Fuente: Pixabay

Recuerdos de un calendario

Mayo se despidió llorando,
con la triste certeza de haber sido
tan solo
un mes perdido más.
Y llegó junio,
acariciándole la espalda,
con su balsámico olor a tierra mojada,
regalo de lágrimas ajenas.
Recogió taimado el testigo del calendario, jugándose a una sola carta
la responsabilidad de ser
el nuevo guardián de sueños rotos
y abrazos robados.
Con un dulce verano
de cálidas estrellas fugaces
cayendo sobre su piel,
esperando ganar la partida.
Y cuando quisieron darse cuenta
el calendario había lanzado
sus hojas al viento
y ya noviembre anunciaba
en suaves letras doradas
que el frío había vuelto a vencer.
Derramó sobre los sueños
lágrimas de desconcierto,
de soledades vacías
y de silencios sin eco.
Todo se quedó en recuerdo.

Ana Centellas. Octubre 2021. Derechos registrados.

Safe Creative: Obra #2110139507962

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