En esos momentos

Hay momentos en los que, sin querer, cierro los ojos y, como por arte de magia, con el compás del último latido de mi corazón doliente, me transporto sumergida en un suspiro hasta alguna mañana cualquiera de hace tantos años que con dificultad logro recordar. Apenas se guardan en mi memoria los tenues retazos de un rostro siempre amable o la dulce tonalidad de una voz que nunca más volverá a llegar hasta mis oídos, pero lo realmente importante, las sensaciones, se recrean de una manera tan real que, durante ese momento, creo estar viviéndolo de nuevo y me abandono a la grata nostalgia que me arropa como solo tú solías hacerlo.

Es en esos momentos cuando vuelvo a sentir tu cálido aliento arrullarme en algún instante de mi infancia perdida por los túneles sin salida del tiempo, tus suaves caricias recorrerme el rostro como si las cien arrugas que lo surcan se hubiesen borrado para volver a dejar paso a la nívea tez inocente adornada de pecas que conociste una vez. La piel se torna delicada y sublime bajo el contacto de unas yemas curtidas por el trabajo duro de toda una vida que yo jamás llegaré a conocer. Se detiene por un instante mi respiración, de nuevo infantil por un breve espacio de tiempo, porque sé que se aproxima el momento tan anhelado, ese que, aun manteniendo los ojos cerrados, reconocería en cualquier lugar y en cualquier segundo.

Por último, unos labios entrañables se posan sobre mi frente y exhalo con un callado sollozo el aire hasta entonces retenido en unos pulmones tan pequeños que apenas caben en mi obturado pecho adulto. Tu cariño vuelve a envolverme como siempre lo hizo, con esa manera incondicional que tenías de quererme, y yo siento la dicha recorrer las sendas por las que circula mi sangre hasta que llega a mis labios y asoma al mundo en forma de tierna sonrisa.

Bebo de las lágrimas que aún conservan el agridulce sabor a felicidad de aquella niña que fui entre tus brazos y, cuando abro los ojos, todavía las puedo sentir alcanzando sin rozar las comisuras torcidas de mi ajada sonrisa de hoy. Vuelvo al presente con una cruel bofetada de realidad impura y solo puedo esperar a que regrese ese momento, solo nuestro, en el que vuelvas a besarme en la frente, mamá.

Ana Centellas. Abril 2019. Derechos registrados.

https://www.copyrighted.com/works/view/cHgOU2Mihlm1jUua?ref=registered  

*Imagen: Pixabay.com (editada)

7 comentarios en “El relato del viernes: “En esos momentos”

  1. A mí me envuelve el cariño de mamá cada vez que recuerdo, cuando yo estaba con gripe, cómo me arropaba en la cama, me servía la cena, me hacía los gustos, y con su sonrisa irreemplazable me decía: “Qué lindo que es estar enfermo, ¿eh?” Una de esas frases personales e intransferibles de madre a hijo.

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