Reto literario: “Diez razones para amarme”

 

DIEZ RAZONES PARA AMARME
Imagen: Pixabay (editada)

 

Os traigo hoy mi participación en el anterior reto #escribirparaliberar, de Psheda. En este caso, para el reto #6, se solicitaba lo siguiente:

Haz una lista de al menos diez virtudes tanto físicas como psíquicas que te definan.

A los que no estáis participando, os animo a hacerlo. Es un reto muy terapéutico, además de innovador.

 

DIEZ RAZONES PARA AMARME

Tú quieres que te dé razones por las que merezca tu respeto. Y me paro, observo y pienso que la razón primera, la única que debiera bastarte, es que soy una persona. Y por ese simple hecho, ya debieras respetarme, igual que yo hago contigo y con todos los demás. Soy persona y, además, buena, nunca he deseado mal a nadie, pero no parece bastarte. ¿Qué quieres que te demuestre? ¿Qué razones me pides ahora? Si aún no has sabido verlas, seguro no me mereces.

Aún así me paro y pienso. Y pienso en tanto que tengo para ofrecer, que no voy a darte una, pues me quedaría corta, sino diez razones para amarme.

Soy persona generosa, comprometida e íntegra. Comparto lo que no tengo, siempre ayudar lo primero, aunque falte para mí o incluso me pierda vivir. Solidaria por naturaleza, empatizo demasiado, sufro con la persona de al lado y me alegra su reír.

Soy cariñosa y amable. Nunca falta un buenos días, un hasta pronto, un si me necesitas aquí estoy. Mi alegría es tan sincera que doy abrazos de oso, no escatimo nunca en besos y, aunque me falte el aliento, siempre sonrío al vecino, al cartero, al que pasa por la calle, al que al llegar me sonríe y al que cruza su mirada con la mía por azar. Me desvivo por mis hijos, por mi pareja y familia, soy madre, mujer y amante.

Trabajadora incansable, no me verás holgazaneando. Soy como esa hormiguita que lleva la pipa a cuestas, camino del hormiguero, para tenerla más tarde. Y doy lo mejor de mí en cada cosa que hago. Me ensañaron a no conformarme con resultados mediocres, la perfección es mi meta, creo que solo eso es loable.

Soy sincera, nunca miento, aunque a veces guarde cosas. Pero si te digo algo, puedes poner la mano en el fuego sin el riesgo de quemarte. Odio todas las mentiras, soy incapaz de decirlas y también de soportarlas. Aunque el radar no funciona muy bien para detectarlas, así me las como, dobladas.

Creo que soy inteligente, de tonta no tengo un pelo. Aprendo mucho de la vida, de cada cosa que vivo aunque parezca insignificante. Y voy recogiendo poquito a poco conocimientos a diario, sé poco de mucho y mucho de poco. Prueba a escucharme un ratito, entabla conversación, verás que jamás me falta y si como resultado de ella aprendo, mucho mejor que mejor.

Soy digna de confianza. Conmigo un secreto está a salvo. Podrás hablar con soltura, de lo que sea, no importa, sin tapujos ni disfraces. Sabes que no soy chismosa.

Pienso que soy creativa, que imaginación no me falta. Soy adulta y también soy niña, es una combinación fantástica que debieras apreciar. Me estoy dedicando a mi sueño y no sé si bien o mal, pero lo hago con ilusión, saco fuera toda mi creatividad.

Si me miras a los ojos, verás lo esconden detrás, transparentes como el agua. Son del color más bonito que puedas imaginar. Color de la selva amazónica en el amanecer, me dijeron una vez. Y lo creo, fíjate, ¿quién soy yo para desmentirlo, si no son mis propios ojos los que de esta forma lo ven?

También soy organizada, agenda en mano me verás siempre. Anoto todo, todito, para no perderme nada de lo que pudiera arrepentirme después. Jamás llego tarde a una cita, la impuntualidad me altera y siempre llego con tiempo, no por llegar la primera, sino por no hacer que la espera sea para los demás.

Y he aprendido de la vida que tal vez no haya un mañana. A reír mucho si hay ganas, a llorar cuando apetece. A amar con toda mi alma, a besar con los ojos cerrados, a salir a comerme el mundo aunque parezca que el mío se desmorona a cada instante. A luchar por esos sueños que no quiero ver anclados a una realidad inexistente, traerlos hasta mi mundo y convertirlos en realidad. A disfrutar de la vida, del hoy, del ahora y siempre.

Si con estas diez razones aún no consigues amarme, respetarme y adorarme, ahí tienes la puerta abierta. Crúzala cuando tú quieras, ya la cerraré yo después.

Ana Centellas. Octubre 2017. Derechos registrados.

COPYRIGHTED

 

20 comentarios en “Reto literario: “Diez razones para amarme”

  1. Puedo hacerte unas preguntas? Si la respuesta es si, sigue leyendo. Si es no, no continúes.
    ¿Estas casada? Si la respuesta es si divorciate. Si la respuesta es no ¿Quieres casarte conmigo?
    Tendríamos que esperar un poco, pero no tenemos prisa, somos jóvenes. 😉

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      1. Es el arte de reparar objetos rotos con polvo de oro, había una creencia en japón. Cuando un objeto se rompía en vez de tirarlo se reparaba de una forma especial y se usaba polvo de oro. Esto hacía el objeto más bello y lo revalorizaba. A este arte se le llama Kintsugi, se usa mucho en macetas de bonsai antiguas.
        Es hacer de algo bello, más bello si cabe. 😉

        Le gusta a 1 persona

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