“Al compás de la marea” – Poesía en Órbita

“Al compás de la marea” – Poesía en Órbita

Al compás de la marea

Al compás de la marea
te amaré,
bajo el murmullo de las olas
te amaré.
Dejaré marchar al viento
los gemidos de mi cuerpo,
que se los lleve el levante
al otro extremo del mundo,
que el universo se entere
del deseo que me ahoga
al compás de la marea
y mecido por las olas.

Ana Centellas. Febrero 2019. Derechos registrados.

Al compás de la marea by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License

*Imagen: Pixabay.com (editada)

Anuncios

“Se me borró la sonrisa” – Desafíos Literarios

“Se me borró la sonrisa” – Desafíos Literarios

Se me borró la sonrisa

Se me borró la sonrisa cuando aún era una niña, entre osos de peluche y muñecas por vestir, entre cazuelas pequeñas dentro de una cocinita, entre bicis y patines, entre leotardos calados y lazos en las coletas.

Se me borró la sonrisa cuando perdí la inocencia, cuando a marchas forzadas me llegó la madurez. Se me borró trabajando en la escuela, en la casa y en algún que otro sitio donde no debía estar, se me curtieron las manos y mi tez se ensombreció.

Se me borró justo el día en que padre fue a la guerra, en un Oriente cercano que yo dentro de mi ignorancia no sabía ni siquiera situar. Nos lo quitaron de golpe, sin darnos alternativas, se lo llevaron al frente, en misión humanitaria, unas bonitas palabras que para mí tenían el mismo significado que si me hubieran dicho te lo vamos a matar.

Ya no tenía sonrisa cuando llegó la llamada que tanto habíamos temido los que quedamos en el hogar. Solo quedaron las lágrimas dispuestas a ser derramadas sobre el rostro de una niña a la que demasiado pronto le robaron la felicidad.

Tantos años he vivido con esta extraña mueca en la cara, que a veces finjo que es risa que ya llevo tatuada. Nadie ha podido cambiarla, se ha quedado para siempre, y se viste con más arrugas que las que muestra mi frente.

Algunas veces sueño que me devuelve el espejo una sonrisa tan limpia como la que solía tener. Y despierto cubierta de lágrimas que resbalan por la almohada, ni rastro de esa sonrisa que desearía tener. La conozco, solamente, por las antiguas fotografías de mi niñez, cuando no solo enmarcaba mi rostro sino que me aportaba una luz que hacía que hasta mis ojos brillasen. De mi mente, hace tiempo que se olvidó.

Se me borró la sonrisa y sueño, sueño con que llegue el día en que la vuelva a recuperar.

Ana Centellas. Enero 2019. Derechos registrados.

Se me borró la sonrisa by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License

*Imagen tomada de la red (editada)

“Virginia y el viento” – El Poder de las Letras

“Virginia y el viento” – El Poder de las Letras

Virginia y el viento

El viento soplaba con una fuerza inusitada aquella tarde, convirtiendo el día en algo más que desapacible. Las nubes viajaban con tanta celeridad que bien podía lucir el sol, que al instante siguiente el cielo se encontraba por completo cubierto y las gotas de lluvia golpeaban con violencia contra todo aquello que se encontrase en su camino. Las ramas de los árboles se agitaban con vigor y las vallas de una obra cercana amenazaban con derribarse sobre la calzada de un momento a otro.

En el interior de su casa, Virginia contemplaba el espectáculo por la ventana, envuelta por completo en una manta y con una taza de café bien caliente entre las manos. A pesar de estar todo bien cerrado, el sonido del viento entraba en la casa ocasionando gran estruendo. Aun sabiendo que estaba resguardada y protegida en su hogar, no podía evitar sentir miedo. Siempre había tenido miedo al viento. Se sentía como cuando era pequeña y corría a refugiarse en el regazo de su madre. Ahora, siendo adulta como era, no podía evitar seguir sintiendo ese miedo casi irracional y carecía de regazo al que acudir.

La cuerda de la pequeña cortina que colgaba en un lateral de su terraza golpeaba los cristales de la ventana con insistencia y con tanta fuerza que Virginia pensó que terminaría por romperlos. Esa sería su perdición, con todo el viento arremetiendo dentro de la casa y elevando sus temores al máximo, por no hablar de los destrozos que causaría. Iba a tener que salir a la terraza y recoger bien aquella cuerda que no hacía más que ponerla más nerviosa de lo que ya estaba por el propio viento.

Sintió un escalofrío. Por nada del mundo quería abandonar la calidez de su manta, esa especie de regazo que había elegido para auto protegerse de sus propios miedos. Pero era una mujer adulta y no podía quedarse allí arremolinada sin hacer algo para evitar lo que ya le parecía inevitable.

Hizo acopio de valor y se levantó con un sonoro suspiro que casi compitió en fuerza con el ulular del viento colándose por las inexistentes rendijas de su hogar. Se acercó a la puerta que daba salida a la terraza con movimientos lentos, cargados de mil temores, como si el hecho de arrastrar los pies hasta su destino fuese a hacer que transcurriese el tiempo suficiente para que ya no fuera necesario hacerlo. No fue así. Llegó hasta la puerta justo cuando una fuerte racha de aire cubrió el cielo de grandes nubarrones oscuros y desapareció el rayo de sol que un instante antes atravesaba los cristales. Aquello le pareció un mal presagio.

Armándose de un valor que realmente no sentía, cerró los ojos y abrió la puerta. Las cortinas comenzaron un baile salvaje alrededor de su cuerpo, como si estuvieran tratando de impedir que saliese al exterior. Ya no había vuelta atrás, pensó. Tenía que salir y evitar el destrozo o después se podría arrepentir de no haberlo hecho.

Fue poner un pie en el exterior y ocurrió lo impredecible. Como si el viento hubiese notado su presencia, se arracimó en torno a ella. Pequeñas rachas la recorrían de arriba abajo, acariciándola, envolviéndola. Jugaban con sus cabellos elevándolos hacia las nubes, cruzándolos por delante de su rostro, enredándolos. Parecía que quisieran convertir en una bonita melena rizada el pelo liso de Virginia. Sentía cosquillas por todas partes y un frescor que la embriagaba por completo.

Virginia permaneció muy quieta. Contra todo pronóstico, se sentía bien. Parecía que el viento le estuviese pidiendo que abandonase sus temores, decirle que quería jugar con ella, limpiarla de tensiones, hacerla sentir viva. Y, con una última ráfaga que despejó su rostro del galimatías en que se había convertido su cabellera, Virginia sonrió. Y, con su sonrisa, un nuevo rayo de sol se volvió a colar entre las nubes.

Ana Centellas. Febrero 2019. Derechos registrados.

https://www.copyrighted.com/works/view/bntWq2Wn3guP7esZ

*Imagen tomada de la red (editada)

“Vida” – Poesía en Órbita

“Vida” – Poesía en Órbita

Vida

Hay vida que nace a la vida
con cada nueva salida del sol,
ocasos que mueren sedientos
después de un momento
de gloria en el cielo sin ningún pudor.
Hoy los verdes son más verdes
hasta en la paleta de cualquier pintor
que retrate aun sin fundamento
el creso alimento
que llega a la vida a darle color.
Ahora se vierten del cielo
cientos de colores de papel crespón,
que vienen de ser cenicientos
y los porta el viento
hasta el fondo vano de algún corazón.
Hay vida que nace a la vida
con cada nueva salida del sol.

Ana Centellas. Marzo 2019. Derechos registrados.

https://www.safecreative.org/work/1903180319384-vida

*Imagen tomada de la red (editada)

“Lee de mi cuerpo” – Desafíos Literarios

“Lee de mi cuerpo” – Desafíos Literarios

Lee de mi cuerpo

Lee de mi cuerpo,
sigue mis líneas,
mis torcidos renglones
por los que se escapan los suspiros
almidonados bajo suaves sábanas
que no dejan pasar la luz.
Lee en mis entrañas
el mensaje secreto
que escondo entre mis piernas,
ve pasando las páginas escritas
con la tinta invisible e indeleble
de mi propia excitación.
Recréate en la lectura
de todas mis expresiones
cuando con tu pluma llenas
los espacios en blanco que alberga mi cuerpo
escribiendo sin pudores
todo lo olvidado en los recodos de tus fantasías.
Lee de mi cuerpo,
sigue mis líneas,
no me dejes en blanco,
escribe en mi ser.

Ana Centellas. Septiembre 2018. Derechos registrados.

Lee de mi cuerpo by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License

*Imagen tomada de la red (editada)

“Inmolación” – El Poder de las Letras

“Inmolación” – El Poder de las Letras

Inmolación

Vestí mis ganas de ti
con traje de terciopelo,
me disfracé de pecado
concupiscente y salvaje
entre sábanas de raso
y silencié a mi inocencia
con mordaza de veneno.
Por ti inmolé mi pureza
sofocándola en benceno.

Ana Centellas. Febrero 2019. Derechos registrados.

Inmolación by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License

*Imagen: Pixabay.com (editada)

“Soñando” – Revista Zarabanda mayo 2019

“Soñando” – Revista Zarabanda mayo 2019

Soñando

Una noche soñé que soñando
soñaba contigo
y en mis sueños perdí la cordura
por verte algún día
soñando conmigo.
Te sentí tan distante en mis sueños
que por un momento
deseé no volver a soñarte,
sacarte de un limbo
que se me hizo eterno.
Pero dentro del sueño soñé
que volví a soñarte
y en tus brazos yo me acurrucaba
riendo entre sueños
por no despertarte.
Una noche soñé que soñando
al final me amabas,
ya no quise jamás despertar
y soñando contigo soñé
que tú me soñabas.

Ana Centellas. Abril 2019. Derechos registrados.

Soñando by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

*Imagen: Pixabay.com (editada)