¡Mi primera experiencia Geocaching!

¡Mi primera experiencia Geocaching!

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Hoy os vengo a traer una entrada completamente diferente a las acostumbradas, ¡y espero que se repita! Gracias a nuestra compañera Cristina, descubrí la pasada semana el Geocaching y, tras descargarme la aplicación y sondear un poquito, encontré varios tesoros escondidos cerca de mi casa. Así que me dije, ¡vamos a llevar a los chicos de excursión!

El caso es que el sábado pasado nos juntamos varios amigos y, aprovechando que salimos a dar un paseo, me los llevé por un pinar cercano a mi casa. ¡Y encontramos el primero de los tesoros! Aquí está la muestra:

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En un pequeño recipiente bien cerrado encontramos este tesoro tan variado. La libretita de Mickey Mouse es el registro físico de todos los aventureros que han llegado hasta el tesoro, que habían sido unos cuantos:

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Por supuesto, nosotros también dejamos nuestro registro. Aquí está nuestro improvisado equipo de exploradores:

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La cuestión es que, cuando salimos a dar el paseo, no esperaba que la pequeña excursión derivase en una búsqueda del tesoro, por lo que me pilló con poquita cosa a mano para aportar al tesoro, así que dejamos una toallita para manos, un chicle y un papelillo de los Minions que encontramos rebuscando en la mochila.

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Creo que a partir de ahora saldré de casa con un pequeño kit para la búsqueda del tesoro, porque pensamos repetir, eso seguro. Sobre todo es muy emocionante para los niños encontrar los tesoros e indagar en su interior. Así que, ¡seguiremos con el Geocaching!

Si queréis saber más sobre esta práctica, os recomiendo visitar la entrada de Cristina, “Mi experiencia Geocaching: la mayor búsqueda de tesoros del mundo mundial”, donde está todo muy, muy bien explicado. ¡Animaos!

123. CALM

 

Mi primera vez (2ª parte)

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¿Veis esa jovencita que sale en la foto? Soy yo hace un puñado de años, sin filtros. Tiempos de ilusiones, de querer comerse el mundo… Sin pararse a pensar que quizá el mundo quisiera comerte a ti. Sin pensar en la cantidad de piedras que se pondrían en tu camino. ¡Y fijaros cuántas llevo a las espaldas! Hoy vuelvo a sentir algo de aquella vitalidad perdida, quiero volver a comerme el mundo, he recuperado algo de ilusión. ¿Y por qué? ¡Porque tengo una buena noticia que contaros!

¿Recordáis que hace unos días os conté mi primera vez participando en un concurso de relatos? Sí, ese sobre amores de verano que tuve que recortar y recortar hasta conseguir la extensión requerida para poder participar. ¡Pues ha resultado finalista! ¡Todavía no me lo puedo creer!

Evidentemente, ya sabía que no sería ganador, pero es que ni en mis mejores sueños hubiese imaginado que terminase ¡finalista! Ya sabéis que no esperaba nada de ello, lo hice por puro placer y por probar la experiencia. La verdad es que es un subidón de adrenalina increíble, un pequeño empujoncito para seguir adelante con mi sueño, energías nuevas para continuar con este proyecto, que espero sea el primero de muchos otros.

De momento, a ponerse las pilas, ¡porque ya tengo un ISBN para autopublicar mi libro!

He encontrado en la escritura la desconexión y paz que necesitaba, hoy por hoy es la única actividad que me relaja. Es como cuando lees un libro y te transportas a otra vida fuera de la tuya, desconectas totalmente de la realidad que estamos viviendo y te sumerges en esa otra realidad, que a veces te entristece, otras te hace reír, te hace pensar, te enamora, te entretiene, pero nunca, nunca, te deja indiferente. Eso, pero mejor, porque eres tú quien crea esa realidad paralela a tu antojo, con lo cual también estás desarrollando tu creatividad, creando tu propio estilo, poniendo a prueba tus propios conocimientos gramaticales y ortográficos… En definitiva, enriqueciéndote.

Comienza una época dura, de cambios drásticos, difíciles, que me asustan a más no poder, pero por fin voy a permitirme a mí misma ser YO, así, con mayúsculas, sin que nada ni nadie me corte las alas. Esto sólo es el comienzo.

Porque a estas alturas de la partida es el momento de echar el órdago a la grande, aunque lleve treinta y una.

¡Ah! Y a todos los que no lo hayáis hecho, aún estáis a tiempo para pasar un rato entretenido leyendo mis tres relatos participantes en el otro concurso, ese de ¡mi segunda primera vez! Y si os gustan, ¡dad vuestro voto porfa! Siento si soy pesada, ¡pero ayudadme a conseguir la segunda alegría del año! Que ya estamos casi en julio y ya va tocando…

      http://www.hablandoconletras.es/signo-editores/viernes-naci-ana-centellas/

      http://www.hablandoconletras.es/signo-editores/mirar-al-cielo-ana-centellas/

      http://www.hablandoconletras.es/signo-editores/pesar-la-distancia-ana-centellas/

Y, como siempre, ¡mil gracias a todos por vuestro apoyo!

Mi primera vez

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Ayer, enredando entre las diversas redes sociales, encontré un concurso de relatos sobre la siguiente temática: “Amores de verano”.

Así que, ni corta ni perezosa, me dije, ¿por qué no? Nunca he participado en ningún evento de este tipo, así que tengo el gusto de compartir con vosotros, sí, ¡mi primera vez! Y espero que vosotros la compartáis también conmigo.

La temática no parecía complicada, así que anoche me puse manos a la obra. Y debe ser que las musas estaban de mi parte, porque la historia fluyó sola y la escribí de un tirón. Puede ser que la calidad literaria no sea la mejor, pero bueno, ya sabéis que soy virgen en estas lides.

Ahora bien, ¿qué entendéis vosotros por relato? Porque resulta que leyendo las bases, el texto tenía que tener una extensión máxima de 150 palabras. ¡150 palabras! ¡Mi escrito triplicaba con creces esa extensión! Recordé los tiempos del colegio cuando te mandaban escribir una redacción de 100 palabras sobre lo que habías hecho en el verano. ¡Apuesto un duro a que este post tiene más palabras!

Total, que me ha costado sudor y lágrimas, aparte de un buen dolor de cabeza, reducir el texto hasta la extensión requerida. Al final ha resultado un micro relato que nada tiene que ver con el original. Eso sí, con sus 150 palabras, ni una más, pero tampoco una menos.

Listo está, título tiene, sólo queda enviarlo y esperar. No espero nada de todo esto, evidentemente, pero al menos he pasado un buen rato creando la historia (y un mal rato destrozándola después). Y digo yo que alguien, en algún lugar, se acordará de tu nombre en algún momento…

Deseadme suerte, ¡que la voy a necesitar! Y prometo que seréis los primeros con los que lo compartiré, esperando ilusionada vuestras opiniones.

Y ahora toca continuar con mi historia, que mis personajes ya se están sintiendo un poco desplazados y seguro que me lían alguna…