Hoy os presento este blog…

HOY OS PRESENTO ESTE BLOG

¡Feliz tarde de domingo! Aquí me encuentro de nuevo con vosotros para haceros mi recomendación semanal. Para los que seáis nuevos por aquí, os contaré que todos los domingos por la tarde nos encontramos en este pequeño espacio, “Hoy os presento este blog”, en el que suelo dar a conocer a blogs que desconocía, especialmente si son principiantes en el mundo de la blogosfera, y que han llamado mi atención.

El único objetivo que busca este espacio es ese, ayudar a nuestros nuevos compañeros a abrirse paso en el interior de esta gran familia bloguera, nada más. Eso sí, os aviso de que me traigo un poquito de contenido del blog para que luzca en mi casita.

Bien, esta semana he encontrado un blog que, con solo leer dos de sus entradas, ya me ha encantado. Se trata del blog que Noah Bhaalk nos presenta: Sobre todo, para nada. Os recomiendo que lo visitéis y trasteéis como yo un poquito. Seguro que os gustará.

Aquí os traigo la última entrada, La verdad de la hermandad, que me ha encantado. Espero que no te moleste, Noah, ya sabes que mi intención siempre es buena.

SOBRE TODO Y PARA NADA
Imagen tomada del blog de la autora

Aparte de mis padres, por mi vida revoloteaban otras dos personas. Y digo revolotear porque, si a veces apenas los veía, cuando estaban parecían más cojoneros que una nube de moscas; porque yo he tenido dos hermanos que resultaban ser dos ejemplares de estudio.

Pero lo que desde luego resultaba más curioso de todo era que entre los tres nos llevamos los mismos años de distancia. Y no sólo eso, sino que los tres nacimos en Navidad. Desde luego que daba qué pensar… De hecho, una vez que me puse a reflexionar sobre ello pensé que, o la vida íntima de mis padres había pasado solo por «tres momentos de cariño», o que lo habían planeado con una exactitud de premio Nobel de biología y a eso se le tenía que unir irremediablemente una puntería más que envidiable. Pero nunca ha sido cuestión de preguntar algo como tal a bocajarro. Hay dudas que han de quedarse en el tintero.

El caso es que desde pequeña descubrí que, si bien fuera por la diferencia de edad o la diferencia de caracteres, no teníamos nada que ver entre los tres, —el espacio-tiempo que hubo de barbecho entre cada uno debió de afectar— y que lo único que teníamos en común era una compartida animadversión de los unos hacia los otros.

Siempre les he considerado dos personas bastante excéntricas. Y eso era peligroso dado que, además, eran mis hermanos mayores… Yo me encontraba en una situación de riesgo, pero no os preocupéis, no sucumbí al lado oscuro.

Mi hermano tenía una obsesión por contar todo lo que le sucedía en un diminuto calendario que tenía colocado en el centro de su mesa. Era tan difícil resistirse a la tentación de leer aquellas confidencias tan públicas… De hecho, de no haber sido por ese calendario apenas podría considerarle más que un compañero de piso que dormía en la habitación de al lado.

Mi hermana, por su parte, no se quedaba atrás, y tenía una fuerte obsesión por coleccionar mochilas. Y siempre salía de casa con tres: una a la espalda, y una en cada brazo colgadas. Alguna que otra vez me imaginaba que su habitación era un frondoso bosque plagado de peligrosas plantas y animales que tenía que sortear para así poder llegar al otro lado. Era mi manera de convertir en más amena mi llegada a mi cama, puesto que ella y yo compartíamos habitación, y excuso deciros que mi cama también estaba llena de aquellas molestas inquilinas. Cuando mi juego de «el bosque mochiláceo» empezó a molestarle, me dijo que me imaginara que ella era una guardabosques y que yo, si quería pasar, tenía que esperar a que ella se retirara. Era su forma de decirme que ella quitaría sus cosas de mi cama cuando considerara oportuno mientras yo tenía que esperar horas para poder ir a dormir…

¿Dónde estaban aquellos hermanos convertidos en compañeros de juegos, en ejemplos a seguir, en amigos incluso? ¿Dónde estaban aquellos hermanos-confidentes a los que contar mis incertidumbres? En muchas ocasiones me encontraba contándole mis penas a unos peluches que ya no eran suaves, porque ellos ya los habían abrazado lo suficiente como para haberse llevado lo mejor de ellos. Y así me sentía en más de una ocasión, como si ellos se hubieran llevado lo mejor de todas las cosas y de todas las personas que me rodeaban.

Pero pronto descubrí una gran verdad, una verdad esperanzadora en un principio. Y por el camino me encontré otro tipo de «hermandad», una que rima con amistad y que empasta muy bien con ella. Y yo, con unos bien cumplidos seis años conocí lo que significaba esa palabra…

Si os ha gustado, probad a visitar Padre no hay más que uno, especialmente especial. Bueno, visitadlo en general, tiene muy, muy buena pinta.

¡Qué lo disfrutéis! Feliz semana y feliz Navidad, amigos, que ya estamos ahí… ¡Besazos! ¡Se os quiere!

 

14 comentarios en “Hoy os presento este blog…

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