Reto literario: “Diez razones para amarme”

 

DIEZ RAZONES PARA AMARME
Imagen: Pixabay (editada)

 

Os traigo hoy mi participación en el anterior reto #escribirparaliberar, de Psheda. En este caso, para el reto #6, se solicitaba lo siguiente:

Haz una lista de al menos diez virtudes tanto físicas como psíquicas que te definan.

A los que no estáis participando, os animo a hacerlo. Es un reto muy terapéutico, además de innovador.

 

DIEZ RAZONES PARA AMARME

Tú quieres que te dé razones por las que merezca tu respeto. Y me paro, observo y pienso que la razón primera, la única que debiera bastarte, es que soy una persona. Y por ese simple hecho, ya debieras respetarme, igual que yo hago contigo y con todos los demás. Soy persona y, además, buena, nunca he deseado mal a nadie, pero no parece bastarte. ¿Qué quieres que te demuestre? ¿Qué razones me pides ahora? Si aún no has sabido verlas, seguro no me mereces.

Aún así me paro y pienso. Y pienso en tanto que tengo para ofrecer, que no voy a darte una, pues me quedaría corta, sino diez razones para amarme.

Soy persona generosa, comprometida e íntegra. Comparto lo que no tengo, siempre ayudar lo primero, aunque falte para mí o incluso me pierda vivir. Solidaria por naturaleza, empatizo demasiado, sufro con la persona de al lado y me alegra su reír.

Soy cariñosa y amable. Nunca falta un buenos días, un hasta pronto, un si me necesitas aquí estoy. Mi alegría es tan sincera que doy abrazos de oso, no escatimo nunca en besos y, aunque me falte el aliento, siempre sonrío al vecino, al cartero, al que pasa por la calle, al que al llegar me sonríe y al que cruza su mirada con la mía por azar. Me desvivo por mis hijos, por mi pareja y familia, soy madre, mujer y amante.

Trabajadora incansable, no me verás holgazaneando. Soy como esa hormiguita que lleva la pipa a cuestas, camino del hormiguero, para tenerla más tarde. Y doy lo mejor de mí en cada cosa que hago. Me ensañaron a no conformarme con resultados mediocres, la perfección es mi meta, creo que solo eso es loable.

Soy sincera, nunca miento, aunque a veces guarde cosas. Pero si te digo algo, puedes poner la mano en el fuego sin el riesgo de quemarte. Odio todas las mentiras, soy incapaz de decirlas y también de soportarlas. Aunque el radar no funciona muy bien para detectarlas, así me las como, dobladas.

Creo que soy inteligente, de tonta no tengo un pelo. Aprendo mucho de la vida, de cada cosa que vivo aunque parezca insignificante. Y voy recogiendo poquito a poco conocimientos a diario, sé poco de mucho y mucho de poco. Prueba a escucharme un ratito, entabla conversación, verás que jamás me falta y si como resultado de ella aprendo, mucho mejor que mejor.

Soy digna de confianza. Conmigo un secreto está a salvo. Podrás hablar con soltura, de lo que sea, no importa, sin tapujos ni disfraces. Sabes que no soy chismosa.

Pienso que soy creativa, que imaginación no me falta. Soy adulta y también soy niña, es una combinación fantástica que debieras apreciar. Me estoy dedicando a mi sueño y no sé si bien o mal, pero lo hago con ilusión, saco fuera toda mi creatividad.

Si me miras a los ojos, verás lo esconden detrás, transparentes como el agua. Son del color más bonito que puedas imaginar. Color de la selva amazónica en el amanecer, me dijeron una vez. Y lo creo, fíjate, ¿quién soy yo para desmentirlo, si no son mis propios ojos los que de esta forma lo ven?

También soy organizada, agenda en mano me verás siempre. Anoto todo, todito, para no perderme nada de lo que pudiera arrepentirme después. Jamás llego tarde a una cita, la impuntualidad me altera y siempre llego con tiempo, no por llegar la primera, sino por no hacer que la espera sea para los demás.

Y he aprendido de la vida que tal vez no haya un mañana. A reír mucho si hay ganas, a llorar cuando apetece. A amar con toda mi alma, a besar con los ojos cerrados, a salir a comerme el mundo aunque parezca que el mío se desmorona a cada instante. A luchar por esos sueños que no quiero ver anclados a una realidad inexistente, traerlos hasta mi mundo y convertirlos en realidad. A disfrutar de la vida, del hoy, del ahora y siempre.

Si con estas diez razones aún no consigues amarme, respetarme y adorarme, ahí tienes la puerta abierta. Crúzala cuando tú quieras, ya la cerraré yo después.

Ana Centellas. Octubre 2017. Derechos registrados.

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La frase de la semana XXXXIV

La frase de la semana XXXXIV

JOYCE CAROL OATES

‘El peor cinismo: creer en la suerte.’

Joyce Carol Oates.

Novelista, cuentista, autora teatral, editora y crítica estadounidense. 1938.

¡Feliz martes a todos! Aquí me tenéis de nuevo dando la barrila, que si no los martes no serían lo mismo… Hoy os traigo una frase de una de las magníficas mujeres que la vida ha puesto en el camino de la literatura. Breve, concisa y con fundamento.

Como ya habréis podido adivinar, siempre traigo frases que reflejen de alguna manera mi forma de pensar y de vivir. Quizá comience a hacerlo al contrario, pero de momento creo que seguiré en esta línea, en la que me encuentro más cómoda, y así conocéis de manera más directa un poquito más de mí. Y es que no podría estar más de acuerdo con el pensamiento de Joyce.

Hace muchos, muchos años que dejé de creer en la suerte. Quizá de pequeña sí lo hacía, sobre todo cuando hacías un examen y pedías un “deséame suerte”, como si con tan solo esa palabra fuera a liberarte del suspenso que seguramente merecías por no haber dado ni chapa. Puede ser que por aquel entonces comprendiera que la suerte, de existir, puede ser de dos tipos: buena y mala.

La vida no es una cuestión de buena o mala suerte. Creo firmemente en el principio de la causalidad (que no casualidad, que tampoco existe), y opino que lo que obtenemos es, ni más ni menos, que el resultado del esfuerzo que hayamos invertido en conseguirlo o si nos hemos quedado sentados mirando  la vida pasar, esperando que las cosas lleguen solas.

¿Vosotros qué opináis al respecto? Porque yo lo veo clarito… cristalino, vamos.

Para terminar esta pequeña sección os traigo, como cada semana, una frase, frases, verso… de uno de vosotros, amigos. Aquellos que creo que me han hecho sentir tanto con sus palabras que me sentiría honrada de tenerlos en mi casa. Por eso no les pido permiso y, directamente, me los traigo. Esta semana os traigo las letras de María José Luque Fernández, que hace unos días me dejó noqueada por completo con esta oración:

‘Descubrir el todo en la nada, ese vacío, silencio, que se llena de verdades que ilustran tu saber, tu mismo ser.’

De verdad, amiga, poesía eres tú.

Si os apetece daros una vuelta por su casa, cosa que os recomiendo si queréis leer cositas tan bonitas como esta, podéis hacerlo en su blog .

Os deseo un bonito martes y os envío un beso muy grande. ¡Hasta el martes que viene!

“La amistad no se pierde en la sombra” – El Poder de las Letras

“La amistad no se pierde en la sombra” – El Poder de las Letras

 

LA AMISTAD NO SE PIERDE EN LA SOMBRA
Imagen: Pixabay (editada)

Hoy os traigo, como cada lunes, mi colaboración con la página de escritores El Poder de las Letras, de la semana pasada. Os recomiendo que la visitéis.

LA AMISTAD NO SE PIERDE EN LA SOMBRA

Cuando te encuentres aterido, entre tinieblas profundas, y parezca que se rompe el cielo en dos mil pedazos fracturando el único resquicio que quedaba de tu lastimada dignidad, ahí estaré entre las sombras. Solo tendrás que llamarme.

Cuando te encuentres vacío, silente, carente de motivaciones para continuar caminando en los campos de batalla de esta guerra diaria que nos ha tocado vivir, ahí estaré en el silencio. Solo tendrás que llamarme.

Cuando te encuentres enfermo, cargado de nostalgia, soltando poco a poco las lágrimas que guardabas enfrascadas por no haberlas dejado salir, sumergido en ese río de agua salada en el que se habrán convertido tus ojos, ahí estaré entre las olas. Solo tendrás que llamarme.

Cuando te encuentres prisionero, atado con duras mordazas, sin salida de la cárcel en que notas que se ha convertido tu vida, atado de pies y manos, sudando tu sangre a borbotones, ahí estaré, cuidando de tus heridas. Solo tendrás que llamarme.

Cuando encuentres que tu vida deja de tener sentido, que no encajas, que no faltas, que tu ausencia en este mundo a nadie le causará dolor, ahí estaré vigilando. No tendrás ni que llamarme.

Pero el día en que te encuentres feliz sin ningún motivo, que agradezcas a la vida el regalo que te dio y repite cada mañana. Si te apetece una caña y reírte un poquito de la vida, de la gente, de todo lo que pasó. Cuando el sol abra su paso dentro del mundo nublado, cubriendo la vida misma con brillos tornasolados, y sonrías sin motivo e ilumines con la mirada, y todo parezca alegre en un mundo de colores, de esperanzas y de amor, ahí estaré entre las risas. Solo tendrás que llamarme.

Estoy para acompañarte, compañero, camarada, en cada etapa de tu vida, llueva, nieve o haga sol. Iluminaré tus noches y gozaré de tus días, sin reproches, sin explicaciones, sin que haga falta nada más. Con una simple llamada, acudiré rauda a tu lado, jamás dejaré que dudes de la palabra amistad.

La amistad es mi regalo, ese que siempre perdura, que nunca se pierde en sombras para volver con la luz. Es imperecedero, altruista y cariñoso, incondicional y sublime. Amigo del alma, el mejor regalo que puedo hacerte será, hoy y por siempre, ofrecerte sin tapujos mi más sincera amistad.

Ana Centellas. Octubre 2017. Derechos registrados.

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Reto literario: “Jeremy”

Reto literario: “Jeremy”

 

JEREMY
Imagen: Pixabay (editada)

 

Esta es mi colaboración para el reto semanal que propone la fantástica página de Facebook “El maravilloso mundo de los libros”. Esta semana, cómo no, la temática es Halloween.

JEREMY

Toda la familia había participado aquella tarde en la decoración de las calabazas. Al día siguiente era Halloween y querían rodear la casa de divertidas y maléficas calabazas. Para ello necesitaban unas cuantas, pensaban disponerlas con un metro de separación entre cada una, formando un cordón que rodease su casa con luces fantasmagóricas cuando cayese la noche.

Por eso, la familia al completo había pasado aquella tarde vaciando calabazas, recortando ojos y bocas en las más desagradables muecas de que cada uno fue capaz. Aprovecharon el tiempo que les sobró para recubrir todo el perímetro de la casa con telas de araña que subían, bajaban, se enredaban entre los pilares y ventanales y volvían a aparecer recubriendo el suelo. Varias decenas de arañas de plástico de gran tamaño fueron colocadas estratégicamente en los lugares donde más pudieran apreciarse, la más grande de ellas sobre el dintel de la casa.

Los más pequeños de la familia, Emily y Dylan, se encargaron también de decorar el interior de la vivienda, colocando vinilos con forma de esqueletos y brujas por doquier. Era su festividad preferida, más incluso que la Navidad, y estaban felices viendo sus disfraces colgar preparados cada uno en la puerta de su habitación.

Hasta el día siguiente, en el que colocarían las calabazas en torno a la casa iluminadas con sus pertinentes velas, la cocina parecía una exposición de las mismas. La encimera estaba por completo cubierta por ellas, así como la gran isla central y buena parte del suelo. Había una de la que Jeremy, el hijo mayor, se sentía especialmente orgulloso. Había sido toda obra suya y la expresión de la calabaza era de auténtico terror. La mejor que hubiese preparado  nunca. Pensaba colocarla junto a la entrada principal de la casa, bajo la gran araña que cubría el dintel.

Cansados tras la agotadora tarea de aquella tarde, pero satisfechos con el resultado obtenido, la familia se fue a la cama temprano aquella noche. Todo estaba preparado para disfrutar de la fiesta del día siguiente, incluidas dos grandes cestas de caramelos para repartir a los niños que llamarían a la puerta de su casa bajo la famosa petición de truco o trato.

Todos quedaron dormidos temprano, salvo Jeremy. A pesar de haber cumplido ya los quince años, seguía disfrutando de aquella fiesta tanto o más que sus hermanos pequeños. Tenía listo su disfraz de vampiro, que había confeccionado él mismo. Pero debía estudiar durante un tiempo para un examen que tendría al día siguiente. Enfrascado estaba en sus algoritmos cuando escuchó un extraño sonido en la parte inferior de la casa. Era una especie de susurro y crepitar de maderas. En uno de aquellos susurros creyó escuchar su nombre.

Por completo fuera de concentración para continuar con su estudio, posó sus pies descalzos en la alfombra de su habitación y se levantó de la cama. Notó cómo aquella estaba muy caliente, como si hubiesen dispuesto un enorme fuego bajo ella. Dedicó un segundo a razonar su posición, su dormitorio estaba justo encima de la cocina. Nunca había sido miedoso, pero aquella noche un escalofrío que le recorrió el cuerpo contrarrestó el calor que emanaba de la alfombra. Aún así, sacó todo el valor de que fue capaz y se dirigió hacia la escalera, caminando muy despacio para no hacer ningún ruido.

Conforme bajaba la escalera, con tiento, escalón por escalón, podía escuchar cada vez más cercanas las extrañas voces que susurraban su nombre, ahora con una nitidez absoluta. Su corazón palpitaba con fuerza, se le erizó el vello del cuerpo, pero continuó bajando por la escalera, atraído por aquellas voces que le llamaban en la oscuridad de la noche. Llegó prácticamente como un autómata a la puerta de la cocina.

Una tétrica luz anaranjada iluminaba toda la estancia. Su calabaza, aquella que había decorado y de la que se sentía tan orgulloso, parecía haber adquirido vida propia. Su color se había transformado en un negro viscoso y de su interior salían revoloteando decenas de murciélagos sedientos. Eran ellos los que susurraban su nombre. Jeremy caminó en un estado de semi inconsciencia hacia el interior de la cocina, atraído por las voces de los murciélagos, que pronto comenzaron a revolotear a su alrededor, hipnotizándole aún más. Se introducían en su interior por la boca, nariz y orejas sin que el muchacho pudiera hacer nada para impedirlo. Se limitó a dejar que entrasen en él, sintiendo cómo su interior se comenzaba a llenar de una oscuridad completa que, por extraño que pareciese, le otorgaba la paz que venía necesitando desde hacía tiempo y que nadie se había detenido a comprender. Una extraña mueca se dibujó en su rostro, a modo de sonrisa. Tendió la mano hacia su calabaza negra para tomarla consigo y, con los ojos enrojecidos, salió de la casa mientras dentro de sí escuchaba las voces agudas y malignas de los murciélagos que se alojaban en él.

Su familia nunca más volvió a saber de él, pero en los periódicos de la localidad las páginas se llenaron de horrorosos crímenes cometidos durante aquella noche de Halloween, de los que jamás se supo dar una respuesta.

Ana Centellas. Octubre 2017. Derechos registrados.

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Hoy os presento este blog

HOY OS PRESENTO ESTE BLOG

Continuamos con la sección que daba comienzo la semana pasada para dar a conocer a esos nuevos blogueros que han ingresado en nuestra familia recientemente y que, quizá, se sientan un poco en solitario en sus inicios. Lo único que intento es que se encuentren arropados por la gran familia que formamos todos, y darles el huequecito que se merecen y ese pequeño empujoncito que todos hubiésemos deseado nos diesen al comienzo de nuestra andadura.

Esta semana os voy a presentar un blog que conocí hace poquitos días y que, personalmente, me ha gustado por lo variado de su contenido, porque literariamente me parece que tiene un potencial enorme y, por eso, porque lleva poquito tiempo entre nosotros y entre nosotros lo que hacemos es ayudarnos. Este blog que os recomiendo esta semana se llama Bitácora de pensamientos, pasaos por él y me contáis qué tal.

Os transcribo aquí directamente uno de sus posts, el que particularmente más me ha gustado, para que veáis un poquito de su arte. De todas formas, podéis acceder directamente a la entrada original haciendo clic aquí. Se titula “Amor oculto” y dice así:

Vivo en el sótano de tu consciencia… en la oscuridad, en lo oculto, en el lugar en el que nadie debe entrar, excepto tú cuando tienes tiempo y deseos de obtener alguna que otra unidad de placer.

Soy lo prohibido, aquello que negarás más de tres veces antes de que cante el gallo.

Soy tu peor pesadilla y tu mejor sueño. Soy ese “nadie” que acapara tu atención. Soy peligrosa porque seduzco con el cuerpo, pero también letal porque remato con mi mente.

Para ti soy parte del montón pero resalto inevitablemente, no seré la única, pero si la mejor.

Tú Eros, yo Psique y lo nuestro debe permanecer oculto, aunque tanto deseo se note en el tumulto.
~Wendy con Y~

Espero poder la semana próxima seguir compartiendo con vosotros estas pequeñas “joyitas” que aparecen por la blogosfera de vez en cuando.

Textos Solidarios: Conoce a nuestros colaboradores.

Aquí tenéis los cien textos que compartirán las páginas del libro solidario. Todos nosotros , colaboradores y amigos, unidos por la solidaridad. #TextosSolidarios

El Destrio

Os presentamos la relación completa de los textos seleccionados para el libro “El Mundo en tus Manos”, así como los nombres de sus autores con enlaces a sus blogs respectivos, para que los podáis conocer. El nuestro es un proyecto de personas, para personas. Una selección de textos escritos por autores de distintas nacionalidades, muy…

a través de Conoce a nuestros colaboradores. — Scripto.es

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El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas XIII – Danshaggy”

El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas XIII – Danshaggy”

 

Y SI NOS AMAMOS
Imagen: Pixabay (editada)

 

¡Feliz domingo a todos! Terminamos el mes de octubre con una colaboración muy, muy especial. Todas lo son, por los motivos más diversos, pero esta en concreto lo es más aún. Desde aquí quiero agradecer a nuestra querida compañera Silvia Eugenia Ruiz Bachiller que me permitiera poner voz a uno de los poemas que nuestro querido amigo Danshaggy le regalara.

Daniel ya no se encuentra entre nosotros, y sirva este pequeño gesto como un sencillo homenaje hacia su persona, con todo mi respeto y mi cariño. Este poema es solo una muestra de las letras tan preciosas de Dani y del amor que sentía hacia nuestra compañera Silvia. Precioso y emotivo. Se titula “¿Y si nos amamos?” y podéis acceder a la entrada original haciendo clic aquí.

Mil gracias, Silvia, por compartir este poema con nosotros. Espero que te guste el vídeo que he preparado con todo mi cariño pero, sobre todo, espero que le guste a Dani, que lo estará viendo desde esa dimensión de que tanto nos hablas. La música utilizada no es al azar, quise poner una nota de alegría de fondo. Para vosotros, con todo mi cariño.

Como siempre os digo, si alguno de vosotros está interesado en colaborar conmigo en esta sección, y acompañarme una semana más (¡ya llevamos trece!), solo tenéis que enviarme un mail a esta dirección de correo, o simplemente avisarme en los comentarios y ya me pondré en contacto con vosotros. ¡Espero ilusionada vuestras colaboraciones!

Solo me queda desearos que paséis un muy feliz domingo y un muy feliz inicio de semana. ¡Besos!

 

Concurso Fin de Año

¿Os animáis?

Paula De Grei

¡Bienvenidos al 6º Concurso Internacional que se celebra en este blog!

En esta oportunidad son tres las obras que forman parte del premio; dos de ellas tuve la oportunidad de reseñarlas: Los últimos contribuyentes y Ni conmigo ni sin mí, y la última fue la ganadora de la votación para participar del concurso: So long, Marianne.

PREMIOS

(todos ellos a cortesía de los autores)

Primer premio:

  • Un ejemplar físico de la obra “Los últimos contribuyentes” de L. Ernesto Molina+ un ejemplar físico de la obra “Ni conmigo ni sin mí” junto con un marcador autografiado de Nina Minina.

Segundo premio:

  • Un ejemplar físico autografiado de “So long, Marianne” de Pedro B. Breis.

BASES PARA PARTICIPAR

1.Compartir esta publicación en cualquier red social: WordPress, Facebook, Twitter, etc.
2. Enviar un e-mail a pauladegrei@gmail.com con el asunto “Concurso…

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Lo prometido es deuda

Lo prometido es deuda

1000 SEGUIDORES

Eso es, lo prometido es deuda. Y aunque me he demorado un poquito en atender esto, no se me había olvidado, no os vayáis a creer.

Al final, la participación no fue muy alta, pero como creo que es justo realizar el sorteo, porque así me dio la gana, jajajajaja, y por todas aquellas personas que compraron un ejemplar, he querido hacerlo bien. Así que, cuando ahora mismo ya sois 1.037 maravillosas personas las que me acompañáis, os traigo, tatatachán tachán, los resultados del sorteo.

No he podido realizarlo ante Notario porque me daban cita para el año que viene, así que he utilizado un método igual de fiable o más, la web Sortea2. Revisando vuestros comentarios, la lista de participantes (erais poquitos), quedaba de la siguiente manera:

PARTICIPANTES SORTEO.jpeg

Perdonad la calidad de la imagen pero, como habréis podido comprobar, se trata de una foto tomada directamente de la pantalla del ordenador. Cuestiones técnicas sin importancia…

Y, sin más dilación, THE WINNER IS:

  • JUNIOR

 

GANADOR SORTEO

¡Nuestro querido Junior ha resultado ganador! Espero que lo recibas con la misma ilusión con la que yo te lo enviaré. Pásame tu dirección de correo electrónico y te lo envío volando.

Gracias a todos por vuestro apoyo y por participar conmigo en este acto tan sencillo, pero que me llena de ilusión.

¡Besos! ¡Se os quiere!

Por capítulos: “Aventura en Escocia (V)”

Por capítulos: “Aventura en Escocia (V)”

 

AVENTURA EN ESCOCIA
Imagen: Morguefile (editada)

 

Capítulo I       Capítulo II       Capítulo III       Capítulo IV

 

AVENTURA EN ESCOCIA (V)

Cuando llegó aquella noche me llevé una gran sorpresa. Todos mis nuevos amigos estaban en la puerta de la familia McAllary, para darme la bienvenida y llevarme de marcha. ¡Por fin los conocía! Después de varias semanas ya en aquella extraña ciudad, por fin conocía a mis amigos. En principio habíamos quedado en la plaza central, pero qué gran sorpresa me dieron.

A partir de aquel día, aunque allí no tuviesen la costumbre de salir por la noche, ya podría quedar con ellos durante el día y experimentar todas aquellas cosas que llevaba meses deseando, desde que comencé a planificar mi estancia allí. Estaba como loca de contenta, me sentía como una niña pequeña ante una enorme tarta de chocolate. Incluso los McAllary, aquella noche, me dijeron que estaba guapísima, que tenía un brillo especial en los ojos que nunca me habían visto. Era el brillo de la emoción.

Desde un primer momento busqué a Andrew con la mirada entre el gran grupo que vino a buscarme, pero no se encontraba entre ellos. Fui saludando a todos con un fuerte abrazo y mi ánimo decayó un poco por su ausencia. Lo cierto es que esperaba encontrarle allí. Pregunté a mis amigos virtuales, ya reales, por él y me dijeron que se uniría a nosotros más tarde. Por lo visto, tenía algunos asuntos que resolver aquella noche. A partir de ese momento, no le di mayor importancia.

Salimos juntos a recorrer los mismos pubs que ya había conocido de día con la familia McAllary y que, por aquella noche, estaban todos abiertos. El ambiente en el pueblo era festivo a más no poder, casi mágico, con todas aquellas luces desgastadas de las pequeñas tabernas que podías encontrar por doquier. No tenía nada que ver con el Pitchlory nocturno que conocí aquella noche hacía tan solo unas semanas, aunque parecía tan lejana en el tiempo que casi la había olvidado por completo.

Me estaba divirtiendo como nunca lo había hecho. Las jarras de cerveza bailaban de mano en mano dejando un rastro de alcohol entre nosotros. Todos cantábamos y bailábamos felices. Mis nuevos amigos resultaron ser una gente estupenda con los que pasé una noche muy, muy agradable.

En un momento de la noche en el que yo ya comenzaba a ver borroso a causa del alcohol, uno de mis amigos se acercó hasta mí y me contó que Andrew me estaba esperando, que quería conocerme a solas. Fue tanta la emoción que me causaron sus palabras que toda la euforia del momento me abandonó de sopetón para dejar rienda suelta al manojo de nervios que se instaló en mi estómago. Ni siquiera me detuve a pensar en lo extraño del lugar donde me había citado, en el cementerio que había en la parte posterior de mi casa. Solo quería encontrarme con él lo antes posible, así que me despedí de una forma un tanto abrupta de mis compañeros de baile y partí en solitario hacia aquel hasta ahora tétrico lugar, pero que por momentos se me antojaba incluso romántico.

Solo comencé a sentir un tenue cosquilleo de temor en el momento en que comenzaba a acercarme a los límites del cementerio. Pero entonces, de entre las sombras, apareció él con una enorme sonrisa que iluminaba su rostro, haciéndole más guapo aún si cabe de lo que le había encontrado a través de Skype. Me acerqué a él con timidez, repentinamente azorada, y cuando iba a darle dos besos, como acostumbramos en España, me sorprendió con un suave beso en los labios que prosiguió con otro más profundo. Mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho, palpitaba en mis sienes y en otras zonas más allá de los confines de mi cintura.

Me tomó de la mano y, para mi sorpresa, me guió al interior de uno de los pocos panteones que había en aquel peculiar cementerio. Yo le acompañé sin dudar, con la vista nublada y la razón también. El interior era hermoso como jamás hubiese podido haber imaginado. Extendido sobre el suelo, un tapiz de terciopelo rojo lo cubría todo, y decenas de velas alumbraban la estancia de manera sutil y romántica. Podía apreciar las bellas figuras talladas en la piedra de las paredes, así como los intrincados tallados del techo.

Andrew comenzó a besarme de nuevo en el interior de aquel maravilloso panteón y yo no opuse ninguna resistencia. Tampoco lo hice cuando comenzó a desvestirme con suavidad, hasta contemplarme por completo desnuda ante él. Todo mi rubor del comienzo había desaparecido para dejar paso al deseo que se estaba desatando con fuerza desde mi interior. Se desvistió con lentitud frente a mí, hasta que quedamos los dos enfrentados, reconociéndonos mutuamente, con los ojos ardiendo en deseo.

Me tumbó con delicadeza sobre el hermoso y suave tapiz y se situó sobre mí, con una mirada que hechizaba. Mis piernas se abrieron instintivamente y él se abrió paso en mi interior con calma. La luz de aquella estancia cambió de forma drástica a mi vista, en mi cabeza puesto que tenía los ojos cerrados. Maravillosas luces de colores danzaban a nuestro alrededor mientras recibía a Andrew dentro de mí. Sentí una gran explosión en mi cuerpo cuando, juntos, alcanzamos un clímax demoledor. Abrí los ojos, que hasta ese momento había mantenido cerrados, para deleitarme contemplando a mi amado. Mi último gemido quedó ahogado al comprobar que no era Andrew quien estaba alojado dentro de mí, sino una extraña y aterradora criatura que me miraba con ojos inyectados en sangre.

Comencé a escuchar un ruido extraño y giré la cabeza justo a tiempo para ver cómo la puerta del panteón se cerraba sola, para siempre.

FIN

Ana Centellas. Agosto 2017. Derechos registrados.

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