SU MAYOR ENEMIGO

A continuación os dejo mi colaboración con la revista digital Zarabanda del mes de mayo. Podéis acceder a la revista completa pinchando en el siguiente enlace.

 

SU MAYOR ENEMIGO

Era su mayor enemigo, aunque él nunca lo había sentido como tal. Para él siempre había sido su fiel compañero, el que siempre había estado ahí, tanto en los buenos como en los malos momentos. Desde que lo conocía no había habido ni un solo momento en que le hubiese fallado. Bajo su perspectiva, era el compañero más leal que había tenido en toda su vida. Y su vida no había sido fácil, para nada. Quizá precisamente por eso le considerase el compañero más leal. Sobre todo si tenemos en cuenta que no se trataba de ninguna persona. Pero eso a él dejó de importarle hace mucho, muchísimo tiempo.

Si nos remontamos al principio de los tiempos, él apenas tenía diez años. Su padre, si es que en algún momento de su vida le había podido llamar de aquella manera, acababa con la vida de su madre, para después desaparecer lo más rápidamente posible. De aquella época recuerda los largos interrogatorios policiales, y cómo alguien le pasaba una petaquita con un líquido que al principio le quemó, pero que después le infundió de valor. De un valor que aún no tenía para llamar a las cosas por su nombre. Para decir que su padre era un hijo de puta que había matado a su madre, que siempre se había desvivido por ellos, para después huir como un cobarde. Desde entonces, nunca se había separado de él. Era su fiel compañero.

Cuando tuvo que dejar la escuela y ponerse a trabajar desde mucho antes del alba en una panadería si no quería que lo llevasen a un centro de menores, fue él quien le dio las agallas necesarias para hacerlo. Porque él ya no era un crío, como cuando vivía su madre. Lo que había pasado le había hecho crecer al menos diez años de golpe. Cuando su jefe se quedó con su primera nómina porque pensaba que el chiquillo no tendría el valor de cobrársela, ahí estuvo él también acompañándole. Junto con el cuchillo grande de sierra que utilizaban para rebanar el pan. Entre los dos le infundieron las agallas para cobrar lo que era suyo.

Cuando encontró a su novia follando con su mejor amigo un par de días antes de su boda, también estuvo ahí, infundiéndole coraje para echar a patadas a aquel hijo de puta. Ella no sabía cómo explicar lo que acababa de ocurrir, así que dio por supuesto que no era la primera vez que pasaba, y la mandó también escaleras abajo a patadas tal cual vino al mundo. Desde entonces, nadie más se volvió a reír de él.

No tenía amigos, pero tampoco los necesitaba. Para él era suficiente con tener a su fiel compañero de fatigas. Por eso, aquella vez, en el hospital, cuando le diagnosticaron aquella enfermedad que acabaría con su vida en breve si no abandonaba de inmediato a su fiel compañero, además de encontrar un riñón compatible que le salvara la vida, no se lo llegó a pensar dos veces. Cirrosis, le sonaba que la habían llamado. Toda una vida de lealtad no se pagaba de aquella manera, abandonando a las primeras de cambio.

Y moriría, sí. Sufriendo, vale. Pero siempre acompañado de su fiel compañero de fatigas, el único que le había sido leal durante toda su mísera vida.

Ana Centellas. Marzo 2017. Derechos registrados.

COPYRIGHTED

Anuncios

21 comentarios en “Revista Zarabanda del mes de mayo

  1. Ese “leal” compañero está demasiado presente en cualquier parte del mundo, con el objetivo de derrotar o abatir muchas vidas. Es una realidad muy lamentable.
    ¡Gran tema, gran problema, y muy bien narrado, Ana!
    ¡Un gran abrazo!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s