Restauración de un corazón

Recogió su corazón hecho pedazos, descuartizado en silencio, con sigilo y con ocultación, sin que hubiese habido arma alguna de por medio, sin cuchillos, sin machetes, sin punzón. Uno a uno, fue cogiendo los trocitos, los que quedaron desperdigados por el salón, aquel que se escondió bajo la alfombra y, bajando la escalera, recogió también el que había saltado hasta el último escalón. Revolvió todas las sábanas en busca de algún fragmento anclado en el colchón y los fue depositando en una bolsa de terciopelo rojo, el color de la sangre y de su propio corazón.

Al pasar por la cocina, encontró otro trozo ahogado en un tazón. Café con pena fue su suicidio, sin acompañamiento, solo y engalanado para la ocasión. Echó un vistazo al otro lado de la puerta y descubrió otro afuera en el balcón. Estaba muerto, aterido de frío, allí olvidado sin bufanda, sin los guantes, ni siquiera un gorro ni un triste chaquetón. Otro halló en la cuerda de la ropa, allá tendido como un simple camisón, junto con la ropa azul de los domingos, el viejo traje y los paños de algodón.

Qué tristeza traspasar aquella puerta, qué triste fue cerrar aquel portón, llevando a cuestas todos los pedazos de su maltrecho y destrozado corazón. En busca fue de alguien que lo arreglara, que tuviera en sus manos la potestad de reparar tanta destrucción, no le importaba que fuese un hechicero o un pobre zapatero remendón. Al fin la suerte estuvo de su parte y, después de mucho tiempo, pudo recomponer su corazón. Qué lindo le pareció con sus remiendos, más bonito aún que el anterior. No cabía dentro de sí de gozo, casi sintió morirse de ilusión.

Volvió a sonar el ritmo en el órgano de sus entretelas, cosido y anudado en un cordón, lo colgó muy cerca de su pecho, casi rozando hasta su cinturón y partió con la dicha y el alborozo de volver a escuchar aquella canción. Se puso a repartirlo por todos lados, con el pecho repleto de emoción, para aquel que quisiera recibirlo, un regalo sin envoltura, disfraces ni armazón. Casi no podía creer lo que ocurría, parecía cosa de su imaginación, pero hubo un pedazo para todos, a todo el mundo alcanzó su corazón.

Ana Centellas. Noviembre 2019. Derechos registrados.

https://www.safecreative.org/work/1911272571053-restauracion-de-un-corazon

*Imagen: Amanda Cass

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