El relato del viernes: “El libro de tus sueños (I)”

El relato del viernes: “El libro de tus sueños (I)”

 

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (I)

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (I)

A sus diez años de edad, Dani odiaba la lectura. En su habitación, una estantería prácticamente vacía de libros pasaba las horas dormitando perezosa sin que nadie le hiciese el más mínimo caso. En cambio, las cajas repletas de juguetes se llevaban gran parte de la atención del niño. Eran vaciadas y rellenadas una y otra vez. De ellas salían coches, aviones, personajes de lo más variados e incluso artilugios inservibles para los que Dani podía imaginar cualquier utilidad posible. Sobre la mesa del cuarto, agotada siempre por el esfuerzo, reposaba la estrella principal de la atención del niño: la tableta. Dani era capaz de pasar horas y horas sin descanso con ella entre las manos, sentado sobre la cama, sin mover ni un solo músculo ni ejercitar la imaginación.

Cierto día, cuando Dani regresó del colegio, encontró sobre su mesa, junto a la tableta que él mismo dejó allí por la mañana, recibiendo su dosis diaria de energía eléctrica, un regalo. No era muy voluminoso, pero el papel con el que estaba envuelto le llamó poderosamente la atención. Se trataba de un paquete rectangular cubierto con un brillante papel de color azul eléctrico cubierto por estrellas doradas de diferentes tamaños que parecían destellar con vida propia ante sus ojos. La tableta ya estaba preparada para ser acogida entre las manos del niño, pero, para su sorpresa, estas no se dirigieron hacia ella, como de costumbre, sino que fueron directas a tomar el inquietante regalo.

Con el paquete abrazado contra su pecho, Dani fue en busca de sus padres. Quería saber a qué se debía aquel regalo. No era su cumpleaños ni ningún día especial. Es más, era un lunes cualquiera del mes de marzo. Ni siquiera sus notas en el colegio habían sido especialmente brillantes. Al contrario, la semana pasada había regresado a casa cabizbajo con un par de suspensos que añadir a los que ya llevaba acumulados en aquel trimestre.

La expresión de sorpresa en el rostro de sus padres fue tan auténtica que, por un momento, Dani pensó en creerles. Pero sabiendo que era imposible, se dispuso a abrir su regalo bajo la atenta mirada de toda la familia. Aquel papel brillante era suave como la seda y casi podía sentir la calidez de las estrellas que lo decoraban. Creyó incluso sentir un pequeño chispazo al abrirlo, pero lo atribuyó a una jugada de su imaginación. Cuando por fin desplegó todo el papel de regalo, ante sus ojos apareció un bonito libro que hipnotizó tanto a Dani como a sus padres. La encuadernación era antigua, las páginas estaban recubiertas por un filo dorado que le otorgaba una majestuosidad sin explicación y, con grandes letras también doradas, mostraba el título en su cubierta: «El libro de tus sueños».

Dani retiró la pesada portada con inquietud y mucha curiosidad. El libro había conseguido despertar su interés, sin saber con exactitud qué era lo que esperaba encontrar en su interior. Sus padres, a su lado, lo observaban con la misma desazón, o incluso más. Se dirigían miradas entre ellos, preguntándose en silencio si el otro había sido el que había tenido algo que ver con la aparición de aquel inesperado regalo. Ambos negaban con asombro. Centraron su atención en su hijo y el extraño libro.

La primera página estaba completamente en blanco. Dani pasó a la siguiente, esperando encontrar algo, una ilustración, una historia, o incluso de nuevo el título, como ocurría en los demás libros. Pero, para su sorpresa, tampoco halló nada. Deslizó con impaciencia todas las páginas, originando una fresca corriente de aire al hacerlo, pero todas ellas estaban en blanco. ¿Quién le habría hecho aquel extraño regalo? Se trataba de un regalo que, en apariencia, había aparecido solo sobre su escritorio y que contenía un libro… vacío.

Dani le retiró de inmediato su atención y se dirigió a su cuarto a reclamarle a la tableta su disponibilidad. Su madre, intrigada por aquel regalo tan curioso que parecía haber surgido de la nada, decidió hacerle caso a su intuición y depositó el libro con cuidado sobre el escritorio de Dani. Mientras salía del dormitorio de su hijo, le pareció percibir un extraño brillo, algo similar a un guiño de ojos, procedente del grueso volumen por escribir.

CONTINUARÁ…

Ana Centellas. Agosto 2018. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

215. DEJAR IR

Mi jueves de poesía: “Por la vereda de los girasoles”

Mi jueves de poesía: “Por la vereda de los girasoles”

 

POR LA VEREDA DE LOS GIRASOLES

 

POR LA VEREDA DE LOS GIRASOLES

Caminaré por las veredas
repletas de savia viva,
contagiando de su esencia
el ánima que habita dentro
de este cuerpo adormilado
de cordada sin redención.
Rasguñaré sin descanso
la tierra sobre el solar
donde descansa la vida,
hasta que salgan raíces
de mis pies y de mis manos
que lleguen hasta el infierno.
Inspiraré el aire puro
que exhalan los cuerpos verdes
repartidos por el campo
sin orden y sin concierto,
para purificar el llanto
que me brota de un suspiro.
Será entre los girasoles
donde mi cuerpo se tienda,
bajo una lluvia de pétalos
que me moje la razón.
Permitiré que me entierren
entre raíces y hojas
hasta que llegue al abismo
que exacerbe mis sentidos
y ya, sin prisa ni llanto,
me convierta en girasol.
Pasaré toda la vida
contemplando el mismo sol.

Ana Centellas. Julio 2018. Derechos registrados.

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*Imagen tomada de la red

209. DEPENDER

Reseña: “El país de las mujeres”

Reseña: “El país de las mujeres”

 

RESEÑAS LITERARIAS

Para hoy os traigo lo que para mí ha sido una gran obra. Es más, ha sido todo un descubrimiento la narrativa de Gioconda Belli, en concreto de su novela “El país de las mujeres”. Comenzamos, como siempre, con una pequeña ficha técnica:

FICHA TÉCNICA

Título: El país de las mujeres

Autora: Gioconda Belli

Editorial: Editorial Planeta SA

Año de publicación: 2017

Presentación: Tapa blanda

Número de páginas: 278

ISBN: 978-84-322-1566-7

SINOPSIS

En las elecciones de Faguas —país imaginario que aparece en las novelas de Gioconda Belli— ha triunfado el PIE (Partido de la Izquierda Erótica). Sus atrevidas integrantes tienen un propósito inclaudicable: cambiar el rumbo de su país, limpiarlo como si se tratara de una casa descuidada, barrerlo hasta sacarle brillo. Pero nada de esto resulta fácil para la presidenta Viviana Sansón y sus ministras, sometidas a constantes ataques por parte de sus enemigos. ¿Podrán sobrellevarlo y sobrevivir? ¿Será Faguas, al final de su administración, un país mejor?

El país de las mujeres es una novela divertida y audaz, por la que la reconocida autora nicaragüense obtuvo el Premio Hispanoamericano de Novela La Otra Orilla en 2010.

SOBRE LA AUTORA

Gioconda Belli nació en Managua, Nicaragua. Es autora de una obra poética de reconocido prestigio, por lo que ha recibido el Premio Mariano Fiallos Gil, el Premio Casa de las Américas, el Premio Internacional Generación del 27 y el Premio Internacional Ciudad de Melilla. Su primera novela, La mujer habitada (1988; Seix Barral, 2010), ha sido traducida a catorce idiomas con enorme éxito y ha obtenido el Premio de los Libreros, Bibliotecarios y Editores a la Novela Política del Año y el Premio Anna Seghers de la Academia de las Artes de Alemania. Es autora de las novelas Sofía de los presagios (1990; Seix Barral, 2013), Waslala (1996; Seix Barral, 2006), El pergamino de la seducción (Seix Barral, 2005), El infinito en la palma de la mano (Seix Barral, 2008), galardonada con el Premio Biblioteca Breve y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, El país de las mujeres (Premio La Otra Orilla 2010) y El intenso calor de la luna (Seix Barral, 2014). También ha publicado El país bajo mi piel (2001), sus memorias durante el periodo sandinista, la antología poética Escándalo de miel (Seix Barral, 2011), y dos cuentos para niños: El taller de las mariposas (2004) y El apretado abrazo de la enredadera (2006).

www.giocondabelli.org

55. RESEÑA EL PAÍS DE LAS MUJERES

Las letras de Gioconda Belli siempre me han parecido maravillosas, he de reconocerlo. Hasta ahora me había limitado a leer su poesía, siempre preciosa y sensual, así que esta es la primera obra de narrativa que leo suya y he de decir que me ha sorprendido muy gratamente. Tampoco esperaba lo contrario, si he de ser sincera.

En “El país de las mujeres”, Belli construye algo que para muchos de nosotros puede representar una auténtica utopía, para otros seguro que una absoluta distopía. ¿Cuántas de nosotras hemos dicho alguna vez aquello de “si las mujeres dirigiéramos el mundo…”? Eso es precisamente lo que realiza Gioconda en esta novela, analizando las consecuencias que un gobierno formado estrictamente por mujeres tendría sobre la población de Faguas, un pequeño país imaginario.

Un grupo de audaces mujeres se alían para conformar el PIE, el Partido de la Izquierda Erótica que, pese a tener una buena sección de detractores entre la población, en su mayoría del género masculino, pero también con una buena parte de féminas, consigue llegar al poder en las elecciones y hacerse con la presidencia del país, en parte gracias a las consecuencias que la erupción del volcán Mitre.

La novela da comienzo en un atentado sufrido por Viviana Sansón, la flamante presidente de la República feminista de Faguas. A partir de aquí, se va desarrollando la historia a través de sus propios recuerdos mientras se encuentra en estado de coma, los testimonios de los testigos del atentado y la descripción del resto de personajes. Una puesta en escena original que no deja ningún cabo suelto y narra a la perfección desde el momento en que surgió la idea de formar el PIE, cómo se organizó el nuevo gobierno y las consecuencias que tuvo sobre Faguas. Intercalados entre los diferentes capítulos, se incluyen incluso documentos históricos de momentos relevantes en el transcurso del proceso.

La búsqueda del autor del intento de homicidio de Viviana es el hilo conductor de toda la novela, en la que la repulsa hacia el machismo está presente en todo momento, como no podía ser de otra manera. Todo un sistema económico-social inventado sobre la base del feminismo, en el que se ensalza la educación, la ayuda a los demás y la familia. El gobierno como una madre que cuida y lava a la nación. Excepcional.

Recomendado: 100%

217. CALM

“El último acto” – You Are Writer

“El último acto” – You Are Writer

EL ÚLTIMO ACTO

EL ÚLTIMO ACTO

Todo el mundo empezó a aplaudir en cuanto terminó la función. Había sido todo un éxito y el teatro al completo estallaba en aplausos. Se llegaron a escuchar incluso silbidos y vítores, algo que no solía ocurrir entre el público tan formal y educado que acudía a aquel tipo de funciones.

La compañía de ballet había ejecutado una actuación soberbia. Pero, sobre todo, fue el último acto el que había causado semejante sensación en el público. Álex y Natasha, los bailarines principales, habían danzado de manera magistral en solitario sobre el gran escenario, con una compenetración y una agilidad extraordinarias. Natasha parecía volar con la ligereza de una pluma para ir a caer con sutileza en las fuertes manos de Álex, que la sostenían como si realmente el peso de aquella fuera mínimo.

La ejecución había sido tan buena, tan sincronizada, tan bella, que había mantenido al público cautivado durante los casi quince minutos que había durado aquel último acto, en los que no se había escuchado ni siquiera el sonido de las respiraciones, que parecían suspendidas, como si de una gran apnea colectiva se tratara. La música y el movimiento de los bailarines eran lo único que se escuchaba en toda la sala, hasta que Natasha, realizando una doble pirueta cayó con delicadeza en los brazos de Álex y ambos se fundieron en un apasionado beso. Entonces fue cuando estalló la ovación.

La compañía al completo salió al escenario para recibir y agradecer las aclamaciones del público. Natasha estaba radiante, cogida de la mano de Álex, que mostraba una sonrisa forzada. Aquella era la última representación de la obra y, por tanto, aquel beso que se habían dado en el escenario por exigencias del guión también sería el último que podría darle, desde su ruptura meses atrás. Mientras había durado la obra se tuvo que contentar con ese beso final, pero ahora que se retiraba de cartel no se sentía con fuerzas para continuar como si nada.

Los bailarines se fueron retirando uno a uno en una coreografía más que ensayada. Quedaron solos en el escenario Álex y Natasha que, con una última reverencia, se despidieron del teatro al cierre del telón. Las ovaciones y aplausos continuaban entre el público, la mayor parte de él estaba incluso de pie.

Los bailarines principales habían ensayado una última breve actuación como despedida para aquella noche tan especial, por lo que el público, que ya había comenzado a recoger sus pertenencias para abandonar el teatro, se quedó sorprendido ante aquella nueva aparición. La algarabía cesó de golpe. Retomaron sus asientos para admirar, de nuevo en silencio, aquel pequeño regalo de los artistas.

La belleza de aquel regalo era exquisita. Una coreografía totalmente novedosa que, entre los dos y en secreto, habían trabajado durante semanas para aquella ocasión. Todo el público estaba pendiente de aquellos movimientos tan delicados y sublimes.

Natasha debía caer en brazos de Álex para poner el broche final a la actuación. A punto estaba de hacerlo cuando el chico, por sorpresa, deslizó de debajo de su maillot negro un objeto metálico que emitió reflejos deslumbrantes en todas direcciones bajo el gran foco de luz que iluminaba en exclusiva a los bailarines, sumiendo en tinieblas el resto del escenario.

La puñalada fue tan certera que Natasha murió en el acto al caer entre los brazos del que había sido su compañero, pareja y amante. Apenas habían comenzado los primeros alaridos entre el público cuando Álex, utilizando la misma arma, se quitó la vida también sobre aquel escenario que habían compartido durante tanto tiempo.

Cuentan los rumores que, desde aquel día, las almas de los dos bailarines están condenadas a representar juntas el último acto sobre aquel escenario durante toda la eternidad.

Ana Centellas. Junio 2018. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

Esta ha sido mi colaboración mensual con la fantástica página de escritores YouAreWriter. Espero que os haya gustado y que no dejéis de visitar la página.

214. SOMBRERERO

Vídeo poema: Sexo brutal luego de mil años

Vídeo poema: Sexo brutal luego de mil años

Las letras de Estrella y Gocho juntas… Sublimes

Gocho Versolari, Obra Poética

Sexo brutal luego de mil años

Gocho Versolari, Poeta

Hoy, después de mil años,
mi alma se desmorona
entre los vaivenes de tu deseo,
esperando que la aurora
recomponga el polvo derramado
para recuperar ese alma perdida
en el fragor de la batalla
de tus besos.
Estrella RF
Una tarde de primavera
te desnudaste junto al río. Hoy,
luego de mil años,
tu piel se precipita en mis entrañas
como bandera azul, agigantada
por noches, crepúsculos y auroras
en que tus huellas húmedas
dibujaran diseños de lo arcano
sobre mi vientre y mis atardeceres.
Hoy,
luego de mil años
te tomo de los brazos
y te hago caer sobre mi lecho
mientras estallan los alhelíes de mi sangre
y un grito de tu garganta honda
acompaña mis volcanes que se agitan,
que invaden tus entrañas,
que se alejan
y vuelven
en este deseo acumulado por mil años,
Pasa la cálida…

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“Viajeras” – El Poder de las Letras

“Viajeras” – El Poder de las Letras

 

VIAJERAS

 

Os dejo con una de mis últimas colaboraciones con la fantástica página de escritores El Poder de las Letras. Espero que os guste y que no dejéis de visitar la página.

 

VIAJERAS

Dejaré que sean mis letras libres como el mismo aire, que viajen a donde les plazca, que vuelen y que naveguen, que salgan por la ventana del cuarto donde las alumbro como dulces palomitas de maíz, y se vuelvan letras viajeras, caminantes sin camino de algún sueño por cumplir, perseguidoras de estrellas en un firmamento infinito.

Las pariré con el alma, con el corazón y con el nudo en el estómago que me atenaza la paz como con cruel mordaza. Las dotaré del derecho a ejercer su libre albedrío y dejaré que recorran suspirando los inhóspitos caminos hasta que encuentren su hogar y construyan su propio nido, allí donde se hallen cómodas, donde las sepan querer igual que yo las he querido.

Serán letras mensajeras que volarán cual palomas, con su misiva anudada entre los renglones de mi alma, sujeta por el hilo rojo de mi pluma desmadejada, invisible en ocasiones, para no perder su rastro cuando recalen en un corazón extraño. Las lanzaré como aviones que viajen en vuelo libre, sin motor, sin paracaídas, sin el más mínimo arnés, pues sé que caerán en mullido, que serán bien acogidas, cuidadas con igual cariño que el que mis dedos imprimieron en el trazo suave y firme bajo la luz de un albor.

Repartirán mis sentires, mis inquietudes y miedos, mis alegrías y triunfos, mis pesares y caídas. Y volarán donde quieran, revoltosas, juguetonas, correteando a la escondida, robando con cada trazo y cada vuelta de pluma un pedacito de mí. Letras ladronas de vida, bandidas de sentimientos, cleptómanas de mis sueños, exploradoras sin agua en busca de un nuevo sol.

Así viajaré con ellas hasta aquellos corazones que gocen con su lectura y mi alma perdurará siempre en aquel lugar del mundo en que haya encontrado un remanso sereno al que llamar nuevo hogar.

Ana Centellas. Agosto 2018. Derechos registrados.

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213. VIRGINIA WOOLF

Reto literario: “La palabra fin”

Reto literario: “La palabra fin”

LA PALABRA FIN

 

LA PALABRA «FIN»

Después de haber pasado tantas páginas en el libro de su vida, al fin, abrió los ojos. Descubrió que aún quedaban muchas cosas por hacer y se arrepintió de no haberlas hecho antes, de no haber disfrutado lo suficiente de todo aquello que la vida le ofrecía. Pero, con una sonrisa, pensó que aún estaba a tiempo de cumplir todos aquellos sueños que tenía desde que nació. El libro de su vida aún no tenía escrita la palabra «fin».

Ana Centellas. Agosto 2018. Derechos registrados.

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Comparto con vosotros mi aportación al Reto cinco líneas del mes de agosto, del blog de Adella Brac

224. CALM

Revista Intropia Nº20 – Agosto 2018

Revista Intropia Nº20 – Agosto 2018

 

INTROPIA 20 - AGOSTO 2018

Como en meses anteriores, os traigo el nuevo número de la revista Intropia nº 20, correspondiente al mes de agosto. Como siempre, tras la mano de la genial Isabel di Vinci, sale a la luz un nuevo ejemplar de la revista con unos muy interesantes contenidos y un diseño espectacular. Podéis acceder al contenido de la revista en este enlace.

Y para no perder la costumbre, os traigo hasta aquí mi colaboración, que espero que os guste.

AGOSTO OTOÑAL

AGOSTO OTOÑAL

Corría un mes de agosto en el que el calor se convertía en pegajoso hasta casi volverse insoportable. Mario llevaba todo el año escudado bajo la capa protectora de una rutina aplastante, encerrada entre trabajo y familia, que evitaba que su mente se dirigiese a pensar en aquello que no debía, que no quería. Pero, con la llegada del mes agosto y el cierre por vacaciones de su empresa, la de toda la vida, se había visto obligado a disponer de un tiempo libre que no debía permitirse.

En previsión de ello, había planificado unas vacaciones, para él, extraordinarias. No había día que no hubiese sido programado al segundo, actividades, cursos, incluso clases de baile, se sucedían en su planning estival trazado con una precisión milimétrica y una caligrafía impoluta en las páginas de su agenda, aquella que siempre le acompañaba a donde quiera que fuese. Actividades, todas ellas, de mínimo riesgo y soporíferas para cualquiera que desease unas vacaciones de película.

Mario siempre se miraba en el espejo de pasada, lo estrictamente necesario para un apurado impecable de su rebelde barba, que crecía cada día a una velocidad de vértigo, lo que le profería a últimas horas de la tarde un aspecto desaliñado. Lo hacía sin detenerse a observar la verdadera imagen que le ofrecía aquel pedazo de cristal que debía visitar cada mañana por obligación. Su mirada siempre se centraba en el deslizar de la cuchilla sobre su piel, en volver a ser persona.

En aquel mes de agosto soporífero, encontró la resistencia de su familia a aquella agenda introducida a presión en sus vidas, sin permitirles un segundo de descanso. Mario no tuvo más remedio que claudicar, por el bien familiar, cuidándose mucho de no exponer sus verdaderos motivos para no querer disfrutar ni un segundo de ocio al día.

Una tarde calurosa, tras una sobremesa pesada debido al acuciante calor y a la copiosa comida, acompañada por varias jarras de cerveza helada en un intento desesperado por mitigar la sensación de asfixia que provocaban las altas temperaturas, Mario entró en el pequeño cuarto de baño de aquel apartamento de alquiler con la guardia bajada. Lo primero con lo que se encontró fue con su propia imagen reflejada en aquel espejo ovalado que presidía la pared frontal del baño.

Contempló su imagen desde la puerta, paralizado, sin atreverse siquiera a dar un paso al frente. No reconocía a aquella figura que le devolvía la mirada asustada desde el otro lado del espejo. Allí había una persona desconocida para él. Frente a él, un rostro surcado de pequeñas arrugas le contemplaba extasiado. Se fue aproximando poco a poco, para contemplar cómo las numerosas canas que cubrían su ya menguada cabellera hacían juego con las que apuntaban insolentes de sus mejillas, las que había apurado hacía apenas unas horas. Aquel tipo del espejo lucía sin ningún tipo de pudor una incipiente barriga que sobresalía trémula sobre la cinturilla apretada de un bañador de colores fosforescentes.

Llevaba tanto tiempo negándose a la evidencia que contemplar su propio otoño en aquel destartalado espejo de un baño ajeno le devolvió de una bofetada a la realidad que llevaba años negándose a aceptar.

Se lavó la cara con agua fría para intentar rebajar el carmesí que había teñido sus mejillas en un instante y salió en busca de Carmen, su esposa. La besó con la pasión olvidada en años de pura rutina. Levantó a sus hijos que, amodorrados en el sillón-cama de estampado floral, no separaban la vista de las pantallas de sus teléfonos móviles.

—¡Vamos, chicos! —los animó, en un tono de voz que ninguno de ellos le había conocido—. ¡Esta tarde vamos a hacer submarinismo!

Esposa e hijos le miraban con asombro y una media sonrisa dibujada en el rostro. No alcanzaban a comprender qué le ocurría a Mario, el marido de postureo, el padre planificador que nunca quería hacer nada que se saliese de su sempiterna agenda. El más pequeño cogió la agenda para comprobar que aquella tarde estaba dedicada a ver una exposición de criaturas marinas en el Museo del Mar. Mario le arrebató en décimas de segundo la agenda de entre las manos y, con una sonrisa pícara, la arrojó por el balcón.

Ya había desperdiciado demasiada vida sin vivir, había llegado el momento de disfrutar de aquel otoño maravilloso que le quedaba por delante.

Ana Centellas. Marzo 2018. Derechos registrados.

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212. CALM

El relato del viernes: “Son sueños”

El relato del viernes: “Son sueños”

SON SUEÑOS

 

SON SUEÑOS

Cuando desperté de aquel sueño agitado que me había tenido en un cruel duermevela durante toda la noche y que era el culpable de que hubiese despertado recubierta por un untuoso barniz compuesto por litros de sudor, sentí la imperiosa necesidad de levantarme de la cama que había sido la causante de mis desvelos. A oscuras, en la densa penumbra que aún sometía a mi casa aquella implacable noche de verano desprovista de luna, avancé por el angosto corredor hasta alcanzar la cocina. Los brillantes números rojos del reloj digital del microondas me saludaron desde la izquierda, origen hasta el momento de la única fuente de iluminación de toda la casa.

Busqué a tientas el interruptor de la luz, haciendo reptar mis dedos sobre los fríos azulejos de porcelana del alicatado. Cuando al fin lo alcancé, una intensa luminosidad me dañó los ojos, provocando que tuviese que cerrarlos durante unos instantes. El fogonazo lumínico subió de inmediato hasta el mismo centro de mi agotado cerebro, causando a su paso un intenso dolor de cabeza que me acompañó durante el resto de la noche. Una vez más, tendría que recurrir a mi dosis habitual de ibuprofeno para conseguir aliviar levemente el martilleo incesante en las neuronas más despiertas de mi materia gris. Si no lo hacía, estaría anulada por completo durante todo el día.

Cuando al fin mis debilitados y enrojecidos ojos lograron reaccionar, mi corazón amenazó con salir desbocado como potro salvaje del interior de mi pecho. Me vi en la obligación de friccionarlos con mis nudillos en un intento desesperado por lograr comprender algo de lo que estaba ocurriendo. Mi cocina lucía ante mis incrédulos ojos de una manera por completo diferente a la habitual y cotidiana. Los muebles, por ejemplo, eran los mismos de siempre, pero mostraban un color azul eléctrico que dañaba aún más mi ya de por sí maltrecha visión. Objetos irreconocibles para mí ocupaban la superficie de la encimera, que la noche anterior yo misma había dejado impoluta y despejada. Unas vulgares cortinas floreadas otorgaban al conjunto un aire ecléctico, colgando livianas sobre el gran ventanal que hasta ayer mismo había estado cubierto por una bonita persiana veneciana.

Salí de la cocina con un cóctel de sensaciones en m interior que iban desde el pavor a la incredulidad. Mi mente racional me indicaba que era verdaderamente inverosímil lo que acababa de ver, pero mi sistema sensorial demostraba lo contrario. Me dirigí hacia el salón y encendí la luz con una mezcla de premura y nerviosismo corriendo a partes iguales por mi torrente sanguíneo. La situación allí era aún peor si cabe. Las blancas paredes lucían cubiertas por un estrafalario papel que recordaba al estilo de los años setenta, como si hubiese salido de alguna apolillada serie de televisión. Grandes cojines cubrían la mayor parte del suelo, que ya no era de madera, sino de un terrazo insulso veteado en gris y marrón. El toque definitivo lo otorgaba al conjunto una singular lámpara de lava que se puso en funcionamiento en el mismo instante en que yo pulsé el interruptor de la luz, envolviendo todo a su paso en una cálida tonalidad violeta.

Regresé a mi dormitorio como si esperara encontrar mi cuerpo dormido y relajado sobre la cama. Era imposible lo que estaban viendo mis ojos, tenía que haberme percatado de la gran diferencia que presidía mi cuarto cuando me levanté hacía unos minutos, pero es posible que el aturdimiento provocado por el despertar repentino de mi pesadilla nocturna me hubiese impedido apreciar las cosas con claridad, cosa harto difícil si tenemos en cuenta que mi gran cama de matrimonio había sido sustituida por una de formas redondeadas y tonos insultantes de rosa.

Cerré de nuevo los ojos. Necesitaba centrarme en buscar una posible explicación racional a todo aquello que me mostraban los ojos. Cuando los abrí, desperté de súbito con la respiración agitada y el cuerpo bañado en sudor. Mi cama era la de siempre y el salón, que se divisaba en parte desde mi dormitorio, volvía a lucir su aspecto habitual, ya tenuemente iluminado por la claridad característica del comienzo de un nuevo día.

Ya me planteo con seriedad la posibilidad de concertar una cita con algún reconocido psicoanalista. Solo había sido un sueño, pero… tan real… ¿Y si no…?

Ana Centellas. Julio 2018. Derechos registrados.

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206. ESTRELLAS

Mi jueves de poesía: “Muere el sol”

Mi jueves de poesía: “Muere el sol”

 

MUERE EL SOL

MUERE EL SOL

Veo derretirse mi vida
al mismo ritmo que los hielos
sin forma definida que se alojan
en el fondo de mi vaso de alcohol,
sin que nadie me acompañe.
Mi mundo se desmorona
como un castillo de arena
construido en zona seca
al tiempo que se pone el sol.
Y mientras este desciende
sin pausa hacia el horizonte,
pido con un gesto informe
que me rellenen la copa
como si de esa manera
mi castillo se mantuviera
en pie, a marchas forzadas,
unos cuantos minutos más.
Muere el sol. Y muero yo.

Ana Centellas. Julio 2018. Derechos registrados.

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205. FELIZ