El relato del viernes: «La predicción»

Fuente: Pixabay

La predicción

Fran cruzó la puerta con cierto temor. Todavía no sabía realmente qué era lo que estaba haciendo en aquella casa, en la que el misticismo se respiraba desde el rellano, pero se había dejado convencer en un momento de debilidad y ahora no había marchas atrás. En unas semanas emprendería un viaje rumbo a una nueva vida y era cierto que las preocupaciones le llevaban robados demasiados días de sueño. Por eso, cuando le propusieron visitar a una vidente que despejase algunas de sus dudas, había terminado por pensar que no perdía nada por intentarlo. Por lo visto, aquella mujer tenía muy buenas referencias, aunque él no creyese que el futuro de cada persona estuviese ya escrito en ninguna parte.

A pesar de todo, estaba allí, en una sala oscura que olía a incienso y frente a una mujer de edad indeterminada que parecía recién salida de una comuna hippie. Apenas le dirigió la palabra cuando se sentaron en torno a una mesa redonda y sacó, de un bolsillo escondido en un pliegue de su larga falda, una baraja de cartas. Con aire solemne, dispuso tres de ellas sobre la mesa y permaneció un momento en silencio. Sin saber por qué ni poder evitarlo, a Fran comenzó a latirle con fuerza el corazón. Dio un respingo en la silla cuando la mujer habló, rompiendo el silencio absoluto que, hasta aquel momento, había impregnado el ambiente.

—Va a haber un gran cambio en tu vida, muy pronto. Romperás con todo lo que habías conocido hasta ahora.

Fran pensó en su viaje. Le había surgido una importante oportunidad laboral que no había podido rechazar. Una ocasión perfecta si no fuera porque tenía que dejar el país, alejarse de su familia y amigos y comenzar, prácticamente desde cero, en un país lejano. Confiaba en que la notoriedad que conseguiría en su carrera compensase todo aquello y por eso se había decidido a dar un paso tan arriesgado, pero la incertidumbre le estaba abrasando por dentro.

—La segunda carta es el sol. Habrá éxito en tu nueva vida.

Cuando escuchó esto, Fran dejó escapar un suspiro de alivio. A pesar de no creer en aquellas cosas, lo reconfortó oír aquella predicción. Sin embargo, se tensó cuando vio el rostro serio e imponente que la mujer le mostró a continuación. Con suma gravedad, sentenció:

—Todo aquello que más quieres será presa de las llamas.

Con aquel severo decreto, la buena mujer dio por terminada la lectura de cartas, dejando a Fran con un nudo en el estómago.



§§§



Diez años más tarde

Como un nativo más, Fran recorre las calles de El Cairo en una noche tan cálida como tantas otras. Cogida de su brazo va Akila, su enamorada esposa, que guarda con cuidado dentro de su vientre el fruto del amor compartido durante años. Durante el tiempo que dura el paseo, en silencio, Fran piensa en todo lo que ha cambiado en su vida y en la buena decisión que fue aceptar aquella oferta tan arriesgada. El ambicioso proyecto de volver a reunir, en una única ubicación, el mayor volumen de recursos literarios en papel de la historia, al más puro estilo de la legendaria Biblioteca de Alejandría que fundara Alejando Magno tantos siglos atrás, ya es una realidad. Y él está al frente, es el responsable de la mayor biblioteca y hemeroteca mundial. Su sueño de vivir rodeado de libros por fin se ha cumplido. Y, por si no fuera suficiente con ello, ha encontrado el amor en aquella ciudad que tan extraña le resultó en un principio, pero a la que ya pertenece su corazón. Todas las dudas y miedos que tanto le atormentaron antes de dar el paso parecen ahora tan lejanas como si no hubiesen existido. Se siente pleno, feliz.

Apenas faltan unas manzanas para llegar al hogar que con tanto cariño han construido juntos. Fran lleva dibujada una enorme sonrisa de felicidad y de tranquilidad en el rostro, ajeno a la llamada que en unos minutos le volverá a cambiar la vida para siempre. Cuando suena el teléfono, lo saca del bolsillo del pantalón con parsimonia, sin prisa alguna. La noticia que es escucha lo deja desencajado.

Fran llega al lugar al que ha dedicado todo su corazón y los últimos años de su vida cuando los bomberos ya están afanándose en sofocar unas lenguas de fuego que parecen reacias a dejarse amansar. Las grandes llamaradas avanzan a una velocidad de vértigo, devorando a su paso todo el trabajo de una década. Imagina sus preciados volúmenes, muchos de ellos incunables, perdiéndose en una lenta y sofocante agonía. A su mente llega la predicción de aquella vidente que visitó un día sin rastro de fe y que había quedado relegada al rincón más apartado de su memoria. No puede retener las lágrimas que manan de sus ojos con furia y desesperación y que le impiden ver con nitidez las estrellas que brillan en el cielo, ajenas a la tragedia que está ocurriendo en el mundo más terrenal, preguntándose, ahora sí, si su futuro más próximo también estará escrito en ellas.

Ana Centellas. Noviembre 2021. Derechos registrados.

La predicción por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Publicado por Ana Centellas

Porque nunca es tarde para perseguir tus sueños y jamás hay que renunciar a ellos. Financiera de profesión, escritora de vocación. Aprendiendo a escribir, aprendiendo a vivir.

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