buena suerte

Escritos estupendos que encuentras un lunes cualquiera y te hacen pensar…

perezitablog

Haces las cosas sin pensar y si las piensas mucho no las haces. Te dejas la piel para unas cosas y para las otras pasas de todo. No te importa nada y a la vez te importa todo. La sociedad te define como quiere y aparentas lo que no eres. Creen conocerte pero el que no te conoces eres tú. Niegas las verdades y vives de mentiras. Esperas algo inesperado que nunca lo será. Sonríes pero tu corazón llora. Gritas y nadie te escucha. Te clavan una espada en la espalda y te preguntan porqué sangras. Sabes más de lo que parece y te haces el ignorante ante todo. Vas a contracorriente y te hundes en lo corriente. Quieren entenderte y lo que consiguen es joderte, porque tú no los entiendes a ellos y ellos a ti tampoco. El mundo se cansa de ti y tú del mundo. Crees que…

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Mis historias y otros devaneos (Reseña)

Mis historias y otros devaneos (Reseña)

¡Otro imprescindible para el verano!

Velehay

Realmente las historias no son mías son de Lidia Castro Navás  Una joven y talentosa escritora de literatura fantástica, terror y microrrelatos.

En este caso voy a hablar de su último libro, una recopilación de microrrelatos, se trata un libro dividido en tres partes. Emociones,  ficción/fantasía y nada es lo que parece. Cada una de las partes o fases del libro nos lleva a una serie de micros en los que hasta el final no sabes realmente de que o que es realmente lo que nos quiera decir.

Un grito a la inspiración, un informe sin leer o la imaginación viaja en metro son algunos de las historias que nos dejara un regusto en la boca, como aquel que se toma un jarabe de fresa y al final del vaso se esconde el verdadero sabor, pues eso ocurre con los micros a los que nos tiene acostumbrados Lidia, nos ofrece…

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“¡Ven aquí, mariposa” – El Poder de las Letras

“¡Ven aquí, mariposa” – El Poder de las Letras

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¡VEN AQUÍ, MARIPOSA!

Esa niña que pasea por el campo, bajo el sol, podría haber sido yo misma, hace años, tierna flor. Va pensando en la alegría que siente cuando el sol la quema, no se detiene a pensar tonterías que le den pena.

Con su vestido de cuadros la niña corriendo va, ha visto una mariposa muy cerca de ella volar. Yo la observo desde lejos, no quisiera entrometerme en las ilusiones de un niño pero sé que se mariposa de la niña huirá por siempre.

Ella no ceja en su empeño, va riendo, con las mejillas encarnadas y el vestido recogiendo. Pues teme dar un traspiés, perder a la mariposa entre las flores del campo y ya no volverla a ver.

¿Cómo explicarte mi niña que en la vida hay muchos sueños que se ven truncados aún siendo tu mayor deseo? Que la mariposa huirá siempre por mucho que la persigas, ella no entiende a la gente, pensará que es que la hostigas.

Desde mi asiento de colcha verde como los trigales, sigo observando a esa niña, que busca amor a raudales. Tengo ganas de llamarla, de decirle ven conmigo, pero la dejo tranquila, es su juego, es divertido.

¡Ven aquí, mariposita!, escucho a la niña decir. Cómo si fuera a escucharte, eso pienso yo para mí. Pero la sigue llamando, y la mariposa vuela y vuela, de ecos está llenando mi niña toda la pradera.

Y mientras la mariposa va corriendo entre las flores, la niña va presurosa a cogerla sin temores. Pero es escurridiza, las alas comienza a batir, veo el fastidio de la niña, que se le pasa sin sentir.

No sabes cuánto quisiera parecerme a ti un poquito, volver a ser aquella niña que no paraba un ratito. Pero el tiempo pasa raudo, la mariposa se va, la niña no se detiene. ¿Hasta dónde llegará?

Me adormezco unos instantes, la luz del sol me camela, la niña sigue constante tras su mariposa que vuela. De pronto veo un milagro, escucho su vocecita, la niña está cantando, acariciándole una alita.

Igual que la mariposa que la niña logró coger, igual vendrán esos sueños que no debemos temer. No quieren hacernos daños, como nosotros tampoco, por eso hoy sé que se cumple, aunque puedan pasar años.

Ana Centellas. Julio 2017. Derechos registrados.

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Ana Centellas : La Barca Varada

El Noticiero de Álvarez Galloso cumple… ¡diez años! ¡Vamos a contribuir todos a su celebración! ¡Enhorabuena!

El Noticiero de Alvarez Galloso

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Gracias Ana por su dedicatorio en el decimo aniversario del Noticiero Alvarez-Galloso

LA BARCA VARADA

Cada mañana, antes siquiera de la llegada del alba, el pescador ya estaba preparando su barca, para echarse un día más al mar para buscar su pesca diaria.

Rellenaba la barca con sus aperos con mucha delicadeza, eran sus útiles más valiosos. Una delicadeza que era puro contraste con sus manos, grandes, gruesas, curtidas, ásperas y agrietadas. Al igual que su tez, tan curtida y tan morena que parecía al menos diez años mayor de lo que era en realidad.

En cualquier caso, nuestro pescador no era precisamente lo que se dice joven. Ochenta años cargados a sus fuertes espaldas, de los cuales más de sesenta había dedicado a la pesca. El mar era su modo de vida, su debilidad.

Cada día regresaba a la costa antes del mediodía, para vender la pesca que había…

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El vídeo del domingo: Leyendo a los clásicos

El vídeo del domingo: Leyendo a los clásicos

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¡Otro domingo más que llega! ¡Otro domingo veraniego! ¡Y otro vídeo más que os ofrezco, en esta ocasión les toca a los clásicos. Es el turno de Miguel de Unamuno y su preciosa poesía “La luna y la rosa”. Deseo de todo corazón que os guste.

Aquí lo tenéis:

 

¡Feliz domingo! ¡Feliz agosto! ¡Feliz comienzo de mes y de semana! ¡Besos! ¡Se os quiere!

Por capítulos: “Los colores mágicos (IV)”

Por capítulos: “Los colores mágicos (IV)”

 

LOS COLORES MÁGICOS
Imagen: Pixabay,com

 

 

LOS COLORES MÁGICOS (IV)

Jaime esta atónito ante lo que le estaba ocurriendo con aquel mágico maletín de pinturas. No se lo había contado a nadie y eso le hacía sentirse muy especial. A buen seguro, tendría diversión garantizada cada tarde, solo tenía que tener cuidado con lo que dibujase, para no meterse en algún mal lío del que luego no pudiese escapar. Tenía aún muy reciente la lucha contra aquel dragón malo que quería ir a por la princesa.

Así que al día siguiente no se lo pensó dos veces. Apenas llegó a casa y merendó, pues era viernes y tenía tiempo para hacer las tareas el sábado, se subió raudo a su habitación. Su madre ya se estaba preocupando un poco por los encierros a que se sometía su hijo cada tarde, pero como él le había dicho que estaba pintando y sabía que esa era su gran pasión, tampoco le dio mayor importancia.

Aquella tarde, Jaime decidió abrir el estuche por la espléndida bandeja de acuarelas que tantas ganas tenía de probar. Bajó con sigilo a la cocina a por un vaso de agua y subió de nuevo con rapidez. Escogió uno de sus pinceles, el que pensó que le permitiría hacer trazos más sutiles y, utilizando el violeta como color principal, pues era uno de sus favoritos, comenzó a pintar en el bloc de dibujo.

El pincel se deslizaba sobre la cartulina como la seda. Delicados trazos se contraponían a algunos más furiosos en el fondo del dibujo. Aquel día, decidió dibujarse a sí mismo en un enorme campo de lavanda, aspirando la fragancia de una de sus bonitas flores. De nuevo, cuando vio el dibujo terminado, pensó que era digno de ser enmarcado. Sin duda tenía talento, al menos mientras tuviese aquellas pinturas. Y cuando llegase el día en que se le acabasen, le pediría a su madre o a su tía que le comprasen otro maletín exactamente igual.

Esta vez ni siquiera tuvo que intentar cerrar el bloc. En cuanto comenzó a sentir la suave fuerza de atracción que ejercía la pintura, se dejó llevar con calma, con los ojos cerrados para disfrutar más de aquella experiencia. Cuando los abrió se encontraba en un enorme campo de lavanda como el que había pintado. La fragancia que despedían las flores era maravillosa y se acercó una de ellas a la nariz para poder aspirar aquel delicioso aroma. Corrió con total libertad entre aquella naturaleza de color violeta, mientras con las manos acariciaba las plantas, que desprendían aún más aquel delicioso olor.

Pensó que ojalá viviese en el campo, para poder disfrutar de aquello cada día, en lugar de en su ciudad, donde todo estaba sucio, había muchos coches y el ruido era ensordecedor. Sin duda, se sentiría más feliz, como lo estaba siendo en aquellos momentos. Se sentía dichoso, afortunado, de poder estar disfrutando de aquella naturaleza han majestuosa.

El sol comenzó a descender en el cielo. Jaime comprendió que era hora de regresar a su cuarto, pero antes agarró una flor de lavanda, para llevarla de recuerdo, como en sus anteriores aventuras. Justo terminaba de coger la flor, cuando fue expulsado de la pintura. Se quedó muy sorprendido cuando comprobó que su pintura no era exactamente la misma que él había dibujado, sino que ahora representaba un campo de lavanda al anochecer. Los suaves tonos violetas que él había empleado, se habían tornado en  morado oscuro con el anochecer.

Al igual que otras veces, su madre le llamó a la cena justo en aquel momento. Guardó la flor de lavanda en el cajón, junto con el bloc y el resto de recuerdos que había ido recopilando, y bajó a cenar como si nada.

A sus padres les extrañó el intenso olor a lavanda que había de pronto en la cocina, pero a ninguno se le ocurrió que podría ser a causa de su hijo. Jaime, con una media sonrisa, comía su sopa como si nada hubiese ocurrido.

CONTINUARÁ…

Ana Centellas. Junio 2017. Derechos registrados.

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El relato del viernes: “El poder de la mente”

El relato del viernes: “El poder de la mente”

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EL PODER DE LA MENTE

Aquel verano estaba siendo especialmente caluroso. No se podía ni respirar en el pequeño apartamento de Claudia y ella llevaba toda la tarde encerrada en casa, sin poder gozar del aire acondicionado que tenía instalado porque su precaria situación laboral no le permitía pagar la factura. Así que Claudia se estaba asfixiando poco a poco. El sol se colaba sin tregua por las ventanas y no sabía si era mejor dejar las persianas subidas para que entrase el aire, aunque también el sol abrasador, o dejarlas bajadas para que no entrase el sol, aunque corriese el riesgo de morir cocida dentro de su casita.

Las gotas de sudor recorrían el cuerpo de Claudia por todos los rincones, por la frente, por el pecho, por las piernas… Su larga cabellera rubia, recogida ahora en una alta cola de caballo, estaba también mojada debido al sudor. Un pequeño abanico era el único remedio con el que podía combatir aquel calor tan excesivo y, la verdad, tampoco le ayudaba mucho.

Pensó en darse una ducha con el agua bien fría, para calmar los sudores de su asfixiado cuerpo. Durante unos momentos se sintió en el cielo. El agua fría le reconfortaba, le tonificaba los músculos atrofiados por el calor y le quitaba el embotamiento que sufría en la cabeza. En esos momentos se acordó de Rubén. Si él no hubiese tenido que salir precisamente de viaje aquel fin de semana, podría estar disfrutando del fresquito del aire acondicionado que tenía instalado en su apartamento, además de la compañía. Pero bueno, tampoco era momento de lamentarse por eso. Ahora de lo que se trataba era de sobrevivir a aquel calor tan espantoso.

El rato que estuvo dentro de la ducha fue la gloria, pero nada más salir de ella comenzó de nuevo a sudar sin parar. Ya no sabía si es que no se estaba secando bien, pero el caso es que según pasaba la toalla, la piel volvía a estar por completo mojada. ¡Se asfixiaba! Se le pasó por la cabeza pasar la tarde y la noche en la bañera, llena de agua fresquita, pero tampoco se trataba de eso. Tenía muchas cosas que hacer, trabajo atrasado que adelantar y además no era de las personas que se podían mantener quietas durante mucho tiempo.

Entonces, ¿qué podría hacer? Justo en ese momento recordó un libro que había leído no hacía mucho tiempo, titulado “El poder de la mente”. En él explicaba cómo, a través de la poderosa arma que era nuestra mente, podíamos llegar a conseguir cosas realmente impensables. Solo era cuestión de saber utilizarla correctamente.

Claudia se tumbó en el sofá y bajó de inmediato todas sus constantes vitales. Esfuerzo cero, generaría menor calor, eso estaba claro. Cerró los ojos y comenzó a pensar en una gran nevada que recubría todo su barrio. En el parque que había bajo su casa, los árboles estaban cubiertos de nieve. Por las calles no se podía circular en coche y el frío era congelador. Dedicó unos minutos a pensar en ello sin que obtuviese ningún resultado aparente. Pero como no tenía nada que perder, pero sí mucho que ganar, continuó realizando aquel ejercicio de imaginación.

Al cabo de unos minutos, fue sorprendente la reacción que tuvo. Dejó de sentir algo aquel calor tan sofocante, se encontraba bastante mejor. Una media hora después, ya que se había mentalizado a ella misma de que se encontraban en pleno invierno, que había una enorme nevada que lo cubría todo y que el frío era polar, su piel comenzó a ponerse de gallina, a sentir escalofríos de auténtico frío.

Aguantó así unos minutos más para ver qué sucedía. El frío seguía refrescándola dentro de su apartamento, a este paso iba a necesitar algo con lo que cubrirse. Se decidió a hacer una prueba y, sintiendo un frío que le calaba los huesos, se levantó del sofá y fue a buscar una chaqueta con la que cubrirse.

No volvió a pasar calor aquel día, ni al siguiente. Cuando Rubén volvió de su fin de semana con los compañeros de trabajo y fue a visitarla, la encontró envuelta en una manta, tiritando, con los labios morados, mientras él sudaba a borbotones.

Nunca menosprecies el poder de la mente, porque es infinito.

Ana Centellas. Julio 2017. Derechos registrados.

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Calle 13.

Calle 13.

¡Último día gratis! ¡Por favor, no os perdáis estos fantásticos relatos!

Velehay

Como muchos ya sabéis hemos publicado un nuevo libro titulado Calle 13. Gracias a Juan Rcrevillo  que es profesor del taller de escritura de FlemingLab al cual todos los que colaboramos en este libro participamos o hemos participado en el.

Hace unos meses salio Habitación 308 escrito por los mismos componentes de Calle13 como podéis leer en la portada del mismo todos/as son o somos (valga la modestia) buenos escritores.

Calle 13 es una recopilación de relatos creados alrededor de un mismo escenario, la calle 13 de la ciudad de Barcelona y cada escritor ha creado un relato o dos dependiendo de lo que creyera oportuno cada uno, en mi caso he creado uno en dos capítulos que espero que sea del agrado del lector, todos los participantes administramos algún blog o participamos en ellos de forma directa e indirecta.

Para aquellos que no conozcan a los escritores y autores…

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