Como en meses anteriores, os traigo el nuevo número de la revista Intropia nº 24, correspondiente al mes de diciembre. Como siempre, tras la mano de la genial Isabel di Vinci, sale a la luz un nuevo ejemplar de la revista con unos muy interesantes contenidos y un diseño espectacular. Podéis acceder al contenido de la revista en este enlace.

Y para no perder la costumbre, os traigo hasta aquí mi colaboración, que espero que os guste.

Diciembre no es más que una hoja en el calendario

Pasa el tiempo volando sobre nuestras vidas, mientras nosotros, absurdos humanos inhumanos, morimos poco a poco tratando de vivir. Obviamos las cosas importantes, las que deberíamos tratar como prioridad, y dedicamos ingentes esfuerzos en aquellas que solo nos reportan bienestar material. Miramos hacia otro lado ante todo aquello que pueda hacernos algún daño, no vaya a ser que la consciencia arruine nuestro perfecto mundo construido a base de inestables naipes jugados en una partida perfecta.

Así, viendo sin querer mirar, oyendo sin querer escuchar, vamos dejando pasar la vida, una función perfecta tutelada bajo el mejor de los maestros de orquesta. Pero nuestra música no suena, queda apagada por la sordina de las rutinas egoístas y vacías. Solo unos pocos se atreven a emitir su melodía, para observar con absoluta indefensión cómo los demás miembros de la sinfónica solo consideran que están haciendo lo que aquellos creen que sería ruido, un ruido incómodo, molesto y dañino para la silenciosa banda sonora de sus anodinas vidas.

Entonces, llega un día, uno cualquiera, uno más en el frenético devenir de las funciones orquestadas bajo vestidos de tiros largos y aforos completos, en el que, de pronto, la música comienza a sonar. Y todos, músicos y espectadores, se alzan en pie y entonan al unísono la más bella de las melodías. Sus voces y sus músicas se elevan hacia el cielo y quieren ser escuchadas, necesitan ser oídas. Voces de diferentes tesituras que proclaman el mismo cántico, de paz, de armonía, de felicidad.

De pronto, cual si de una carrera se tratara en lugar de una banda orquestal sincronizada, el día primero del mes de diciembre es cuando claman todas las voces juntas, en un revuelo de algarabía e ilusión. Gritos de paz, de solidaridad con un prójimo hasta entonces ignorado, buenos deseos que vuelan de hogar en hogar, que esperan cumplirse con devoción. Parece que la caridad envuelve las calles, las sonrisas, los abrazos se prodigan con efusividad durante treinta y un días, quizás alguno más, en un intento de compensar el resto de días del año, que quedaron atrás en la más absoluta indiferencia.

Y yo me pregunto, ¿acaso no os dais cuenta de que diciembre no es más que otra simple hoja en el calendario?

Diciembre no es más que una hoja en el calendario by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

*Imagen: Pixabay.com (editada)

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4 comentarios en “Revista Intropia Nº24 Diciembre 2018

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