Mi jueves de poesía: Salvador Pliego. Los niños de la calle

Mi jueves de poesía: Salvador Pliego. Los niños de la calle

 

LOS NIÑOS DE LA CALLE
Portada del libro: Pintura de Claudia Valencia

 

Bueno, amigos. Inauguramos hoy una nueva sección en el blog, más que nada porque no sé tener el culo quieto. La cuestión es que estoy intentado adentrarme un poquito en el mundo de la poesía. Es algo que nunca me ha llamado la atención de manera especial, salvo los grandes clásicos. Pero después de tantos meses leyendo las maravillosas poesías que compartís con nosotros, me ha terminado enamorando tanto que voy a incursionarme un poco por esos derroteros, a ver qué tal.

Y no he encontrado mejor forma de inaugurar esta sección que con el libro cuyo portada veis en la imagen: Salvador Pliego – Niños de la calle. Es una recopilación de poesías hispano-americanas que giran en torno al tema que da título al libro, los niños de la calle.

Aquí os dejo el enlace desde el que podéis acceder al libro. En él encontraréis una compilación de bellas poesías, todas ellas de autores hispanos. La coordinadora del proyecto ha sido nuestra querida Rosario Salazar, y está editado por Biblioteca de las Grandes Naciones. Toda una pequeña joya que pongo en vuestras manos.

He tenido la enorme suerte y el honor de poder colaborar con una humilde aportación de mis letras, con mis escasas nociones de poesía. Aquí la tenéis, espero vuestras opiniones (y, por favor, las críticas también, recordad que quiero aprender).

 

MI TRISTE NIÑO
Imagen: Pixabay (editada)

 

MI TRISTE NIÑO

Ay, niño, mi triste niño,

con las ropas harapientas.

¿Qué culpa tienes, mi vida,

de haber nacido en la guerra?

De haber nacido en las fauces

de esta sociedad violenta.

Te veo pidiendo limosna,

siempre con tu hermana a cuestas.

Es pequeña y aún no sabe

lo que en la vida le espera.

Solo viste con pañales,

viviendo por las aceras.

 

 

Ay, niño, mi triste niño,

te miro mientras esperas

que alguna persona humilde

sea generosa de veras,

que quiera calmar tu hambre

y el de tu hermana pequeña.

Yo te miro y aún sonríes,

no les temes a las fieras

que viven alrededor nuestro,

que pueblan nuestras aldeas,

que a tu familia llevaron

a una vida de miseria.

 

Ay, niño, mi triste niño,

si tan solo yo pudiera

acabar con el desastre,

matar a la indiferencia,

buscar a los gobernantes,

que repartan su riqueza.

Ríes jugando en el día,

con la ilusión por bandera.

Para cuando cae la noche,

el frío banco os espera.

Ayer os encontré dormidos,

arropados por estrellas.

 

Ay, niño, mi triste niño,

me gustaría llevaros, de veras.

Llenar el cuarto de juguetes,

ver en vuestras caras sorpresa.

Pero soy como vosotros,

con techo sobre una mesa.

Vivo también explotada

por la sociedad traicionera,

que quiere matar al mundo

con miserias y pobreza,

mientras todos los que pueden,

practican la indiferencia.

 

Ay, niño, mi triste niño,

si tan solo yo pudiera.

 

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos registrados.

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Los 52 golpes – Golpe #32 – “Mío otra vez”

Los 52 golpes – Golpe #32 – “Mío otra vez”

 

MÍO OTRA VEZ.jpeg
Imagen: Pixabay (editada)

 

 

MÍO OTRA VEZ

Cae la noche y la luz de la luna se cuela tímida por la ventana abierta de mi habitación. El sofocante calor del verano también se cuela, pero indiscreto, sin pedir permiso e invadiéndolo todo. Contemplo el espectáculo desde mi enorme cama, enorme desde que te fuiste, antes no parecía tan grande.

Descanso sobre las sábanas de raso sin rastro de ropa sobre mi cuerpo, como a ti te gustaba. Como a ti te gusta. Y el calor que entra a raudales por mi ventana bien lo sabe, nuestro eterno gran voyeur, y me envuelve. Me envuelve como me gustaría que lo estuvieses haciendo tú.

Retozo sobre las sábanas jugueteando con el calor. Las gotas de sudor cubren por completo mi cuerpo. Me pregunto si será el calor o tu recuerdo. ¿Por qué tuviste que irte? ¿Quién sofocará ahora este calor que se ha instalado en mí? ¿Lo harás tú, de nuevo, como tantas otras veces?

Mis manos se deslizan solas por mi piel humedecida, y de repente estás junto a mí, y son tus manos las que me acarician, con cariño, con suavidad, con lujuria. Recorren todos y cada uno de mis rincones, de mis pliegues, de mis secretos ocultos. Adoro esas manos grandes y masculinas recorriéndome entera, sin dejar ni un solo hueco sin probar de mí. Es tu lengua la que ahora ocupa su lugar. Besos profundos y necesitados, que me hacen arquear el cuerpo en busca del brillo de la luna. Tu lengua, sedosa, experta, me recorre entera. Y mi piel no para de sudar, de reflejar el brillo de la luna en un mar de gotas que amenazan por crear una inundación en la habitación.

No puedo evitarlo, el calor me enloquece y mis manos viajan solas abriéndose camino entre mis piernas, deslizándose con fluidez. Mi cuerpo se arquea aún más, ofreciéndole a la luna el más maravilloso de los espectáculos. Pero no son mis manos, lo sé. Eres tú el que se está abriendo camino entre mis piernas, el que se está abriendo camino dentro de mí.

Hace tanto calor… Mi respiración cada vez es más agitada, más nerviosa, más arrítmica. No puedo pronunciar palabra, solo jadeos agolpados uno tras otro, seguidos de gemidos de auténtico placer arrancados de cuajo en esta calurosa noche de verano. El orgasmo me sobreviene sin aviso, fuerte, cálido, explosivo. Y siento el tuyo también, recibiendo en mí más calor del que creía haber podido soportar.

Mis gemidos se cuelan por la ventana abierta. Quiero que los escuche la luna, mi fiel testigo. Quiero que los escuche el viento y los acerque hasta ti, se los lleve volando envueltos en los ecos de mi propia pasión hasta que lleguen a tus oídos, para que sepas que esta noche, fuiste mío otra vez, de nuevo.

Vuelvo a la realidad, aliada con la luna y el calor de la noche. Sabiéndote mío, por mucho que intentes alejarte. Y vuelvo a tender mi cuerpo desnudo sobre mis sábanas de satén, esperando a que el calor vuelva a avisarte de que estoy aquí, necesitándote, para hacerte mío otra vez.

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos reservados.

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Este es el relato nº 32 que escribí para Los 52 golpes. Como siempre os digo, ya tenéis disponibles en la web los relatos nº 33 y 34. Y en el hornito tenemos al 35. Daros un paseo por allí, si os apetece. Encontraréis cientos de relatos para leer.

Desafíos literarios

Desafíos literarios
VUELA LIBRE
Imagen propia. Derechos registrados.

Hoy quiero compartir con vosotros otra alegría para mí, otra de esas sorpresitas que os contaba en su momento. Desde la semana pasada, he empezado a colaborar como columnista en la página Desafíos Literarios. Todos los viernes a las 18:00 horas podréis encontrar mi colaboración semanal.

Desde aquí vuelvo a reiterar mi agradecimiento a Mercedes Estévez por brindarme esta oportunidad, que no dudé en aceptar. Encantada de poder colaborar con vosotros.

Os dejo con mi primer texto, que espero que os guste. Podéis ver la entrada original aquí. Y, por supuesto, os recomiendo que visitéis la página si aún no lo habéis hecho. Es espectacular.

VUELA LIBRE

El día se tornó gris en cuestión de segundos. El espléndido sol que lucía hacía apenas un momento, se mostraba empañado por unas nubes oscuras que lo recubrían todo. Se recortaban contra las montañas como si estuviesen desafiándolas, en un eterno duelo entre cielo y tierra.

El viento comenzó a soplar con relativa fuerza. Éramos pocas personas en la playa aquella mañana, fresca para la época del año en que nos encontrábamos, pero la mayor parte de ellas se retiró cuando se levantó el viento. La fina arena volaba, en sentido literal, como si se tratase de una multitud de alfileres lanzados con precisión hacia las piernas. Ahí empezó otro combate, el que se producía entre el viento y la tierra.

Parecía que aquel día todos los elementos estaban en confrontación con nuestro querido planeta. Nada extraño, pensé, puesto que incluso nosotros mismos, los seres humanos que lo habitamos, también mantenemos un grave enfrentamiento con él. Nos suponemos inteligentes pero matamos al planeta que nos permite vivir. Absurdo dentro de lo absurdo. Seres absurdos. Combate entre hombre y tierra.

Una ráfaga más potente de viento me sacó de inmediato de mis pensamientos, como si hubiese recibido una bofetada en la cara. Seguía en aumento y ya estaba dudando entre permanecer allí o no. Sentada como estaba, los pequeños dardos de arena venían directos contra mí, con lo que sentía como si todo mi cuerpo fuese ametrallado por diminutas balas. Me giré y me dispuse en contra de la dirección del viento. Si quieres ametrallarme, que sea por la espalda. Así soportaré mejor la traición.

Un rápido vistazo a mi rededor me mostró la imagen más bella que había podido contemplar y que jamás hubiese podido imaginar en aquella desapacible mañana de verano. Estaba sola en la playa. Solo se veía en la distancia a una joven pareja que soportaba el viento, por un motivo muy especial. Una pequeña niña les acompañaba, supuse que era su hija. Y la pequeña estaba sirviéndose del viento para hacer volar una preciosa cometa con forma de mariposa, decorada con bellísimos colores, radiantes, eléctricos, llamativos. Un auténtico arco iris de color que surcaba sin ningún temor el cielo gris plomizo que nos cubría.

Estaba pletórica de alegría. Hasta mí llegaba el hermoso sonido de su risa mientras hacía volar la cometa a su antojo. La mariposa, seguida por una larga cola de los mis colores brillantes, hacía cabriolas en el aire. Giraba y giraba. Subía, bajaba y volvía a subir, encabritada, volando. Parecía que quisiese volar libre, falsa mariposa de alegres colores llenando de luz un cielo de plomo.

Entonces fue cuando recordé el motivo por el que había ido a la playa aquella mañana. El mar, estuviese sosegado o revuelto, siempre me había ofrecido consuelo. Escuchar el rumor de las olas, respirar esa mezcla de salitre y vida, sentir el frescor y la suavidad de la arena bajo mis pies descalzos, conseguían aplacar mi desasosiego en los peores momentos de mi vida. Siempre que necesitaba sentirme reconfortada, iba a compartir mi soledad con el mar. Y en esos momentos lo necesitaba.

Unos días antes había partido un amigo, había volado libre, como siempre quiso ser y nunca pudo. Igual que volaba la cometa de la niña aquel día. Vuela, cometa, vuela. Vuela libre hacia el cielo, y si le ves, si por casualidad le encuentras, vuela alegre con él. Llenad el cielo de colores, haced que estas nubes guerreras dejen de amenazar con lágrimas. Volad, libres, volad.

Como si la cometa de la niña hubiese escuchado mis palabras, se deslizó de su mano y se alejó de ella en un vuelo alegre en pos de un cielo gris. Ahora sé que mi amigo nunca estará solo, irá acompañado de una bonita mariposa de colores que alegrará sus días y hará más luminosas mis noches.

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos reservados.

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Reseña: “La última habitación” – Carlos Navas

Reseña: “La última habitación” – Carlos Navas

30. RESEÑA LA ÚLTIMA HABITACIÓN

 

Como sabéis, llevo meses sin hacer una reseña de mis lecturas, no porque haya dejado de leer, sino porque por avatares de la vida mis lecturas de los últimos meses han estado enfocadas en otra dirección. Creo que ya os lo he comentado en alguna ocasión. Y la verdad es que ya tenía ganas de ponerme a leer “de verdad”, a recrearme en la lectura, en las historias, ganas de meterme dentro de los protagonistas. Y, por supuesto, compartirlo con vosotros.

Por eso, cuando Carlos Navas se puso en contacto conmigo para solicitarme una reseña de su novela, no tuve ninguna duda en hacerlo. Ni siquiera sabía de qué trataba, pero algo me dijo que me iba a gustar. No me preguntéis por qué, llamadlo intuición si lo preferís. Y la cuestión es que no estuve equivocada. “La última habitación” no me ha defraudado en lo más mínimo. Debo reconocer que he tardado unos cuantos días en leerla, pero solo debido a mi escasez de tiempo. De hecho, la novela me ha quitado varios pedacitos de sueño extra, por no querer dejarla hasta el día siguiente.

Voy a comenzar dejándoos la ficha técnica de la novela, para que os hagáis una ligera idea.

TÍTULO: La última habitación

AUTOR: Carlos Navas Martínez-Márquez

Nº PÁGINAS: 220

FORMATO: Tapa blanda y digital

EDITORIAL: Createspace (Amazon)

IDIOMA: Español

ISBN-13: 978-1537270661

DIMENSIONES: 14 x 1.4 x 21.6 cm. ; 345 gr.

PRECIO AMAZON TAPA BLANDA: 13,90 €

PRECIO AMAZON KINDLE: 2,99 €

 

SINOPSIS: Todo edificio guarda secretos. El célebre y enigmático edificio Secret Garden, situado a las afueras de Madrid, no es una excepción. Su fachada de piedra natural y color negro azabache, esconde, tras sus paredes, la versión más siniestra e inquietante de la naturaleza humana.

Este libro recoge las llamadas telefónicas registradas en el interior del edificio “Secret Garden” y en zonas colindantes, durante la noche del viernes 27 de Noviembre de 2015. Un edificio donde el mal se desata de la manera más atroz, depravada e imprevisible.

Secretos que convierten el día a día en una infame rutina.

Secretos sin escrúpulos que siembran de pánico tu existencia.

Secretos que esconden el verdadero infierno de la vida, y que perduran ocultos sin ningún tipo de castigo…

…hasta esta noche.

Esta noche, alguien va a descubrir esos secretos.

Un thriller de suspense y terror psicológico con un desenlace sobrecogedor e imprevisible. (No le cuentes a nadie el final…)

Solo con ver la portada puedes hacerte una idea del estilo de lectura que tienes entre manos. Es espectacular. Observadla un momento, y ya me diréis si es o no hipnotizadora. En ese momento supe a ciencia cierta que me iba a gustar. Y el interior no defrauda, os lo aseguro. No penséis que se trata de un thriller al uso, porque no lo es.

Lo que más llama la atención en cuanto comienzas la lectura es la estructura que presenta la novela, de una manera totalmente fuera de lo convencional. Muy original, de hecho. Primer punto a favor para Carlos.

En primer lugar, se recoge un registro de las llamadas telefónicas realizadas durante la noche en la que tuvieron lugar los sucesos del edificio Secret Garden, la noche del 27 de noviembre de 2015. Si bien al principio puede resultar un poco lioso, porque no estás familiarizado con los personajes, en el desarrollo de la historia se va esclareciendo todo. Si no me equivoco, no queda ningún cabo suelto. Y lo mejor de todo es el propio desarrollo de la historia, que continúa con la original estructura que impera en toda la novela.

La trama te atrapa desde el principio, envolviéndote con sigilo en sus redes, jugando contigo. Comienza por invadirte de curiosidad acerca de todas esas extrañas llamadas telefónicas, para luego dejarte enganchado y no poder abandonar la historia, por mucho que quieras. Ya os he dicho que yo, aunque he podido dedicarle poco tiempo al día, me he quedado sin mis buenos ratitos de sueño por no poder parar. Si hubiese podido, la habría devorado en un par de días a lo sumo. Necesitas saber más, necesitas saber qué está ocurriendo y necesitas saber en verdad quién es el protagonista.

Aunque en un principio parece estar enfocada desde el punto de vista policial, el autor da un estupendo giro final en el que desentrama todas las historias. Porque aquella noche fueron varios los sucesos que ocurrieron en el edificio Secret Garden. Y todos quedan esclarecidos a la perfección. Magnífico recurso de Carlos. Acompaña incluso imágenes tomadas durante la noche de autos.

Gramatical y ortográficamente correcta, con léxico cuidado, aunque ese no es el aspecto que más me interesaba de la novela. De todas formas, es justo decirlo.

Como anécdota, también me ha sorprendido de una manera muy grata la forma que tiene el autor a la hora de expresar sus agradecimientos. Una vez más, la originalidad de Carlos llega hasta la última página de la novela.

De manera que sí, es una lectura en alto grado recomendable. Habrá que estar atentos a las nuevas publicaciones de este autor, porque promete. ¿Queréis saber qué fue lo que ocurrió aquella noche en el edificio Secret Garden? Para ello, tendréis que llegar hasta la última habitación…

30. RESEÑA LA ÚLTIMA HABITACIÓN II

Desde aquí quiero agradecer a Carlos la oportunidad que me ha brindado al hacerme llegar su obra y permitirme dar una opinión sobre la misma.

Si queréis conocer más al autor, os dejo unos enlaces.

      Web oficial de la novela

Página de Facebook de la novela

Link compra (Amazon)

Retales de una conversación

Espectacular.

Buscando a Casiopea

Madurez y sistema

—Es posible que yo me esté analizando porque en el fondo, debajo de mi idea principal de que en realidad no ha sido por Luisa, yo sí sepa que ha sido por Luisa.

—Pero eso tampoco está mal. Que tú te intentes negar la evidencia es una fase por la que tienes que pasar. En algún momento empezarás a aceptar las cosas que piensas. En el fondo, cuando somos adolescentes, y la adolescencia va de eso, el problema es que no asumimos la realidad: ni la realidad con nuestros padres, ni la realidad con nosotros mismos, ni la realidad en general. La madurez puede ser saber leer, leerte a ti y a los demás.

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Revista Intropia Nº 8

Revista Intropia Nº 8

REVISTA INTROPIA Nº 8

Ya tenéis disponible el número 8 de la revista Intropia, de la mano de Isabel di Vinci, con la que tengo el placer de colaborar desde aquel inicial nº 0. Mucho ha cambiado la revista desde entonces. Este mes nos ofrece un colorido y unas ilustraciones espectaculares. Os animo a todos a leerla, podéis hacerlo en este enlace.

De todas formas, os dejo con mi participación de este mes. Espero que os guste.

 

ACORDES

Era una noche cálida del mes de agosto. Después de mi cena, en solitario, disfrutaba con tranquilidad de mi mojito, contemplando el reflejo de la luna sobre el mar. Andaba yo absorta en mis pensamientos, quién me mandaba venir a pasar unas vacaciones sola. Era cierto que necesitaba alejarme de todo durante una temporada, de ahí que tomase aquella decisión. Pero también era cierto que llevaba dos días y ya me estaba consumiendo. Me aburría, no soportaba los largos días en soledad.

Estaba meditando sobre si regresar o no a casa, llamar a alguna amiga para que pasase unos días conmigo, o ser consecuente conmigo misma y llevar adelante mi decisión con todas sus consecuencias. En este último caso, he de reconocer que sentía miedo. Por un lado, mi vuelta a casa podía suponer un alivio y sentirme a gusto en el sitio al que se suponía que pertenecía. Pero por otro, podía ocurrir que con el transcurso de los días, me acostumbrase e incluso me gustase aquello y no quisiera volver a la monotonía de siempre.

De pronto, un rasgueo de cuerdas llegó hasta mis oídos. Un músico ambulante había comenzado a tocar una guitarra, de la que salían los acordes más bonitos que jamás había escuchado. Al poco tiempo, a ellos se les unió el sonido de una preciosa y desgarradora voz. Fijé mi atención en él, y podría jurar que él también se fijó en mí. Aquellos acordes, junto con su melodiosa voz, acapararon por completo mis sentidos aquella noche. No había nada más excelso en la vida, nada que me pudiese aportar más que aquel sonido que estaba escuchando.

Cuando aquel músico recogió sus cosas y se despidió, tomé la decisión de quedarme en aquel paradisiaco lugar sin más compañía que mi yo interior, con todas sus consecuencias. Bien podía morir de aburrimiento, bien podía resultar una experiencia extraordinaria.

El chico de aire bohemio y guitarra curtida en mil batallas, se acercó a mí ofreciéndome una gorra gastada, solicitando unas monedas. Se las di sin vacilar, por completo seducida por aquella mirada, profunda y viva. Se despidió de mí con un guiño y yo sentí que mi paso por allí no iba a ser para nada aburrido.

A partir de entonces, mi vida transcurría ilusionada por que llegase la noche y volver a escuchar aquella maravillosa voz otra vez. Intercambiábamos miradas, sonrisas, éramos cómplices sin si quiera conocernos. Toda idea de volver fue desterrada de mi mente.

Los días fueron pasando en un juego cómplice, que dio paso al poco a uno más seductor. Ni qué decir tiene que nunca más volví a mi casa. Me quedé junto a mi amor, mi bohemio, su voz y la música que nos unió. Me quedé donde se hallaba mi verdadero hogar.

Ana Centellas. Febrero 2017. Derechos registrados.

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La frase de la semana XXXV

La frase de la semana XXXV

SIMONE DE BEAUVOIR.png

‘Una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil.’

Simone de Beauvoir

Escritora, profesora y filósofa francesa (1908-1986)

No se puede encontrar mayor verdad en las palabras de Simone de Beauvoir que, aparte de escritora, profesora y filósofa, también era defensora de los derechos humanos y feminista. Desde mi posición de mujer y feminista, para más señas, no puedo estar más de acuerdo con ella.

Una mujer libre no es para nada una mujer fácil. Al contrario, la libertad hace a las mujeres fuertes, con ganas de luchar por la tan anhelada igualdad. A estas alturas del siglo XXI, aún parece que estemos a años luz de conseguirlo. Por eso, mantendremos nuestra lucha, siempre pacífica, para ser libres, iguales y reconocidas.

No quiero tampoco entrar mucho en el tema porque podría tirarme horas y  horas disertando y argumentando a favor del feminismo. Lo siento si a alguien no le gusta, es lo que hay.

Por eso, vamos a entrar de forma directa con la frase que me ha llamado más la atención a lo largo de esta semana. Tengo que decir que cada vez me resulta más difícil elegir una, estoy dudando entre dejar de hacerlo o hacer selecciones múltiples, jajajajaja. De momento, esta semana me tiro a la piscina y me mojo.

Y es que ha habido una, en particular, que dejó boquiabierta, prendada y completamente enamorada. Nos la dejaba nuestro amigo Carlos, del blog La estaca clavada. Podría decir, casi con total seguridad, que todos le conocéis. Pero para los que se lo estén perdiendo, les recomiendo de corazón que visiten su blog, en el que podréis encontrar pequeñas joyas como estas, relatos, micro relatos y grandes dosis de humor. Todo ello acompañado de maravillosas instantáneas que él mismo nos regala desde su cámara. Si queréis ver la belleza que acompañaba a estas palabras, podéis ver su entrada aquí.

‘Dejar partir en solitario a navegar en pos del Sol sobre el mar de los recuerdos.’

Imagino que estaréis de acuerdo conmigo en que la frase tiene una belleza poética inigualable. Ya estáis tardando en hacerle una visita.

¡Hasta la semana que viene, que estrenamos septiembre! ¡Besos! ¡Se os quiere!