Caída libre

Sentía los efectos que sobre mi cuerpo tenía la caída libre, pero, aun así, no tenía ningún temor. Ni rastro de miedo se apoderaba de mí mientras caía por aquella extraña espiral en la que las letras y los números eran los protagonistas de un ordenado desfile que me acompañaba en mi descenso. Podía sentir cómo mi cuerpo giraba y giraba en compañía de todos aquellos signos que me eran tan familiares y que desde hacía tanto tiempo parecían haberme dejado en el abandono. Solo podía sonreír mientras caía junto a ellos, tomando una letra de aquí, un número de allá, hasta que, entre todos, formaron una bonita historia. La mejor de las que había podido escribir hasta entonces. Lástima que cuando mi cuerpo se desplomase contra el suelo no fuera a quedar ni rastro de ella.

Este pensamiento se cruzó de una manera fugaz por mi mente mientras el vértigo de la caída me sacudía hasta las entrañas, haciendo que corazón y estómago intercambiasen de manera temporal sus posiciones. Sin embargo, seguía sin sentir miedo, aunque sabía que, cuando llegase al suelo, con total seguridad mi vida terminaría para siempre. Sentía como si todas aquellas letras me arrullasen en mi caída y fueran capaces de, entre todas, formar un mullido colchón sobre el que fuesen a parar mis viejos huesos. En cierto modo, así era, me sentía arropado por todas ellas y, queriendo disfrutar de aquella magnifica sensación y sin querer pensar en nada más, cerré los ojos y me dejé llevar.

Los abrí sobresaltado, a pocos centímetros de estamparme contra el suelo de un lugar desconocido, cuando ya pensaba que las muy traicioneras me iban a fallar también en aquel momento en el que tanto las necesitaba. La pantalla del ordenador brillaba frente a mí tal y como llevaba haciendo durante toda la mañana. Continuaba mostrándome aquella cruel hoja en blanco en la que el cursor parpadeaba en un guiño desesperado a mi escasa imaginación. Volví a cerrar los ojos durante unos segundos.

Allí estaban, todavía a mi alrededor, todas aquellas letras que en mi extraño sueño habían formado para mí una historia que había querido esfumarse durante el último momento. Volví a abrir los ojos con una sonrisa. Mis manos ya estaban en sus puestos, más que dispuestas para comenzar a teclear aquella historia que ahora había quedado grabada en mi mente, formada por todas las grafías escurridizas que me habían acompañado en la caída. Comenzaría por el título. Caída libre.

Ana Centellas. Junio 2019. Derechos registrados.

https://www.copyrighted.com/work/zNtpNWJBFozctkJ6

*Imagen tomada de la red (editada)

2 comentarios en “El relato del viernes: «Caída libre»

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