DEJA ENTRAR LA LUZ DEL SOL
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DEJA ENTRAR LA LUZ DEL SOL

Tomé asiento en las primeras filas del auditorio. No quería perderme ni un solo segundo de aquella experiencia que sabía resultaría extraordinaria para mí. Hacía tiempo que no asistía a un evento de esas características, desde que dejaste de ir conmigo. Aún recuerdo los escalofríos que me recorrían escuchando las voces, la música, tu mano siempre agarrada a la mía.

Pero desapareciste de mi vida y mi ilusión se esfumó. Quedó hecha trizas por el camino que me tocó recorrer sola, sorteando mil obstáculos sin ayuda. Hoy ha llegado el día en que me he propuesto reinventarme, volver a ser yo, reanudar esa sonrisa que quedó colgada de un estante barato. Y aquí estoy, con los mismos nervios de una chiquilla en su primera vez, esperando que dé comienzo el espectáculo.

Hoy retomo las ilusiones que en mí vivían, que quedaron marchitas hace tantos años. Porque creo que me lo merezco. Así que me he engalanado como hacía tiempo que no lo hacía, he utilizado esos colores que tanto te gustaban en mi cara, me he vuelto a calzar los tacones. Nerviosa, pero determinante, y feliz, o eso creo.

El auditorio está repleto esta noche. Reprimo el impuso de morderme las uñas, recién arregladas con la manicura francesa que a mí tanto me gustaba y a ti tanto te disgustaba. Los artistas poco a poco comienzan a llenar el escenario. Reina el silencio en la sala. Hasta que comienza su música.

El escalofrío es inmediato. En su mayoría mujeres, comienzan a interpretar con gran maestría “Let the sunshine in“, uno de los que fuera mi leitmotiv en la vida. Siempre dejé entrar la luz del sol, hasta que me cubrió la oscuridad. Poco a poco, guiadas a la perfección por la directora de la coral, van subiendo volumen, bajando, dando espacio a los compañeros que interpretan su parte de manera excepcional.

Las notas musicales se cuelan en mis oídos y me hacen estremecer. Cierro los ojos, apreciando aún más el embrujo de la música y de las voces armonizadas a la perfección. Sé que me estoy perdiendo el bello espectáculo de la coral, pero no importa. En estos momentos solo me importa sentir la música. Dejar que las notas se cuelen por mis oídos y me transporten allá donde brilla el sol.

¿Cómo he podido vivir tanto tiempo sin disfrutar de este enorme placer para mí? Por primera vez en mucho tiempo, la sola idea me parece ridícula. Vale, tú no estás, pero yo sí, y estoy viva, disfrutando de uno de mis grandes placeres, de mis grandes vicios inconfesables. La música, la luz del sol, la vida. ¿Quién sabe? A lo mejor dentro de poco vuelvo a estar allí, encima del escenario, de donde tú me bajaste para ponerme en un altar que luego destruiste a patadas. Sí. Decidido. Volveré a cantar.

La canción termina. El auditorio al completo se levanta en una gran ovación. La interpretación ha sido excelente. Con los ojos aún cerrados, me levanto también, aplaudiendo con ganas, con una sonrisa en los labios, sintiéndome viva de nuevo, viendo brillar mi sol interior.

Aún quedan muchas grandes piezas por disfrutar, y me dispongo a ello con la felicidad por fin reflejada en mis ojos.

Ana Centellas. Julio 2017. Derechos registrados.

COPYRIGHTED

Este relato está inspirado en el siguiente vídeo del Coro Soul de la Isla, impresionante actuación. Muy agradecida por permitirme utilizarlo para ilustrar el relato.

Además, es mi colaboración para la excelente página de escritores El Poder de las Letras de la semana pasada. 

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11 comentarios en ““Deja entrar la luz del sol” – El poder de las letras

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