El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas IV – Nora Arrieta”

El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas IV – Nora Arrieta”

 

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Imagen: Pixabay (editada)

 

¡Feliz domingo de nuevo a todos! Hoy, último domingo de mi querido mes de agosto, volvemos con la sección que más me gusta, “Grandes amigos, grandes poetas”. Ya va por su cuarta edición y os animo a todos a participar. Me haría muchísima ilusión poder compartir alguna de vuestras letras, siempre bienvenidas. Poesía, prosa poética, relato, cuento…, lo que queráis. En este espacio todo tiene cabida.

En esta ocasión, me acompaña una persona muy especial para mí, nuestra amiga y compañera Nora Arrieta. Las poesías de Nora son todas especiales, todas tienen una sensibilidad especial, son de esas que enamoran. Muchos de vosotros la conoceréis porque forma parte, junto con una servidora, de nuestra pequeña gran familia de El Poder de las Letras. En esta página podéis encontrar un sinfín de muestras de lo que es la poesía de esta gran persona, amiga y compañera.

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También podéis conocerla un poquito más en su blog personal. No dudéis en pasaros por allí si aún no lo habéis hecho. Y otra opción que os recomiendo, es que os suscribáis a su canal de YouTube, donde podréis encontrar estas poesías magistralmente declamadas por Octavio d’León, en su mayoría. Incluida la que os traigo hoy.

Este se trata de otro vídeo de esos en los que pones un cariño especial, espero que os guste. La poesía se titula “¡Róbame tan solo un beso!”. Aquí os dejo con ella.

Desde aquí quiero mandar un agradecimiento enorme, de corazón, a mi querida amiga Nora, por aceptar embarcarse conmigo en este proyecto. Espero que te guste mucho, linda.

Si alguno de vosotros está interesado en colaborar conmigo en esta nueva sección, solo tenéis que enviarme un mail a esta dirección de correo, o simplemente avisarme en los comentarios y ya me pondré en contacto con vosotros. ¡Espero ilusionada vuestras colaboraciones!

¿Quién pasará por aquí el próximo domingo? Eso es información confidencial y ni los propios interesados se enterarán hasta ese día, así que… ¡Toca esperar!

Y esto es todo por hoy, amigos. Espero que os haya gustado, que os animéis a embarcaros conmigo en este proyecto, que tengáis un feliz comienzo de semana y también un inicio de mes excelente. ¡Hasta el próximo domingo!

Por capítulos: “La cabaña (II)”

Por capítulos: “La cabaña (II)”

 

LA CABAÑA
Imagen propia. Derechos registrados.

 

Capítulo I

Cierto día, ocurrió algo por completo inesperado. Era principios de verano y el calor ya comenzaba a ser acuciante. Una familia de turistas llegó a mi cala. Los humanos somos curiosos por naturaleza. En verdad, me extrañaba que no hubiese ocurrido antes. Salí de mi pequeña cabaña para saludarles. Mis ropas no eran las mejores, no eran los caros trajes que antaño solía utilizar para ir al trabajo, pero siempre estaban limpias y de vez en cuando las reponía. No se podía decir que viviera en andrajos. Pero he de reconocer que mi aspecto tampoco era el más normal del mundo, así que no me extrañé cuando aquella familia al principio desconfió de mí.

Si os soy sincero, mi primera reacción también fue de desconfianza. Llevaba demasiado tiempo solo y las pocas palabras que cruzaba en el pueblo al hacer la compra tampoco me habían granjeado amistades allí. Y la verdad es que tampoco las buscaba. Para mí, mi vida era perfecta ahora tal y como era. Ya la vida se había encargado de demostrarme que detrás de una amistad suele haber una gran dosis de interés, y yo ya no quería formar parte de aquella rueda.

Pero, según fue pasando el día, entre aquella familia y yo se instaló una especie de cordialidad que terminó resultándome bastante agradable. Aquella noche pensé mucho en lo que había ocurrido. Me debatía entre dos sentimientos encontrados. Uno de ellos me decía que ya estaba preparado, que necesitaba de otros seres humanos para que mi vida fuese en verdad plena. El otro, más conservador, me decía que me había sentado bien salir de mi rutina eremita y relacionarme con otras personas pero que, en realidad, prefería seguir viviendo como hasta ahora.

Si os digo la verdad, no fue solo aquella noche la que duró mi debate interior. Pasé varios días, nervioso a más no poder, sopesando las dos posibilidades. No descansaba bien por las noches y durante el día no podía concentrarme en la más mínima tarea. Solo cuando mi corazón tomó una decisión comencé a notar cierta calma. El pensamiento más conservador ganó al final la batalla. Tras todos aquellos días de meditación pura y dura, en los que pasaba largos periodos contemplando el mar, fue una puesta de sol la que me ofreció la gran revelación que tanto ansiaba encontrar. Sentía pánico absoluto al contacto con la humanidad y que esta alterase, con sus viciados comportamientos, el nivel de plenitud que se había instaurado en mi vida desde que comenzó mi retiro minimalista.

Así pasé un año más. En total fueron cinco los que transcurrieron en la soledad más absoluta, mientras intentaba establecer el mínimo contacto posible con la civilización. Por aquellos tiempos ya llevaba realizados grandes y hermosos cambios en mi cabaña. Ya no era la pequeña y sobria de los inicios. No solo había ganado en extensión, sino también en mobiliario y decoración. Todo ello lo había hecho yo con mis propias manos y todo el tiempo del mundo, a excepción del cómodo colchón que yo mismo había acarreado hasta allí. El trabajo duro y el clima de la costa habían convertido al delgado oficinista que llegó por casualidad a aquella cala, en un fornido y curtido hombre de anchas espaldas y fuerzas descomunales. Como la mayor parte del trabajo físico lo realizaba sin cubrirme el torso con ninguna prenda, lucía un espectacular bronceado durante todo el año.

Mis anhelos ermitaños me llevaron también a cultivar un pequeño huerto en la zona donde terminaba la arena, en el espacio dejado por los árboles que yo mismo había serrado. Este me proveía de alimentación variada durante todo el año, por lo que mi dieta poco a poco fue transformándose en vegana. Con ello, mis visitas al pueblo cada vez se reducían aún más.

Una larga melena rizada llegó a cubrirme los hombros, lo que hacía que tuviese que recortarla de vez en cuando con mi afilada navaja. Siempre la llevaba recogida en un moño alto que yo mismo sujetaba con un pequeño palo. La barba también creció lo suyo durante esos años, con la diferencia de que jamás la recorté, por lo que me llegaba hasta la zona del ombligo. Ya la podía ver recubierta de pequeñas canas, clara señal del paso del tiempo.

CONTINUARÁ…

 Ana Centellas. Julio 2017. Derechos registrados.

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El relato del viernes: “Recuerdos de aquel verano”

El relato del viernes: “Recuerdos de aquel verano”

 

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Imagen propia. Derechos registrados.

 

 

RECUERDOS DE AQUEL VERANO

Sentado aquí, en la orilla del mar, mientras el sol calienta mi cuerpo y la brisa marina se encarga de curtir aún más mi piel, vienen a mi mente recuerdos de aquel verano en el que llegaste a mi vida. Entraste así, sin pedir permiso, y yo abrí encantado la puerta para dejarte entrar.

Recuerdo el tedio que me producía tener que veranear con mis padres un año más. Al menos, aquel año habían escogido un pequeño pueblo costero que no estaba masificado por el turismo. Yo no conocía a nadie allí, me sentía en completa soledad, a pesar de tener a mi familia alrededor. Fueron mañanas aburridas de playa y tardes angustiosas por el paseo marítimo.

Recuerdo un día en el que el calor era en especial acuciante. Tanto, que apenas salí del agua de aquel tranquilo mar, por temor a morir calcinado sobre la arena. De repente, una pequeña ola juguetona te trajo hasta mí. Y llegaste a mi vida como un soplo de aire fresco. Como ese rayo de sol que se escapa por entre las nubes y te ilumina la vida. No sé cómo lo conseguiste, pero después de pasar media mañana hablando dentro del agua, había quedado contigo para salir aquella tarde.

Recuerdo que nos llevó algún tiempo. Comenzamos siendo compañeros de vacaciones, amigos que se van forjando casi sin querer. Ninguno de los dos éramos de aquel pueblo. Ninguno de los dos conocíamos a nadie más allí. Así que la entrega fue total desde un principio. Eso es lo que recuerdo.

Recuerdo nuestro primer beso, coincidiendo con la puesta de sol, en el rincón  más alejado del puerto, a salvo de ninguna mirada indiscreta. Y a partir de ahí, te colaste en mi corazón de tal manera que ya no hubo manera de sacarte de él. Pasábamos las mañanas jugueteando con las olas, entre risas y arrumacos. Las tardes, paseando por el pueblo, embebiendo su cultura, aprendiendo siempre cosas nuevas.

Recuerdo mi brazo alrededor de tu cuello y el tuyo rodeándome la cintura. Recuerdo nuestras manos entrelazadas al caminar. Largas noches de conversaciones trascendentales sentados sobre la arena de la playa, a la luz de la luna, hasta que el amanecer nos encontraba amándonos con sigilo, al amparo de las rocas. Noches de risas y fiesta, de alcohol y baile, de tranquilidad y cariño. Noches de juventud que piensas que nunca van a terminar.

Recuerdo aquel verano como el mejor de mi vida. Como aquel que me cambiaría para siempre, el que supuso un punto de inflexión en mi interior. El que determinó mis estudios, el que determinó mi destino. El que hizo que viviese siempre con una total y absoluta pasión desmesurada por el mar, aquel que en su día nos había unido.

Recuerdo espectaculares comidas familiares, que pasaron de ser aburridas a ser todo diversión cuando estabas tú. La confianza con la que te ganaste a mi familia, y yo a la tuya. Al final incluso conseguimos que nuestros padres forjasen también una bonita amistad entre ellos. Aquel fue un verano mágico.

Recuerdo tus vestidos de tirantes, frescos y sensuales, que volaban con la menor brisa dejándome con ganas de más. Recuerdo tu piel bronceada, dorada, perfecta, tersa y suave como un pétalo de rosa. Recuerdo el tintineo de tus pulseras cuando te acercabas a mí, siempre muchas, siempre de colores. Recuerdo la alegría en el timbre de tu voz.

Y también recuerdo, cómo no, el día de la despedida, cuando los dos nos teníamos que marchar a nuestras respectivas ciudades. Yo, a Madrid, tú, a Barcelona. Para mí aquellas distancias eran un completo mundo por aquel entonces. Me tendría que separar de ti para siempre y no estaba dispuesto a ello. La primera en marcharte fuiste tú. Fui a despedirte con la cara roja en un absurdo intento de mantener en secreto mis ganas de llorar. Ya sabes, los chicos no lloran, somos fuertes. Hasta que vi tu coche alejarse y se abrió el mar que estaban conteniendo mis ojos. Habíamos intercambiado direcciones y teléfonos, pero ya no estarías junto a mí, sino a cientos de kilómetros de distancia. ¿Qué podía hacer yo contra aquello?

Recuerdo que pasé la mayor parte del viaje de vuelta con mi familia envuelto en un mar de lágrimas. Todo me recordaba a ti. Y ello me recordaba de continuo que lo más seguro sería que ya no te volviera a ver. “No te pongas así, es solo un amor de verano”, me decía mi padre, en un vano intento por levantarme el ánimo.

Ahora que estoy aquí sentado, frente al mar, mi querido mar, veo cómo un rayo de sol aparece de entre las nubes para recordarme lo que fuiste para mí. Ya tengo la piel curtida por el sol y el salitre y unos profundos surcos cruzan mi rostro, envejecido sin piedad. Frente a mí, mis nietos corren y juegan con el agua felices, y ajenos por completo a mis pensamientos. Los contemplo y no me puedo sentir más orgulloso.

Miro con ternura la mano que sostiene la mía. Morena, bronceada, con menos tersura y más arrugas, pero con la misma suavidad floral de antaño. Te miro y solo puedo observar tranquilidad y felicidad en tu rostro, ya anciano, tan afable. Cuando me correspondes a la mirada, lo único que consigo ver en ti es amor. Aún continuas llevando las miles de pulseras de colores que siempre te han caracterizado, que han mostrado tu alegría a los demás. Sonrío y, sin más, te digo:

—Te quiero, mi amor de verano.

Entraste en mi vida con ímpetu y sin pedir permiso, un verano de hace más de cincuenta años. Y aquí sigues, a mi lado, nada ni nadie consiguió ni conseguirá jamás separarnos.

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos registrados.

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Con este relato pretendo participar en el concurso “Amores de verano”, organizado por Zenda e Iberdrola. A ver si les gusta…

#AmoresDeVerano

Los 52 golpes – Golpe #31 – ¿Eso es un unicornio?

Los 52 golpes – Golpe #31 – ¿Eso es un unicornio?

 

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Imagen propia. Derechos registrados.

 

 

¿ESO ES UN UNICORNIO?

Desde que Raúl se marchó de mi lado sin apenas dar explicaciones, para irse con una muñequita con la mitad de edad que yo y el doble de piernas, mi vida social se ha paralizado casi por completo. Entendedme bien. No quiere decir que no saliese con mis amigos a tomar un café o cosas así, pero las noches las pasaba todas en casa, en la soledad de mi cama vacía, lamiendo mis heridas.

Por eso, cuando esta noche mis amigos casi han tenido que arrastrarme para salir a guerrear y he terminado viendo unicornios, he decidido que esta va a ser la última noche, que esto para aquí. Que ya no tengo edad para hacer estas cosas.

La noche comenzó bien, por fin me estaba animando un poco, después de las primeras copas de vino tomadas durante la cena. ¡Ah!, y me estaba olvidando de las cervecitas previas. No sé cuántas fueron, pero sí recuerdo unas cuantas. Así que cuando nos fuimos al primer garito de la noche, yo ya iba desinhibida por completo, algo que hacía mucho, mucho tiempo que no conseguía.

Me sentía feliz, eufórica, radiante. Bailaba con todos y con todas, siempre con una copa en la mano. No sé cómo llegaban hasta mí, pero el caso es que allí estaban y, claro, no las iba a desaprovechar. Es muy posible que tomase unas diez copas. Creo que empecé con el whisky con Coca-Cola, alguien (¿fue aquel rubito tan guapo?) me invitó a un ron con naranja, varios gin tonics pasaron por mis manos, galantería de una chica guapísima que no sé qué esperaba de mí (¿es posible que recuerde algunas caricias sutiles, roces durante el baile?).

Ya no recuerdo por la cantidad de sitios por los que pasamos. Tengo grandes lagunas mentales, pero eso no quita para que pueda decir que, en general, la noche fuese bastante divertida. Sé que me reí un montón. Hacía tiempo que no me reía de aquella manera.

Llegamos al último garito de la noche (¿o fue de mañana?). Mis amigos seguían a un ritmo frenético para mí, desacostumbrada como estaba a estas escapadas nocturnas. Alguien (mentiría si dijese que sé quién fue), me dio de fumar algo que me puso melancólica, recordando tiempos mejores. ¡Horror! ¡Que no me dé por llorar ahora, que no me dé por llorar ahora! Seguían bailando, bebiendo, fumando, gritando… divirtiéndose.

Fui al baño (reconozco que tardé una eternidad en llegar, tropezando como iba con todas las personas que allí había), envuelta en la música psicodélica y ecléctica de aquel lugar, para refrescarme e intentar volver un poco mi cabeza a su estado habitual de lucidez. Al entrar, supe de inmediato que ya debía irme a casa. Frente a mí se hallaba… ¿cómo decirlo para que no os riáis de mí? En fin, no hay otra manera de decirlo, frente a mí se hallaba ¡un unicornio! ¿Un unicornio en el baño de las chicas? ¡Ay, Rocío, vas fatal! Pero aún en ese estado casi místico en el que me hallaba, la curiosidad pudo más y me acerqué a él. Como no veía bien ni medía distancias, me di de bruces con el unicornio de piedra más duro que jamás había visto. ¡Leches! Pero si es real. ¡Esto tengo que contarlo!

Cuando mis amigos me vieron llegar, eufórica, borracha, dando saltos y gritando ¡hay un unicornio en el baño!, decidieron que la noche había sido suficiente para mí. No sé quién fue el alma caritativa que me llevó a casa, me metió en la cama sin molestarse en quitarme los zapatos y me dejó dormirla como un bebé.

Ahora todos se ríen de mí porque veo unicornios a altas horas de la madrugada. Lo que no saben es que me dio tiempo a inmortalizar el momento (vale, la foto no es muy buena, pero es que mi estado tampoco lo era… Suerte que tuve de localizar el móvil en el bolso). Verás cuando vean la foto colgada en la entrada de mi casa. Incrédulos…

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos registrados.

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Este es el texto trabajado para la semana 31 de Los 52 golpes, espero que os haya gustado. Ya podéis encontrar en la web los textos 32 y 33. El 34 se está fraguando…

Javier L. García, un gran escritor que viene pisando fuerte

Javier L. García, un gran escritor que viene pisando fuerte

JAVIER L. GARCIA MORENO FOTO 4

Después de la entrevista que me realizó Javier L. García Moreno la pasada semana, no he podido resistirme a la tentación de hacerle también unas preguntitas para que todos sepamos un poquito más de él.

Tuve la gran suerte de conocer a Javier justo cuando comencé con mis primeras escrituras y desde el primer momento surgió una bonita amistad. Es una de esas personas mágicas que la vida pone en tu camino en el momento más adecuado. Y lo cierto es que ha supuesto un apoyo muy importante para mí, sobre todo en aquellos comienzos en los que andaba algo perdida.

Os cuento primero un poquito acerca de él. Javier nació hace tantos años como yo (…tantos) en la región de Murcia. Desde muy jovencito destacó en el terreno literario, obteniendo numerosos premios y reconocimientos. Su actividad abarca distintos géneros, como la narrativa y la poesía. Y ahora viene pisando fuerte, pues en tan solo uno años ha conseguido la publicación de varias de sus obras.

Como novelista es autor de la novela “El Colgante” (editorial Libros Mablaz) y “El Príncipe de Lentiscar”. Ambas vieron la luz a lo largo del año 2015. Además, es autor de una obra de mini relatos e íntimas reflexiones, “50 reflexiones sobre el amor”, y también “Los amantes del mar y otros relatos”, que recoge once relatos románticos de distinta extensión, publicada en el año 2016.

Su última obra, “Te siento cerca” (Ed. Libros Mablaz), se ha publicado a finales de abril de este año 2017, después de haber quedado como finalista (segunda novela más votada) en el IV Premio de Narrativa de esta editorial.

JAVIER L. GARCIA MORENO LIBROS-ROCAS NOMBRE

Algunos de sus relatos y poemas aparecen en numerosas antologías poéticas y de relatos, publicados por diferentes editoriales entre los años 2012 y 2017 (Ed. Libros Mablaz, El fantasma de los sueños, Ed. Acen, entre otras). También colabora con relatos en la revista cultural cartagenera “El vuelo del flamenco“.

Todas sus obras se pueden encontrar también en formato digital en Amazon.

Bueno, ya que conocéis un poquito acerca de la obra de Javier, vamos a lo que realmente nos interesa, su conversación.

JAVIER L. GARCIA MORENO FOTO

– La primera pregunta es obligada, amigo. ¿Cuándo decidiste sumergirte en el mundo literario y qué razones te llevaron a ello?

Lo cierto es que es difícil fijar una fecha. Desde bien pequeño, incluso antes de aprender a hablar, empecé a canalizar mi desbordante mundo interior hacia el papel, plasmándolo en forma de dibujos o de palabras. Escribía redacciones, cuentos, relatos… e incluso un par de novelas juveniles en mi época adolescente, animado por múltiples premios, en mi edad infantil principalmente. Luego, durante muchos años, al disponer de menos tiempo, escribía poesía casi a diario.

Ya en este siglo aparecieron las redes sociales en Internet. En concreto, en Facebook escribía y publicaba en mi “muro” pequeñas reflexiones, poemas y micro relatos, que empezaron a tener una excelente acogida entre mis amistades. Pero no fue hasta mediados de 2013 cuando me lancé a escribir mi primera novela en la edad adulta, “El Colgante”, que además tuvo la peculiaridad de ir “naciendo” en mi muro de Facebook. Casi a diario escribía y publicaba los capítulos que fueron conformando el primer borrador de esta novela, con un seguimiento entusiasta por parte de amistades, todo hay que decirlo.

La escribí en pocos meses, pero hasta un año después no me dieron la oportunidad de publicarla en papel. Fue la editorial madrileña Libros Mablaz quien decidió publicarla. A partir de esa excelente noticia, mi afición como novelista y escritor de relatos breves tomó un impulso determinante y definitivo. Y este “hobby” ha sido creciente en entusiasmo y constante en el esfuerzo desde entonces, hasta el punto de tener a día de hoy cinco obras publicadas en papel, algunas solo en digital y otras a medio o casi terminadas que no tardarán demasiado en ver la luz.

¿Las razones? Por todo lo que se puede deducir de lo dicho antes. Supongo que por una combinación poderosa de razones. Una necesidad vital por airear mi fecundo mundo interior, una pasión inagotable por contar historias, el hecho de que las editoriales las publiquen y, sobre todo y ante todo, la evidencia de que mis obras gustan a los lectores y lectoras. Cada vez van llegando a más público y, afortunadamente, así me lo hacen saber. Van “enamorando”.

– Javi, nos has hablado de tus obras publicadas, que no son pocas, pero nos gustaría saber en qué género literario te encuadrarías si tuvieras que hacerlo. Y, por supuesto, también queremos saber el porqué.

En mi caso particular, es difícil encasillar a mis obras dentro de un género literario. Quien haya leído algunas de ellas y tú, Ana, seguro que podrás corroborarlo, entenderá el porqué. A la hora de escribir mis narraciones, se suelen enhebrar sin que tenga en mente un encasillamiento o unos límites previos. Como se suele decir, y yo siempre lo he recalcado porque en mi caso ocurre en extremo, las historias se escriben solas, conducidas por personajes que parecen cobrar vida ajena a mi voluntad.

En resumen, en mis novelas puedes encontrar casi de todo: rasgos del género romántico, de la novela negra, de intriga y suspense, del género de la aventura, la ficción, y hasta la novela de misterio, el terror y el humor.

Eso sí, en algunas obras puede predominar un género y en otras otro. Así, “El Colgante” y “Te siento cerca”, se podrían englobar dentro del género del thriller. Aunque el romanticismo y las pasiones también aparecen, así como otras temáticas, sobre todo en “El Colgante”, la locura convertida en libro. “El Príncipe de Lentiscar” podría definirse, además, como una novela gótica, típica del siglo XIX, donde, además, hay un fuerte componente romántico y desgarrado.

En cuanto a “Los amantes del mar y otros relatos”, en estas historias breves predomina el romanticismo e incluso el erotismo en algún relato. Pero también ofrecen otros componentes, como la novela negra, el misterio, el terror o el componente sobrenatural, que también enriquecen estas historias.

– Sí, yo doy fe de ello. Por cierto, creo que solo he reseñado “El Príncipe de Lentiscar” y me gustaría hacerlo con las demás en cuanto tenga un tiempo. De “Te siento cerca” no puedo hablar aún, ¡estoy esperando mi ejemplar dedicado! Pero ya que nos has hablado de tu obra y de los géneros que caracterizan a las diferentes publicaciones, ¿podrías decirnos si hay alguno por el que sientas un cariño o simpatía especial?

Es difícil querer a uno por encima de los demás. Esto es como los hijos de carne y hueso, que también tengo. ¿Cómo querer a un hijo más que a otro? Habrá padres que sí podrán hacerlo, pero no es mi caso. 

Tal vez, si hay que elegir uno, me decantaría por “El Colgante”, por varios factores. Por ser mi primera novela en mi época adulta. Por ser la que me hizo descubrir que podía y debía dedicarme a escribir. Por ser una completa locura, singular y atípica, con paisajes, lugares y personajes de mi tierra. Inspirada en mi entorno y en todo lo que conozco, sazonado con una pizca de humor, fantasía y mala leche. Pero, sobre todo, por ser una lectura que enganchó a mis primeros lectores, fácil de leer y que gustó mucho.

Pero insisto, mis obras tienen otras cosas, tanto o más valiosas, y las “quiero” por igual. Cuestión de gustos también.

– Ahí no puedo aportar experiencia porque yo solo tengo una. Y, desde luego, es cierto que es como un parto, jajajaja. Ahora, otra pregunta obligada. ¿Qué podemos encontrar de Javier en los protagonistas de tus obras?

Esta pregunta, amiga Ana, me la suelen formular a menudo. Pero, sinceramente, por muchas vueltas que le dé, no podría saber o explicar qué hay de mí en mis obras y en los personajes que invento, y qué no hay. Tal vez todo o nada. Como decía, mis personajes, una vez que nacen, se convierten en entes independientes y con voluntad propia. ¿Tendrán rasgos de su “padre”? Es posible que algo deban tener, o a lo mejor no…

-En este punto no sé qué decirte, Javi, yo creo que uno siempre deja algo de sí mismo en los personajes, sean de uno u otro tipo. Es cierto que luego vuelan solos pero… los genes son los genes. Cosas mías. Ahora, háblanos un poco de tus lecturas, gustos y preferencias. ¿Podemos encontrar alguna influencia de otros autores en tu obra?

He leído prácticamente de todo desde mi infancia, si bien durante muchos años mis lecturas literarias se redujeron a la mínima expresión, forzado por circunstancias personales y estudiantes.

Estos últimos años disfruto alternando entre la lectura de novelas y autores clásicos, como Julio Verne, Louis Stevenson, Bran Stoker, Mary Shelly, Óscar Wilde; y autores contemporáneos como Stephen King, Ken Follet, Ildefonso Falcones, Dan Brown, mi paisano Carlos Dosel, y autores variados del panorama literario español actual, abarcando a veces distintos géneros.

En cuanto a mis gustos y preferencias, creo que la selección de autores que he mencionado ya puede sugerir que las novelas de misterio, de suspense, intriga e incluso de terror están entre mis lecturas preferidas. Y, por supuesto, influyen de alguna manera en mis escritos y en mi manera de escribir.

También quiero destacar que durante muchos años escribí y leí poesía, de ahí tal vez el fuerte componente romántico en mis historias. Además, mi propia imaginación y la realidad que me rodea son una fuente importantísima de inspiración, a veces más poderosa que las lecturas antes mencionadas.

– Veo que compartimos muchos autores de referencia. Es curioso que nunca hubiésemos hablado del tema antes, ¿no crees? Un par de preguntitas más. Queremos saber cómo se siente Javier al enfrentarse a una obra ya culminada. Te vemos muy activo en presentaciones y firmas de libros. ¿Qué sientes en ese sentido? Me refiero a la asistencia a actos públicos, la relación con tus lectores…

Siempre he dicho que, para mí, y en mi modestísima opinión, escribir un libro es un proceso emocional similar y comparable con el de tener hijos de carne y hueso. Mientras vas escribiendo una novela, la ilusión es infinita si la obra va saliendo conforme a tus expectativas o incluso la supera. Es un proceso largo y, a veces, agotador y desesperante. Sobre todo, en mi caso, cuando empiezas a corregirlo una y otra vez. Parece que el proceso revisor y corrector nunca termina y se alarga más que la producción en bruto de la propia obra. Luego la obra nace, ve la luz. Como en un parto, el orgullo y la felicidad son inmensas, porque tu hijo ha visto la luz. ¡Por fin ha llegado ese momento y no se ha quedado en el camino!

Luego, la verdad es que necesitas desconectar mentalmente. Terminas, en cierta manera, algo “saturado” de tu propio libro, de la historia que has creado, revisado, corregido y rectificado decenas de veces. Pero es verdad que a tu “hijo” literario hay que acompañarlo, promocionarlo, protegerlo, ayudarle a crecer y conseguir que poco a poco llegue al público, que sabes que está ahí y que se emocionará al leerlo. Pero hay que luchar para romper barreras, sortear prejuicios y discriminaciones, y convencer, enamorar y llegar a los millones de lectores que están esperando leerte sin ellos saberlo aún.

En cuanto a tu última afirmación, es cierto, querida amiga. La verdad es que soy bastante activo a la hora de presentar mis libros, en asistir a ferias, sobre todo por mi región, pero también en otros puntos de España, firmar ejemplares… También en las múltiples redes sociales trato de mantenerme activo e interactuar con mis amistades, lectores o seguidores, así como en mi blog.

Lo veo como una tarea fundamental hoy en día. El escritor que se forja a sí mismo, como es mi caso, autodidacta y emprendedor, necesita contactar y relacionarse con sus lectores, compartir momentos divertidos literarios y mostrar sus obras, decirles de qué va y cómo conseguirlas. Y aprender de ellos también. 

– Por último, ya nos has contado que tienes un nuevo proyecto en mente o en  ejecución. ¿Podrías contarnos un poquito de que se trata? ¿Alguna colaboración? En definitiva, tus proyectos para el futuro inmediato.

Por supuesto. Estos últimos meses, prácticamente desde la publicación de mi última novela, “Te siento cerca”, he volcado todos mis esfuerzos y mi tiempo en una novela que será la secuela de mi primera novela, “El colgante”. Estoy en la parte final de la misma y seguro a lo largo de 2018 verá la luz. Por supuesto, también tengo escritos y novelas aparcadas, unas apenas comenzadas y otras casi terminadas, a las que espero regresar lo más pronto posible.

En cuanto a colaboraciones, recientemente colaboré con un relato estremecedor en el primer número de la revista cultural cartagenera “El vuelo del flamenco”. Además, de vez en cuando escritores amigos me ofrecen proyectos interesantes, como escribir prólogos para sus obras, lo que es todo un placer y un honor para mí.

– Ya sé que te había dicho que esta era la última pregunta, pero voy a hacer un poquito de trampa y voy a incluir una más. Como sabes, me declaro feminista activa y me siento obligada a hacerte esta pregunta. A lo largo de la historia, la mujer en la literatura ha quedado relegada a un segundo plano. ¿Consideras que las escritoras están ya en completa igualdad con los escritores? ¿Podemos hablar de igualdad de género en el gremio?

Por supuesto. Considero que sí. Creo que ahora mismo no importa el sexo de quien escribe, sino el interés para el lector o lectora de su producción literaria. En mi caso, he leído tanto a hombres como a mujeres, y he encontrado tanto escritores varones como mujeres que me han fascinado por sus escritos.

Y si queremos encasillar por temática, si bien es cierto que muchas escritoras triunfan en la novela romántica, hay excepciones. Por ejemplo, varias de mis obras han sorprendido por describir en primera persona los sentimientos de amor y desamor de una mujer hacia un hombre. Podría decirse que, en ese aspecto, mi “componente femenino” llama la atención.

– A eso se le llama riqueza literaria, Javi, y tú tienes mucha. 

Muchísimas gracias, amiga Ana, por dedicarme este hueco en tu blog literario. Tu esfuerzo constante y tu inagotable inspiración hacen que cada vez sea más seguido. Te doy por ello mi más sincera enhorabuena. ¡Nos leemos!

– Muchas gracias a ti, Javi, por compartir conmigo otra agradable velada a la luz de la luna.

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Bueno, pues ya conocéis un poquito más a este excelente escritor, una persona con una grandeza humana impresionante, accesible, presto a ayudar siempre que se lo pidas. Para mí ha sido una suerte haberle conocido y haber podido conocer sus obras. Os las recomiendo, ninguna os dejará indiferentes.

Un escritor que ha irrumpido con fuerza en el mundo literario y que, por su esfuerzo y su capacidad sin límites, seguro que llega lejos. Seguro. Y sus amigos estaremos aquí para alegrarnos por él.

Ya para despedirme, como Javi ha sido muy discreto y no lo ha dicho, os dejo los enlaces en los que podéis contactar con él y, por supuesto, recomiendo también su blog para los que no lo conozcáis.

Página de Facebook de sus obras

Perfil de Facebook

Página de Facebook de la novela “El Príncipe de Lentiscar”

Página de Facebook de la novela “El Colgante”

Blog de WordPress

Página web

Twitter

Luego no digáis que no os lo he puesto fácil para que contactéis con él y conozcáis un poquito más de su obra. Estoy segura de que estará encantado de atenderos.

Además, para facilitaros el trabajo, aquí disponéis de los enlaces directos de compra de todas sus obras. Animaos, seguro que no os dejan indiferente.

      El Colgante

Los amantes del mar

El príncipe de Lentiscar

50 reflexiones sobre el amor

Te siento cerca (Nueva novela, aún no disponible en formato Kindle)

¿Por cuál pensáis comenzar?

JAVIER L. GARCIA MORENO PLAYA.jpg

 

 

 

 

La Estrofa Que Lo Cambió Todo (I)

Un texto extraordinario, sin más palabras para definirlo. Yo de vosotros, lo leería hasta el final.

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Así fue. Simplemente, apareció esa pequeña pieza de un puzzle de 10.000, y todo, de repente, pareció adquirir sentido. Ese efecto mariposa que aclara o confunde por completo el caos en el que normalmente residimos cada día.

El problema es que una vez instalados en la anarquía diaria, simplemente no somos conscientes de nuestro lugar en el mundo, de la posición del mundo en torno a nosotros, o simplemente, de que existe el mundo. Y ante esta situación, solemos tender a institucionalizar la rutina como una especie de escudo antimisiles, una armadura etérea, que nos permite ignorar la existencia del caos. Es como estos conductores que se niegan a asumir la subida del precio del combustible, simplemente repostando la misma cantidad de gasolina expresada en euros. Obviamente, uno de estos días, el coche se quedará parado a un par de manzanas de su casa pero, hasta entonces, ellos son felices…

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La frase de la semana XXXIV

La frase de la semana XXXIV

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‘Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.’

Rosa Luxemburgo

Filósofa teórica marxista (1871-1919)

¿No debería ser este el estado ideal del mundo en que vivimos? Rosa Luxemburgo lo describe a la perfección, haciendo una espectacular síntesis en tres ideas básicas: socialmente iguales, humanamente diferentes (algo que no se puede negar) y totalmente libres.

¿Creéis que hemos logrado algo de avance en este sentido? La lucha que ya se llevaba a cabo durante el siglo XVIII, sigue vigente aún hoy, en pleno siglo XXI. La única parte clara es la de humanamente diferentes, porque desde luego la igualdad social es una auténtica utopía. En cuanto a la libertad, aunque a priori parezca que lo somos, no es más que un espejismo, no dejamos de ser oprimidos.

Quizá en este post se me haya ido un poco la tendencia a la política, pero de todo tiene que haber en la botica del señor, ¿no es cierto?

A vosotros, ¿qué os parece?

Política a un lado, entre vuestras entradas de esta semana (que últimamente estoy consiguiendo leeros más, ¡estoy más contenta!), he elegido una frase que nos traía nuestra amiga Amelie Poulain y que es el contenido completo de su post titulado Distancia. Como siempre, os recomiendo la visita a su blog.

‘Tan cerca que pueda tocarte y tan lejos que pueda desearte.’

Creo que con esta sentencia Amelie sintetiza muy bien el estado perfecto entre dos personas, sin estar todo el tiempo juntos ni todo el tiempo separado. Todo en sus dosis justas, y harán la combinación perfecta.

¿Qué os parece? ¿Os gusta?

Pues la semana que viene, más, que no hay descanso. ¡Besos! ¡Se os quiere!

“Si quieres encontrarme” – El Poder de las Letras

 

SI QUIERES ENCONTRARME
Imagen propia. Derechos registrados.

 

 

Comparto con vosotros mi colaboración con la página de escritores El Poder de las Letras de la semana pasada. Espero que os guste. ¡No olvidéis visitar la página!

 

SI QUIERES ENCONTRARME

Si quieres encontrarme, no tienes más que seguir el rastro que cada mañana he dejado para ti. Solo sigue las huellas en la arena, esas que permanecen indelebles durante la mañana. No tienen por qué ser mías, cualquier animal puede haber hecho el trabajo por mí. No te preocupes, sabrás que has elegido el camino correcto, te guiará mi aroma, entremezclado con el salitre. Tú solo sigue las huellas, allí me encontrarás. Quizá en un cruce de caminos.

Si quieres encontrarme, no tienes más que seguir a la estrella más brillante que veas en el firmamento cada noche. Será fácil, habré dejado la luz encendida para ti, para que te guíe igual que guió a los magos de oriente. No perderás el rumbo, solo con seguir la luz. Allí me encontrarás. Quizá jugando con las constelaciones.

Si quieres encontrarme, busca el rumbo de las aves por el cielo. Ellas te llevarán a mí. Silba a la mayor de todas ellas, bajará a recogerte y te traerá a mi lado, atravesando densas nubes de algodón de azúcar. Cuando llegue a su destino, allí me encontrarás. Quizá volando más alto de lo que jamás hubieras imaginado.

Si quieres encontrarme, sigue el sonido de la risa de un niño. El que ría con mayores carcajadas, el que piense que la vida es solo un juego. Pregúntale a ese niño por mí, él te indicará el camino, mientras desliza su infancia por un tobogán rojo brillante. Sigue sus instrucciones, no pierdas ni una sola, porque allí me encontrarás. Quizá flotando en un globo que vuela libre sobre el mar.

Si quieres encontrarme, siéntate frente a una hoja de papel en blanco. Escoge el lápiz más afilado que tengas, haz trazos sobre el papel. Deja fluir las palabras que surgen desordenadas de tu cabeza. Cuando hayas terminado, allí me encontrarás. Tranquilo, no te asustes, no saldré del papel para abrazarte. Solo tienes que ir en mi busca siguiendo los caminos que tú mismo has trazado. Allí me encontrarás. Quizá leyendo un buen libro en el rincón más apartado de un bar.

Si quieres encontrarme, ve a aquel concierto de música al que siempre quisiste ir. Canta, grita, baila, muévete entre el gentío. Desgañítate hasta que llegues a mis oídos, hasta que pueda indicarte dónde estoy. Sigue los colores, aparta a las muchachas rubias que te obstruyan el paso. Aparta a los chicos engominados que encontrarás en tu caminar. Allí donde las luces sean más deslumbrantes, allí me encontrarás. Quizá en un rincón de silencio dentro del bullicio.

Si quieres encontrarme, ve a caminar por los campos sembrados de flores, por las siembras de cereal, entre los pálidos olivos. Sigue a esa mariposa que se cruzó en tu camino, la de los colores brillantes. Porque ella te llevará hasta mí. No la pierdas de vista, disfruta del aroma que te ofrecen los campos y allí donde el perfume sea más intenso, allí me encontrarás. Quizá en un simple jardín de césped recién cortado.

Si quieres encontrarme, sal a disfrutar bajo la lluvia. Siente las gotas mojar tu cuerpo poco a poco, siéntelas resbalar por tu cara. Observa el arco iris, él te llevará a mí, sin falsos caminos de baldosas amarillas, sino maravillosos arcos de colores. Al final de él, me encontrarás. Quizá disfrutando del aroma a pasto mojado en una calurosa noche de verano.

Si quieres encontrarme, reúnete con nuestros amigos, porque entre ellos estaré. No hará falta que te digan nada, no temas, no tendrás que preguntar. Habla con ellos, comparte unas cervezas, ríe. En el momento que menos lo esperes, me encontrarás. Quizá disfrutando del aroma de un café recién hecho. O saboreando una dulce caracola de hojaldre, perdiéndome en sus espirales.

Si quieres encontrarme, busca a tu familia. A ellos les di instrucciones muy precisas para que te llevaran hasta mí. Juega, habla, sonríe, ríe, besa, ama, ayuda, colabora. Poco a poco te lo irán contando. Y sabrás con exactitud dónde encontrarme. Quizá me encuentres retozando entre tus sábanas.

Solo, claro está, si quieres encontrarme.

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos registrados.

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El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas III – Antonio Caro Escobar”

El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas III – Antonio Caro Escobar”

 

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Imagen: Pixabay (editada)

 

 

¡Feliz domingo a todos! Aquí nos vemos una semana más en esta sección que a mí, de manera personal, me está encantando. No tengo palabras para expresar la emoción que me produce poder ponerle voz a vuestras letras y, si además conseguimos un poquito más de difusión entre todos, genial.

Llevamos ya dos semanas con esta sección que, como os comentaba la semana pasada, a pesar de llevar por título “Grandes amigos, grandes poetas”, no está limitada a la poesía, sino que tiene cabida cualquier texto que os apetezca compartir.

Esta semana continuamos con la poesía, con un invitado muy especial para mí. Todos conocemos y queremos al amigo Antonio Caro Escobar, conocemos su poesía, su sentido del humor, lo buena persona que es… ¿Qué os voy a contar de Antonio que aún no sepáis? Para los que no le conozcáis, os recomiendo de corazón que visitéis su blog. Siempre nos sorprende con una imagen, un poema, todo en su blog es de calidad, de la buena. Pasaos por allí, os prometo que no os arrepentiréis.

Además, por si no lo sabéis, Antonio tiene publicado un poemario titulado “Desde mi mente para tu alma“. En él, nos ofrece una selección de sesenta poemas, incluido uno escrito en colaboración con Henar de Andrés.  Odas al amor y al desamor, pero también a la amistad, la pasión, la naturaleza, la madre tierra, la libertad. Finaliza Antonio su poemario con una selección de Haikus y Senryus, poesía japonesa, que también destacan por su gusto y exquisitez. Podéis conseguirlo en Amazon, tanto en su versión Kindle como en versión tapa blanda. Si tienes algún otro poemario por ahí, Antonio, por favor, háznoslo saber.

Antonio ha tenido la gran amabilidad de traernos a esta sección un precioso poema inédito, titulado “Coge vuelo, corazón“. Este es el vídeo que he preparado para él, espero que os guste.

Envío desde aquí mi más sincero agradecimiento a Antonio Caro por permitirme hacer esta colaboración con él. Para mí, es y será siempre un placer y un honor. Espero que, de corazón, te haya gustado.

Si alguno de vosotros está interesado en colaborar conmigo en esta nueva sección, solo tenéis que enviarme un mail a esta dirección de correo, o simplemente avisarme en los comentarios y ya me pondré en contacto con vosotros. ¡Espero ilusionada vuestras colaboraciones!

Esto es todo por hoy, amigos. La semana que viene, más. Que paséis un feliz domingo y un feliz inicio de semana.