La lucha de las mujeres

La lucha de las mujeres

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Prometo que hoy jueves va a ser el último día que dedique a este tema (de momento, y mientras no sea imprescindible, claro está), pero no quería despedir estos días de movilización feminista sin compartir con vosotros dos vídeos que creo que son dignos de ver.

En el primero de ellos se muestra la actividad ejercida ayer, 8 de marzo, junto con una breve historia del día, acompañado de una canción que dice de todo en pocas palabras. No os lo perdáis:

Y por otro lado, no podía despedirme también sin ofreceros una explicación, en clave de humor, de lo que significa el feminismo radical, lo que en los últimos tiempos ciertos personajes han dado en llamar feminazi. Hace poco me topé con uno que no entendía como podía considerar ese término despectivo para las mujeres y me acusó de “ir hablando sin tener ni pajolera idea de lo que dices y encima pretender llevar la razón”. No hay problema, ya sé que con mentalidades así poco se puede hacer, pero por si acaso y le da por pasarse por mi casa, que siempre está abierta, vamos a dejar una explicación, para que no quede ninguna duda:

¡Ea! Para quedarme a gusto, ¡hombre!

Entrada especial: Frida Kahlo. Icono del feminismo.

Entrada especial: Frida Kahlo. Icono del feminismo.

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Creo que sobran las palabras para presentar a la artista mexicana Frida Kahlo. La pintura fue para ella su vida, imposible de separar de su obra. Los autorretratos son los más intimistas, rompiendo tabúes sobre el cuerpo y la sexualidad femenina.

Frida se convirtió en un símbolo del feminismo y de la moda. Rompió con todos los cánones. Encarnó a la dama fuerte, autosuficiente y colorida. En sus autorretratos quiso reflejar ambigüedad en su rostro con rasgos masculinos, como sus prominentes cejas y su incipiente bigote.

Fue uno de los iconos del activismo político en México, en su lucha contra la desigualdad, la injusticia y la violencia de género.

Os dejo con algunas de sus conocidas frases:

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8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Hoy día 8 de marzo se conmemora la declaración de este día como el Día Internacional de la mujer.

La historia de la conmemoración de este día se remonta a marzo del año 1908, cuando un grupo de mujeres de una fábrica textil de Nueva York protagonizaban una huelga en la que reclamaban una serie de derechos impensables para la época, fijaros: igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a diez horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos. Más de un centenar de estas mujeres perecieron quemadas en un incendio originado por el dueño de la fábrica como respuesta a la huelga.

En el año 1910 se decidió declarar el día 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En la actualidad, se celebra el Día Internacional de la Mujer, ya que toda mujer es trabajadora, lo haga o no fuera del hogar.

Más de un siglo después la brecha salarial aún sigue siendo de gran importancia y queda aún mucha lucha por conseguir esa igualdad entre hombres y mujeres.

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Por ello, este día no es una celebración sino la manifestación de una lucha en la que tiene gran relevancia el feminismo. Ese término que a día de hoy todavía horroriza tanto, cuando lo único que promueve es la igualdad de géneros, la equiparación del hombre a la mujer y la aceptación por fin de que ambos tienen iguales derechos. Queda mucha lucha por delante desde aquel encierro del mes de marzo de 1908, aunque hayan transcurrido más de cien años.

La equiparación salarial entre hombre y mujer está como a medio siglo de conseguirse, las diferencias de contratación por géneros siguen pareciendo una quimera y arrastramos una gran lacra, la violencia de género que aún no hemos sido capaces de erradicar. Fruto de mentalidades machistas y misóginas ancladas en un pasado obsoleto y que, en los días en los que estamos, todavía nos sorprende que ocurran, pero así es. Y lo peor es que son conductas que se vienen ya observando en las nuevas generaciones, lo que prevé una larga lucha también en este sentido.

¿Feminista? Sí, señores. Solo pretendo tener los mismo derechos que mis compañeros. Y seguiremos luchando hasta que así sea. Hasta que desaparezcan todos los estereotipos y roles creados en torno a la mujer, y dejemos de ser la sociedad diferencial en la que se utiliza a la mujer como un mero producto de marketing.

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Entrada especial: Las raíces del feminismo. Virginia Woolf

Entrada especial: Las raíces del feminismo. Virginia Woolf

VIRGINIA WOOLF

He de reconocer que cuando comenzó marzo, el mes de la mujer por excelencia, me hice el propósito de realizar una entrada diaria relacionada con el tema, al menos durante esta semana, en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

Pero, por desgracia, no puedo dedicarle al blog el tiempo que me gustaría, y tampoco quiero que me coma, porque lo que tengo muy claro es que, cuando eso ocurra, habrá llegado a su fin. Entonces, como no quiero que esto ocurra (que el blog y demás RRSS me coman), no me ha sido posible sino hasta ahora. Como dicen que la intención es la que cuenta, pues quedaros entonces con mi intención, porque mi objetivo no es desde luego vivir para esto.

Dicho esto, comenzaré hoy intentando dedicándole una entrada, aunque sea cortita, a Virginia Woolf, una de las mayores novelistas, ensayistas y cuentistas británicas del modernismo literario y figura del movimiento feminista personificado.

Su vida estuvo marcada por grandes desórdenes mentales, lo que hoy se llamaría trastorno bipolar, lo que la llevaron a llenar de piedras su abrigo y tirarse al río Ouse, cerca de su casa, en el año 1941.

Si sus obras eran elogiadas por su originalidad, no menos importancia tuvieron sus ensayos, especialmente “Una habitación propia”, que la hizo proclamarse como una de las promotoras y símbolos del movimiento feminista.

Quizá el pasaje más famoso de tal ensayo sea el siguiente:

‘Porque, si somos mujeres, nuestro contacto con el pasado se hace a través de nuestras madres. Es inútil que acudamos a los grandes escritores varones en busca de ayuda, por más que acudamos a ellos en busca de deleite. Lamb, Browne, Thackeray, Newman, Sterne, Dickens, De Quincey –cualquiera– nunca han ayudado hasta ahora a una mujer, aunque es posible que le hayan enseñado algunos trucos que ella ha adoptado para su uso. El peso, el paso, la zancada de la mente masculina son demasiado distintos de los de la suya para que pueda recoger nada sólido de sus enseñanzas.’

Lo que podríamos llamar la parte fundamental de este ensayo es que en él, para nuestra autora, la mujer siempre ha sido descrita desde el punto de vista de su relación con el otro sexo, no con el suyo propio. 

Aunque esté hablando de literatura y de cómo los escritores han reflejado su mundo, lo que se desprende de las palabras de Virginia Woolf es la necesidad de empezar a ver a las mujeres también a través de su relación con otras mujeres. No solo del reconocimiento de la existencia de relaciones amorosas y sexuales entre mujeres: la necesidad de crear vínculos y genealogías, relaciones de convivencia y enriquecimiento mutuo entre mujeres. Lo que hoy en día conocemos como SORORIDAD.
 

Entrada especial: Feliz cumpleaños, mi vida

Entrada especial: Feliz cumpleaños, mi vida

 

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Imagen protegida

 

Un día como hoy, 22 de febrero de 2010, a eso de las 13:20 horas, venía al mundo una de las personitas más importantes de mi vida. Recuerdo que llovía y que pasé muchas horas, muuuuuchas horas esperándote, corazón. Para al final terminar en cesárea, eso sí, con calma, que no era de urgencia como con tu hermanito.

Hoy cumples siete años y te veo hecho ya todo un hombrecito, que utiliza unas expresiones sorprendentes para tu edad, un hacha en el patinaje, devorador de lectura como su madre, con gran facilidad para los números… Podría seguir enumerando cualidades, pero la lista sería interminable. ¡Qué voy a decir yo, que soy tu madre!

Tengo grabado a fuego el recuerdo de tu preciosa carita al nacer, con esos mofletes tan redonditos y esos ojazos que me preguntaban con la mirada: “Mami, ¿vas a cuidar de mí?”. Y yo te respondía: “Claro que sí, mi vida, claro que sí”.

Ahora veo esa carita preciosa y el corazón se me infla de orgullo de una manera inexplicable, con ganas de gritarle al mundo entero, ¡ese es mi niño, ese es mi niño!

Sobre todo quería darte las gracias. Gracias por cambiar mi vida de un modo totalmente radical, para bien. Gracias por enseñarme que el amor no se reparte, se duplica. Gracias por tu inmenso cariño, por tus abrazos, por tus besos, por tus muestras de amor verdadero. Gracias por esos momentazos que hemos pasado juntos. Gracias por abrazarte a mí cuando dormimos juntos, cuando la que se siente protegida soy yo. Gracias por hacerme sonreír a pesar de todo, gracias por regalarme tu felicidad. Gracias, gracias, gracias, gracias y gracias.

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Gracias porque gracias a ti, y valga la redundancia, me inicié en este arduo camino de las letras, por ser el impulsor de que mis sueños de la niñez no se quedasen solo en eso, en un sueño, sino que entre todos intentemos hacer de ellos una realidad.

Te quiero como solo a un hijo se puede querer en esta vida, con todo el corazón y con toda el alma, con toda la vida. Porque daría mi vida por ti si hiciese falta, sin pensármelo ni un solo segundo. Quizá no sea la mejor madre del mundo, pero sin duda soy la que más te quiere.

Y cuando a un hijo le dices que le regalarías la luna, con las estrellas y todo el firmamento, y te contesta, eso es muy grande, lo comparto contigo, mami, la baba te llega hasta los pies.

Disfruta de tu niñez, hijo, disfrútala ahora que aún estás a tiempo. Cuando sea la hora, te dejaré volar, pero siempre tendrás aquí tu nido por si necesitas regresar.

Lo único que ahora mismo deseo es poder pasar contigo este día. Nada más.

Te quiere, como siempre, hasta el infinito y más allá, mamá.

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Entrada especial: “Sin ti”

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SIN TI

Hoy hace exactamente ocho años que no te veo, que no te abrazo, que no te beso.

Hoy hace exactamente ocho años que te fuiste, que el maldito mes de febrero te arrebató de mi vida sin dar explicaciones, así sin más. Fue un puto lunes, como para olvidarlo.

Hoy hace exactamente ocho años que no estás conmigo, y no ha pasado ni un solo día que no me haya acordado de ti, que no haya derramado alguna lagrimilla por ti. El tiempo pasa y la vida sigue, pero lo cierto es que nunca terminas de acostumbrarte. Y eso que hacía tiempo que ya no estabas con nosotros, físicamente sí, pero no eras tú. Todavía hoy espero verte aparecer o escuchar tu voz al teléfono. ¿Cuántas veces te llamaba solo para escuchar tu voz? Porque tú eras mi gran apoyo. Ya nada es lo mismo sin ti.

Echo de menos tus abrazos, tus besos, tus palabras de consuelo, esa capacidad tuya para hacer que todo estuviese bien con tan solo una mirada, tu complicidad, los paseos a tu lado, las compras.

Siento que si estuvieras conmigo no habría pasado por lo que he pasado, y que aún sigo pasando. Porque tú me hubieras protegido, como siempre lo hacías. Porque tú me conocías mejor de lo que nadie ha llegado a hacerlo nunca. Y muchos días solo quiero irme contigo, volver a sentir tu cálido abrazo y volver a ser feliz.

Hoy destapo mi corazón por ti, porque lo necesito. Te he echado de menos todos y cada uno de los días que han pasado desde entonces, pero hoy en particular más, porque hoy hace exactamente ocho años que te fuiste.

Gracias por darme la vida, gracias por ser como fuiste, por ser como eres estés donde estés.

TE QUIERO, MAMÁ.

¿200 entradas?

¿200 entradas?

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Ayer WordPress me lanzó este anuncio: “Enhorabuena por escribir 200 entradas en Ana Centellas”. ¿Sabéis cómo me quedé? Patidifusa, ojiplática, boquiabierta, alucinada, flipando en colores. ¿Doscientas entradas? ¿Pero tan prolífica he sido? No sé, a mí me parecen un montón.

Pues eso, que me hacía ilusión compartirlo con vosotros y que espero poder estar junto a todos vosotros durante otras doscientas entradas más, o las que hagan falta, que no será por ganas.

Por cierto, he de advertiros que voy con un poquito de retraso con lo de leer vuestras publicaciones, así como un día y pico de retraso, así que si veis que no comento algo es porque todavía no he llegado… Que no me da tiempo a todo… Y aunque de verdad que hay veces que me siento cual super woman, o me alargan los días o no doy para más. Si veis que dentro de tres o cuatro días os hago un comentario sobre lo que habéis publicado hoy, no os extrañe, es que estoy “retrasada”.

Como siempre, ¡besazos!