“Mi jaula” – El Poder de las Letras

“Mi jaula” – El Poder de las Letras

MI JAULA

 

Os dejo con mi colaboración con la fantástica página de escritores, El Poder de las Letras, del pasado jueves. Espero que os guste y que no dejéis de visitar la página.

 

MI JAULA

 

Esta es mi jaula,

la que todos adoran,

la que algunos aborrecen,

la que ve pasar mis días

y también volar mis noches.

La que me viste de negro

un día tras otro día,

la que se funde conmigo,

haciendo que parezcamos

entre las dos, una misma.

 

Aquí permanezco,

anclada,

sin perder la perspectiva,

sin perder el horizonte,

absorta en mi fiel rutina,

la que se queda conmigo,

que no me suelta la mano,

la que hace de cada día

igual que el que ha terminado.

La que me deja vacía.

 

Esta es mi jaula.

La que sostiene sin miedo

la sociedad cada día,

la que te hace pensar

que sin ella morirías,

mientras tus huesos,

malditos y quebradizos,

quedan dentro de la misma,

aunque pienses y te creas

que estás viviendo la vida.

 

Ana Centellas. Marzo 2018. Derechos registrados.

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Mi jaula by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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Imagen: Pixabay.com (editada)

80. SONRISA

 

Reto literario: “(Des)aparecida”

Reto literario: “(Des)aparecida”
DES(APARECIDA)
Imagen tomada de la red

 

(DES)APARECIDA

Desperté sola en medio del bosque una noche fría y húmeda de luna llena. Aún no comprendo cómo pude llegar hasta allí. Imagino que en el sanatorio nunca le dieron importancia al sonambulismo que sufrí de niña. De hecho, hace muchísimos años que no me sucedía algo así. Pero, ¿qué otra explicación puede haber? Estaba descalza y vestida únicamente con el camisón blanco del sanatorio. El suelo pedregoso se clavaba en las plantas de mis pies mientras permanecía inmóvil en el mismo lugar en el que abrí los ojos. Un fuerte dolor en el costado derecho me hizo pensar que podía haber saltado por la ventana, sumida en un estado de absoluta inconsciencia.

Eché un vistazo a mi alrededor, en busca del sanatorio, como les gustaba llamarlo a aquellos que trabajaban en aquella institución para enfermos mentales, como yo. Estaba loca, decían, cuando yo jamás me había sentido más cuerda. El sanatorio no se divisaba por ninguna parte y lo único que podía contemplar eran los elevados árboles del bosque que me rodeaban. Yo me encontraba en una especie de sendero por el que, sin duda, habría llegado hasta aquel lugar, por completo desconocido para mí.

Una vez pasada la sorpresa inicial, un miedo agudo se apoderó de mí. Comencé a caminar sin sentido, deprisa, casi a la carrera, mientras mi corazón se aceleraba y mis pulsaciones se disparaban. Podía sentir en mis sienes el alocado pulsar que me avisaba de que estaba entrando en estado de pánico. Mis pies se lastimaban más según avanzaba, pero no me importaba. Las ramas de los arbustos que había entre los árboles me rasguñaban el rostro y las manos. Emprendí una huida sin destino que lo único que hizo fue adentrarme aún más en el corazón de aquel bosque que no había visto nunca.

Han pasado años de mi desaparición y continúa mi vagar por la oscuridad del bosque. Durante el día me oculto y durante las noches dejo a mi alma vagar en libertad por las entrañas de este bosque que ya es mío. Mi apariencia es la misma, no envejezco. Solo me crecen los brazos de dejarlos caer en un agotamiento excesivo. Ya no tengo miedo. Lo perdí el mismo día en que conseguí regresar al punto de partida y encontré una lápida con mi nombre y dos fechas que conocía muy bien.

Ana Centellas. Marzo 2018. Derechos registrados.

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Este relato ha sido trabajado para el reto literario de El bic naranja del pasado viernes. Espero que os guste.

Hoy os presento este blog… XII

Hoy os presento este blog… XII

HOY OS PRESENTO ESTE BLOG

Aquí estoy, con vosotros, un domingo más, para traeros mi recomendación semanal de blogs que se inician en el fantástico mundo de la blogosfera o que llevan poquita trayectoria. Ya sabéis que la idea es que, entre todos, les demos ese pequeño empujoncito que todos necesitamos en nuestros comienzos por estos lares.

Esta semana os traigo un blog que prometer, promete, y mucho. Se trata de Alejandro Poetry. Lo descubrí hace unos días y me ha parecido muy interesante, así que lo traigo hasta aquí, mi pequeña casita, pero que lo conozcáis vosotros un poquito más.

Qué mejor presentación que la que el propio Alejandro nos hacía en su primera entrada, “Bienvenida/o a mi blog”. Espero que os atraiga tanto como a mí. Os dejo con él.

¡Bienvenida/o a mi blog!

Me ha costado bastante comenzar a redactar la primera entrada. Primero, por temor a no ser lo suficientemente claro, y segundo, escalofríos de solo pensar en lo patético que puede resultar que un jovencito de diecinueve años se presente como escritor y aparezca en WordPress hablando de libros y cine como si fuese un literato u especialista audiovisual. Pero lo cierto, chicos, es que me encanta leer, escribir y ver pelis hasta las tres de la mañana. ¿Por qué no abrirme un blog y conectar con personas que tengan los mismos intereses? Motivado por la ambición de dialogar, crear puentes y armonizar con creadores de todo tipo, decidí abrir esta bitácora.

En los diferentes apartados podrán encontrar información sobre mis proyectos, enlaces directos a las reseñas de cine o literarias que vaya publicando indistintamente; por supuesto mis relatos breves y poemas, mis libros publicados y el modesto «sobre mí» que no puede faltar en ningún blog.

De igual modo, los invito a seguirme por mis redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram; porque nosotros, los frikis de los libros, necesitamos andar en manada para cotillear las 24/7.

Si también eres blogger y estás de acuerdo con la «política»: seamos seguidores, puedes dejar la dirección de tu blog en los comentarios o en el apartado del blog destinado al apoyo mutuo entre bloggers.

Desde luego, aseguro la actualización semanal del blog y contestar a todos los comentarios, dudas y sugerencias de los lectores que se acerquen para compartir sus criterios.

Sean todos bienvenidos!!!

¡Bienvenido de nuevo, Alejandro!

Nos vemos por esta sección el próximo domingo. Feliz comienzo de semana para todos. ¡Besos! ¡Se os quiere!

79. CALM

El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas XII – Ana Fernández Díaz”

El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas XII – Ana Fernández Díaz”

FUE

¡Aquí estamos de nuevo en este primer domingo de la primavera! Aunque parece que este año viene un poco tardía y húmeda, dentro de muy poquito seguro que vamos notando el aumento de temperaturas. ¡Qué ganas!

Aunque con un poquito de retraso, desde aquí quiero celebrar con vosotros el equinoccio de primavera con otra de las colaboraciones tan especiales que tengo la enorme suerte de poder realizar. En esta ocasión, le ha tocado el turno a Ana Fernández, del blog Reflexiones al borde de los cuarenta.

Bueno, qué os voy a decir del blog de Ana. Siempre tiene contenido de calidad, así que los que aún no la conozcáis, pasaos por allí. Pero en cierta ocasión me gustó especialmente una poesía, “Fue”, y Ana ha tenido la amabilidad de cedérmela para esta colaboración.

Espero que te guste, compañera. Está realizado, como siempre, con todo el cariño del mundo.

https://youtu.be/qkGQgoA9VFE

Os deseo un muy feliz domingo. ¡Besazos!

Como os comento cada semana, espero ilusionada vuestras colaboraciones. Solo tenéis que decírmelo en un comentario o enviarme un mail.

¡Vamos! ¡Animaos! ¡Que no muerdo! 🙂

Micro-sábados: “Por mí”

Micro-sábados: “Por mí”

 

POR MÍ
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

POR MÍ

Hoy he decidido ser feliz. Hoy me perdono por todo aquello que haya podido hacer mal en el pasado, a la vez que perdono a todos aquellos que hayan podido hacerme algún daño en cualquier momento. Hoy borro mis penas, levanto una barrera que bloquee el pasado y comienzo de nuevo a vivir.

Hoy mi vida es un lienzo en blanco. Y está preparado para llenarse de los colores más bonitos. Por ti. Pero sobre todo, por mí.

Ana Centellas. Marzo 2018. Derechos registrados.

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78. DESEOS

Por capítulos: “María (I)”

Por capítulos: “María (I)”

 

MARÍA
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

MARÍA (I)

Cuando era pequeña, antes de comenzar la escuela, solía quedarme con mi abuela materna cuando mis padres tenían que salir a trabajar. Han pasado ya más de treinta años, pero recuerdo aquellos tiempos a la perfección. Pocos recuerdos tengo que no correspondan con mis estancias en casa de los abuelos. Me resulta curioso cómo la mente puede ser tan selectiva en recuerdos. Dicen que hasta los seis años, más o menos, no comienzas a tener recuerdos precisos de tu infancia, solo algún que otro recuerdo puntual de tiempos anteriores. También es mi caso, recuerdo ciertas cosas muy precisas y puntuales, como cuando llegó al mundo mi hermano Juanma, pero puedo recordar a la perfección todos los momentos vividos con la abuela.

El abuelo Luis aún trabajaba, mis abuelos eran jóvenes en comparación con los de mis amiguitas, con las que me juntaba todos los días al atardecer en la puerta de mi bloque. Le veía un ratito cuando, bien de mañana, mis padres me llevaban a su casa. Al poco tiempo, él también salía a trabajar y yo me quedaba sola con la abuela María. La abuela era una mujer de las de antes, de las que se dedicaba por completo al cuidado de la casa y de los hijos. Nunca llegué a saber si lo hacía por gusto propio o por exigencias del abuelo. Por aquellos tiempos ni por asomo me ponía a pensar en cosas así. Lo que sí pensaba, curiosamente, era que yo jamás me iba a quedar encerrada en una casa, sino que de mayor quería trabajar, como mi mamá, e imaginaba mil y un futuros posibles para mí.

Cuando nació mi hermano, Juanma, el abuelo ya se había jubilado, yo tenía ya cinco años e iba a la escuela. Pero él apenas llegó a quedarse con la abuela, solo días aislados, cuando cerraba la guardería o en casos de extrema necesidad. Los abuelos, aprovechando que ya ninguno de los dos tenía ningún compromiso laboral fuera de casa, empezaron a vivir la vida de verdad. Salían, entraban, realizaban un sinfín de actividades y salían con frecuencia de viaje. No recuerdo nunca haber visto a la abuela tan feliz como en aquella época. Los dos fueron intensamente felices desde la jubilación del abuelo, y nosotros los visitábamos con bastante frecuencia.

Contaba yo con quince años y mi hermano con diez cuando mi queridísima abuela María partió hacia el cielo, dejando un hueco tan vacío en nuestras vidas que el abuelo Luis no fue capaz de resistir y subió en su búsqueda tan solo dos meses después. Mi vida cambió por completo después de su falta. La mía y la de toda la familia. Aunque esa ya es otra historia.

Lo que yo os quiero contar en esta historia es cómo fueron mis días con la abuela María y por qué fue una mujer tan especial para mí. Permitidme dejar a un lado los sentimentalismos porque, de no ser así, un torrente de lágrimas me impediría poder escribir estas líneas en este momento. He decidido ser fuerte y centrarme solo en lo positivo, en todo lo bueno que me llevo de ella y mantener vivo su recuerdo, aunque sea solo a través de estas simples páginas de un cuaderno de la escuela de mi hijo mayor y no quieran ser leídas más que por mí misma.

CONTINUARÁ…

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“El año en que escribimos peligrosamente”

“El año en que escribimos peligrosamente”

EL AÑO EN QUE ESCRIBIMOS PELIGROSAMENTE

Como muchos de vosotros ya sabéis, formo parte de la maravillosa web de escritores “Desafíos Literarios”. Cada semana, los viernes por la tarde, podéis encontrar mi columna “Letras a la deriva”.

En Desafíos encontré otra estupenda familia con la que hace un par de semanas tuve la suerte de poder reunirme. El encuentro fue efímero, tres horas escasas, lo que hizo que me quedara con ganas de más. La ocasión, desde luego, la merecía.

Era la mañana de un sábado en el que el cielo de Madrid vertía litros de agua sobre María Pandora, el mágico lugar donde tuvo lugar el encuentro. El motivo, la presentación del libro 2 de Desafíos Literarios, en el que he tenido el honor de poder participar, “El año en que escribimos peligrosamente”.

La maravillosa música de un piano convertía el lugar de mágico en extraordinario. Los abrazos llovieron más que el agua en las calles. Nuestras voces pusieron melodía a una ocasión perfecta.

Una recopilación de relatos que, entre todos los autores de Desafíos, hemos elaborado con todo el cariño y la ilusión del mundo. Un libro que no dejará a nadie indiferente. Desde aquí os animo, cómo no, a leerlo, ese pequeño hijo común que con tanta ilusión hemos parido en conjunto.

Si queréis un ejemplar dedicado, poneos en contacto conmigo y os lo envío por correo sin coste. ¡Ah! Y todavía tengo algún que otro ejemplar de “A este lado del Estrecho”, por si os animáis.

Mi recomendación: no os lo perdáis 😉

77. CALM

Mordisco: Ve a buscarla

Mordisco: Ve a buscarla

Ya sabéis que me apasiona la poesía de nuestro querido Gocho, pero los mordiscos son espectaculares. ¡Gracias, amigo, por compartir con nosotros tanta belleza!

Gocho Versolari, Obra Poética

Doliente tu alma

se pierde por las pérgolas.

Armado de palomas y de cuervos,

ve a buscarla.

Doliente tu alma

se descuelga en los silencios

que resbalan por los vidrios empañados.

Ve a buscarla

con un trozo de sol y un aguacero;

con un pan;

con una calavera

y la enramada azul de tu misterio. 


GOCHO VERSOLARI

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El relato del viernes: “El dibujo”

El relato del viernes: “El dibujo”

 

EL DIBUJO
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

EL DIBUJO

Los lápices de colores se deslizaban con una facilidad pasmosa por la firme cartulina del bloc de dibujo. Carmela observaba en silencio mientras Javier dibujaba con un trazo seguro y sereno. Le estuvo observando mientras utilizaba el lápiz de grafito para delinear unos contornos que a ella le pasaban por completo desapercibidos. No podía apartar la mirada de aquellas manos, grandes, masculinas, de artista,  que sujetaban con tanta delicadeza el lapicero entre sus finos y alargados dedos.

Él la miraba de vez en cuando, pero no conseguía captar su atención. Pensaba que estaba atraída por el dibujo que, poco a poco, se estaba retratando en el papel como si fuese un cincel sobre la piedra. Así que continuó con su tarea.

Se habían encontrado por casualidad en la biblioteca de la facultad. Carmela había ido en busca de un lugar tranquilo donde poner en orden sus desastrosos apuntes, en los que lo único que le podía servir de guía era la fecha que garabateaba en el borde superior derecho de cada folio. El resto era un batiburrillo de signos, abreviaturas y palabras escritas al vuelo, con las que se tenía que enfrentar cada vez que llegaba la hora de los exámenes. Javier solo buscaba la tranquilidad necesaria para poder desarrollar la actividad que más le gustaba: el dibujo. Tenía que hacer una ilustración para una revista en la que colaboraba y la inspiración se había bajado a dar una vuelta por el sótano de aquel viejo edificio de silencio y humedad.

La casualidad hizo que Carmela se fuese a sentar en la mesa contigua a aquella en la que Javier mordía con distracción el lápiz, en un vano  intento por subir a la inspiración de los subsuelos en los que se había sumido. Se saludaron en susurros, para no hacer ruido en la concurrida biblioteca, donde solo se oía un leve murmullo de estudiantes que recitaban en voz baja sus letanías de lecciones y asignaturas variadas.

Carmela le había pedido un dibujo y Javier no desaprovechó la ocasión. Una vez trazado a lápiz, se dispuso a colorearlo con precisión. Los lápices de madera sombreaban en colores los trazos antes realizados. Esperaba alguna reacción de Carmela, pero ella estaba muda, totalmente absorta en el dibujo. Ella, silente, solo podía mirar fijamente aquellas maravillosas manos que con tanta agilidad tomaban un lápiz y soltaban otro. Las imaginaba recorriendo su cuerpo, tomando su mano, acariciándola en un abrazo infinito. Ni siquiera se había parado a observar el dibujo, toda su atención estaba presta a las manos que trabajaban.

Javier dio por finalizada la obra y Carmela seguía sumida en su ensoñación. Un susurro muy, muy cerca del oído la trajo de vuelta al mundo real. Ni siquiera se había dado cuenta de que aquellas manos no seguían allí, ella las seguía viendo frente a sí como hasta hacía unos instantes. Aquellas palabras, aquel cálido aliento en su oreja, la trajeron al instante presente, para encontrarse con un precioso dibujo en colores vivos en el que ambos se besaban. Creyó no haber visto algo tan precioso en su vida, digno de estar expuesto en el más prestigioso de los museos.

Una lágrima se deslizó desde su lacrimal izquierdo. Javier la recogió con un beso. Segundos después, aquellos suaves trazos en un bloc de dibujo de marca barata se convertían en realidad.

Ana Centellas. Marzo 2018. Derechos registrados.

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El dibujo by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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Mi jueves de poesía: “En mi interior solo habita el silencio”

Mi jueves de poesía: “En mi interior solo habita el silencio”

 

EN MI INTERIOR SOLO HABITA EL SILENCIO
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

EN MI INTERIOR SOLO HABITA EL SILENCIO

Silencio.
Hasta mis oídos solo llega
silencio.
Vacío,
es lo que encuentro
si rebusco en mi interior,

buceando en las profundidades
del supuestamente maravilloso
ser que habita en mí.

Mas solo encuentro
vacío y silencio.

Y mis ojos se comprimen
en auténticos esfuerzos
por no dejar salir
la tan anhelada lágrima
que ahogue mi silencio
en un llanto quedo y amargo.

Respiro,

lento y profundo,

hasta que mis pulmones
se aneguen
de aire fresco y puro.

Y la lágrima se contrae,

regresa a su lugar,

húmeda y serena,

para permitir a mi alma
poder gozar de su sentimiento,

callado y seguro,
de vacío y silencio.

Ana Centellas. Marzo 2018. Derechos registrados.

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76. CALM