Reto literario: «El ejercicio»

EL EJERCICIO

La semana pasada comencé el reto de Psheda #escribirparaliberar que, en principio iba ser semanal, pero en vista de que en las dos últimas semanas no se ha publicado el siguiente reto y me ha llamado mucho la atención, he retomado uno antiguo de su blog. El reto es de 21 días, pero lo he acomodado a mi tiempo y he decidido hacerlo semanal. Vamos, que tengo entretenimiento para casi medio año.

De todas formas, y espero que no te moleste, Sofía, me tomaré también la libertad de hacerlo a mi modo, relatando historias ficticias que incorporen trazos de mí para poder realizar el ejercicio de liberación en el que consiste el reto. Y seguro que después de este, me animo a hacer otro que he visto que tienes por ahí.

Por tanto, hoy se trataría del primer día de reto, que consiste en lo siguiente:

Hoy escribe todo lo que se te venga a la cabeza, sea lo que sea. No tiene por qué seguir un hilo o un orden. Escribe hoy sin filtros sobre cómo te sientes, ya sean palabras sueltas o expresiones que no lleven un hilo en común. Para ello debes escribir todo lo que se te pase por la cabeza, puedes escribir palabrotas, insultos, piropos, palabras que no tengan sentido o significado. Se trata de que te explayes para liberarte por dentro, así que intenta plasmar de la forma que mejor te convenga todo lo que necesites que salga.

Por Sofía Alonso Díaz.

Aquí va lo que ha salido.

 

EL EJERCICIO

¡No me lo puedo creer! De verdad que estoy angustiadísima. Angustiadísima y, por qué no decirlo, decepcionada. Sí, decepcionada es la palabra que mejor definiría lo que estoy sintiendo en el día de hoy. Ha sido mi primer día en la universidad. Por fin, después de tanto tiempo esperando para poder cumplir mi sueño y convertirme en una filóloga de las letras hispánicas, aquí estoy, en el campus universitario que durante tantos años he anhelado alcanzar.

Cuando me dijeron que en la Facultad había una asignatura de Escritura Creativa (sí, lo sé, es que mi Facultad es un poco sui generis), por poco me vuelvo loca de alegría. Y es que es una de mis mayores pasiones: la escritura. Si encima puedo conseguir aprender a escribir bien… Ya no estaría cumpliendo mi sueño, es que estaría tocando el paraíso con las yemas de los dedos. Con ese optimismo y esa energía llegué esta mañana a la clase. Un profesor que debía pasar de los setenta años, permanecía sentado detrás de su enorme mesa, mientras que los alumnos nos íbamos sentando en los asientos dispuestos en gradas del edificio más antiguo de la Facultad. Después de una hora escuchando al buen señor hablar, hablar y hablar, que se ha despachado, pero bien a gusto, nos manda tareas para casa. ¡Tareas para casas! ¿Pero eso no es cosa del instituto? Vale, ya sé que no, pero es que cuando nos ha dicho la tarea que teníamos que realizar hoy, se me ha caído el alma a los pies, así, literalmente, como os lo estoy contando.

Y es que, en mi primera clase de escritura creativa, donde yo suponía que me pedirían escribir sobre un género determinado, quizá ciencia ficción, que es mi preferida, resulta que no ha sido así. El anciano nos ha pedido que escribamos, ¡lo que se nos venga a la cabeza! ¡Así, sin orden ni concierto! ¡Como si son palabras inconexas, dice! Acabáramos. No he podido evitar recoger mis cosas y abandonar el aula airada, haciendo resonar con gravedad mis tacones según bajaba las escaleras de la clase.

¡Qué escriba lo que se me venga a la cabeza, dice! Yo, que siempre he estructurado mis escritos a la perfección, que he creado personalidades para los diferentes personajes que formaban parte de mi creación, aunque fuesen de un simple relato. Yo, que soy perfeccionista a más no poder y tengo que tener dentro de mi cabeza toda la trama como en una gran cuadrícula, tengo que escribir ¡lo que se me venga a la cabeza!

No sé si podré hacerlo, que conste, pero venga lo intentaré. Ahora mismo se me viene a la cabeza algo de comida, porque ya es cerca de mediodía y tengo un hambre voraz. O un café, por ejemplo, para matar el gusanillo. Se me viene a la cabeza que no tenía que haberme puesto este jersey cuando hace un calor de morirse, pero es que por las mañanas refresca… Me viene a la cabeza… ¡Yo que sé! Ahora, por su culpa, se me viene a la cabeza el tabaco. Eso que estaba intentando dejar de fumar, pues nada, tendré que salir afuera a fumarme un cigarrillo. Por su culpa. Me viene a la cabeza que esta tarde tendré que ayudar a mi hermano pequeño con las matemáticas otra vez, mira que es zoquete el pobre. Me viene a la cabeza que ya ha pasado toda la mañana y no he hecho ni siquiera un amigo aquí. Me viene a la cabeza… ¡Sí! ¡Sexo! Es que recuerdo la noche que pasamos el Richi y yo el sábado y me pongo tan mala que me dan ganas de mandar a tomar viento fresco el ejercicio e ir corriendo en su busca. ¡Ah! Ahora me viene a la cabeza una cerveza bien fresquita… Sí, eso estaría muy bien. A ver, a ver, qué más cosas podría decir. Creo que estoy haciendo bien el ejercicio, ¿no? Porque desde luego, lo que me está viniendo a la cabeza no tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero en el fondo, en lo más profundo de mi loca cabecita, todas las cosas tienen un hilo conector, de eso podéis estar seguros. En mi mente, una idea hila con otra por algún motivo, siempre. Pero eso él no lo sabe, ni tiene por qué saberlo. Así que este ejercicio es completa y totalmente espontáneo.

¿Más cosas que se me vengan a la cabeza? Joder, que somos jóvenes, que siempre pensamos en lo mismo. Pues claro, ya tengo otra vez al Richi encima de mí. Ahora que lo pienso… no sé si esta parte le gustará al profesor. Bueno, como ha dicho que podíamos emplear hasta palabrotas o insultos, imagino que no le molestará. Por cierto, ahora que lo digo, me viene a la cabeza lo merluzo que es el profesor que nos ha mandado este ejercicio. Y digo merluzo por contenerme, porque cuando me sale mi vena choni tengo un repertorio de insultos de lo más variado.

A ver, chichi, piensa, que tienes que bordar la chorrada esta que nos han mandado. Joder, es que lo único en lo que puedo pensar ahora es en Richi, Richi, Richi…

Cerebro modo off…

Ana Centellas. Septiembre 2017. Derechos registrados.

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Publicado por Ana Centellas

Porque nunca es tarde para perseguir tus sueños y jamás hay que renunciar a ellos. Financiera de profesión, escritora de vocación. Aprendiendo a escribir, aprendiendo a vivir.

8 comentarios sobre “Reto literario: «El ejercicio»

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