es de un poeta paisano de otros tiempo que admiro mucho, me vino en el momento en que leía el escrito de anita, así somos los poetas. Registramos cada momento y lo reflejamos en la antigua poesía. De todas maneras Gracias.

        Le gusta a 2 personas

  2. Un texto que transmite angustia existencial plasmada en preguntas y más preguntas muy bien formuladas. El contrapunto del último párrafo, de las dos últimas frases, aporta tranquilidad y deseo de encontrar una salida. Muy bien estructurado, Ana 🙂

    Le gusta a 4 personas

  3. Realmente estar siempre enredada en una misma situación es duro, y más cuando los desengaños nos acompañan y duelen. Complicado es imaginar una manera de escapar, pero como todo en la vida es cuestión de pensar, intentarlo, lucharlo y conseguirlo. Y si no se puede pues al menos que no quede por no haber luchado. Me gustó tu relato. Besos a tu alma.

    Le gusta a 1 persona

      1. Sé que la situación es muy difícil. Yo no soy creyente, así que no te voy a decir que oraré por ti, pero sí te envío toda mi energía. Verás cómo al final todo acaba bien. Besazos enormes.

        Me gusta

  4. Ana, a mucha distancia percibo un alma que pena, lo bueno es que expresa y no desespera, ten en cuenta que tu escrito esta orientado, (ojo con respeto y así lo creo yo, nada confiable), en sentidos inmaduros de tiempo, hay ambisionista mirada del ser, con trazos de desdeños por cuestionar sin buscar en tiempo y forma tu responder…bue, como te habrás dado cuenta me meto en camisa de once varas, sin haber sido invitado a la fiesta o al funeral, ademas Matilda no es cobarde, solo toma aire, para tomar impulso…solo síguela. ☺

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s