A letras con los lunes: “Huellas”

A letras con los lunes: “Huellas”

Huellas

Pasó toda su vida tratando de dejar su huella. Una que fuese indeleble, imperecedera, que durase para siempre en el corazón de aquellos a quienes había querido.

Menos mal que no pudo ver cómo sus huellas se borraban con la primera ráfaga de viento que sopló tras su partida.

Ana Centellas. Octubre 2021. Derechos registrados.

Huellas por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

A letras con los lunes: “Las espinas”

A letras con los lunes: “Las espinas”
Fuente: Pixabay

Las espinas

Te abracé con todas mis fuerzas, confiada en tu apariencia de mimosa, suave y dulce. Qué doloroso fue descubrir que guardabas las espinas en el alma.

Ana Centellas. Abril 2021. Derechos registrados.

Las espinas por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

A letras con los lunes: “La niebla”

A letras con los lunes: “La niebla”
Fuente: Pixabay

La niebla

Dicen que hay cientos de horizontes esperando mi llegada. Miles de oportunidades aguardando por mí. Decenas de bellos instantes confiando en ser disfrutados.

Lástima que la niebla de mis ojos me impida verlos.

Ana Centellas. Marzo 2021. Derechos registrados.

La niebla por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

A letras con los lunes: “La fábrica de recuerdos”

A letras con los lunes: “La fábrica de recuerdos”
Fuente: Pixabay

La fábrica de recuerdos

La llevaba siempre consigo, colgada alrededor del cuello con una cinta de cuero tan desgastada como las manos que la cogían. En cualquier situación, formal o informal, hombre y cámara formaban un tándem inseparable. Entres sus amigos corrían, incluso, apuestas sobre si la llevaría también mientras dormía.

Renegaba de las modernas cámaras digitales que fabricaban las fotografías como si fueran churros saliendo del aceite hirviendo. Decía que se limitaban a capturar momentos, tan planos y carentes de expresión que al poco tiempo quedan en el olvido, acumulados junto a cientos iguales que ellos. Sin embargo, decía de su pequeña reliquia que era capaz de capturar hasta el alma del propio instante en que tomaba la fotografía. Y que, después, tras pasar por todo el ritual del revelado, se hacía aún más tangible, imperecedera e inmortal.

Para todos, solo era una vieja cámara de fotografía. Para él, era una auténtica fábrica de recuerdos.

Ana Centellas. Marzo 2021. Derechos registrados.

La fábrica de recuerdos por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

A letras con los lunes: “Floreció”

A letras con los lunes: “Floreció”
Fuente: Pixabay

Floreció

Floreció. A pesar de las tormentas. A pesar de las nieves, los hielos y el cruel granizo que trataron de impedirlo. A pesar de los vientos que quisieron arrancarla de su hogar. A pesar de todo, ella abrió su corazón, esbozó una sonrisa, extendió sus brazos, lo acogió todo en su seno y, llena de magia, floreció.

Ana Centellas. Marzo 2021. Derechos registrados.

Floreció por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

A letras con los lunes: “Reflejos”

A letras con los lunes: “Reflejos”
Fuente: Pixabay

Reflejos

Odiaba tantas cosas en él que casi su sola presencia se me hacía insoportable. Todos sus defectos parecían amplificarse como si estuvieran bajo una lente convergente que los mostrase en aumento. No así sus virtudes, que parecían querer ocultarse bajo una capa de timidez que las obligase a pasar desapercibidas.

Aun así, permanecía a su lado. De todas formas, yo mismo también me resultaba insoportable. Quizá porque todo lo que veía en él no era más que un fiel reflejo de mí mismo.

Ana Centellas. Marzo 2021. Derechos registrados.

Reflejos por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

A letras con los lunes: “Oveja negra”

A letras con los lunes: “Oveja negra”
Fuente: Pixabay

Oveja negra

Siempre se había considerado la oveja negra de la familia. Un rebelde, un inconformista, un indisciplinado insurrecto que había conseguido huir del sistema. Y se sentía orgulloso de serlo.

Hasta que un día, llegando a su trabajo, con su traje y su corbata recién planchados, se encontró inmerso en la marabunta de gente que, cabizbaja, salía del vagón del metro. Entonces comprendió que nunca había estado fuera del rebaño.

Ana Centellas. Febrero 2021. Derechos registrados.

Oveja negra por Ana Centellas se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.