Reto literario: «Travesía por la nieve»

 

TRAVESÍA POR LA NIEVE
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

TRAVESÍA POR LA NIEVE

La familia de muñecos iba avanzando a duras penas por la nieve. Todos ellos, acompañados de un gran cayado de madera, avanzaban con lentitud por la espesa capa de nieve, tan tierna que hacía que se fuesen hundiendo un poquito más en cada paso que daban.

No podían faltar a su cita de todos los años, jamás lo habían hecho y este no podía ser el primero. Por ello, ataviados con sus elegantes sombreros de copa y enfundados en alegres bufandas de colores, recorrían la distancia que les separaba de su destino.

Llevaban ya varias horas caminando por la nieve y pronto comenzaron las quejas de los más ancianos y de los más pequeños. Quizá el hecho de que careciesen de piernas y tuviesen que ir arrastrándose dificultaba un poco la travesía. Eso, junto con el hecho de que se iban hundiendo en la nieve y tenían que volver a salir.

—Necesito descansar, hijo. A este ritmo no creo que pueda continuar mucho más —jadeó el abuelo, que cargaba a su espalda ya cerca de noventa años.

—Yo tengo sed… Me canso… Me aburro… ¿Cuándo llegamos? —soltó el más pequeño, sin pasarse tan siquiera a respirar—. ¿Falta mucho?

—Dejad de quejaros tanto y continuad. A este ritmo vamos a llegar tarde y como eso ocurra… —intentaba amenazar el padre, para que el grupo se animase—. Además, ya se ven adornos navideños por el camino, así que no debe quedar mucho. ¡Vamos familia! ¡Un último empujón!

Era verdad. Desperdigados sobre la nieve se podían localizar varios adornos navideños repartidos por doquier. Había piñas, corazones, ramas de acebo y figuritas varias. No debía quedar mucho para llegar a su destino, así que la familia al completo continuó su camino, no sin cierta resignación.

Se respiraba el cansancio en el ambiente, cosa que entristecía al padre, que intentaba mantener vivo el espíritu navideño en su familia a toda costa. Pero tenía que reconocer que los abuelos ya eran mayores, los más pequeños ya no iban en carrito, así que se cansaban más, y sus hijos mayores preferían tener su independencia a formar parte junto con el resto de su familia del espíritu de la Navidad. Solo la madre, que lo conocía demasiado bien, se mantuvo a su lado en todo momento, entrelazando los dedos con los suyos durante todo el camino.

Hasta ellos comenzó a llegar un delicioso aroma a leña, lo que quería decir que ya estaban a punto de llegar. Unos metros más y lo habrían conseguido. En tan solo unos minutos ya vislumbraron la cabaña de cada año, con su humeante chimenea y sus luces de colores alrededor. Esto pareció infundirles ánimos a todos y emprendieron el avance como si les hubiesen renovado las energías.

Cuando llegaron hasta la cabaña, el padre, a hombros de su hijo mayor, se asomó a través de la ventana. Necesitaba saber si habían llegado a tiempo antes de llamar a la puerta y hacer el ridículo. Cayó de espaldas al suelo cuando vio a otra familia de muñequitos de nieve ocupando su lugar, el que año tras año habían ocupado ellos.

Habían llegado tarde. Ya estaba armado el Belén.

Ana Centellas. Diciembre 2017. Derechos registrados.

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Esta es mi colaboración para el reto semanal que propone la fantástica página de Facebook “El maravilloso mundo de los libros”. A lo largo de este mes, relatos navideños.

Publicado por Ana Centellas

Porque nunca es tarde para perseguir tus sueños y jamás hay que renunciar a ellos. Financiera de profesión, escritora de vocación. Aprendiendo a escribir, aprendiendo a vivir.

2 comentarios sobre “Reto literario: «Travesía por la nieve»

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