“Espíritus nocturnos” – Desafíos Literarios

“Espíritus nocturnos” – Desafíos Literarios
ESPÍRITUS NOCTURNOS
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

Aquí os dejo con mi aportación a Desafíos Literarios del pasado viernes, en mi columna Letras a la Deriva. No dejéis de visitar la página, donde encontraréis textos maravillosos de compañeros estupendos.

 

ESPÍRITUS NOCTURNOS

En ese preciso instante en que el ocaso se abre paso a través de la luz del día que ya fallece, cuando el horizonte se tiñe de bellos tonos anaranjados en los que recrear la vista, las montañas se recortan a contra luz, convirtiendo en magia pura todo cuanto a su alrededor acontece. Tímidas nubes tornasoladas asoman de su escondite, pequeñas, aisladas, soñadoras. Buscan en el rayar del cielo con la montaña un pedacito de luna, que aún anda adormecida sin mostrarse, muy coqueta, tímida como siempre ha sido, que no se deja ver en el cielo hasta que la oscuridad sea completa.

Y es justo en ese momento, en que el lago se tiñe de naranja, reflejando en sus calmadas aguas el mágico espectáculo que a su alrededor se recrea, cuando salimos los espíritus de la noche a danzar sin ser vistos, a volar entre la magia, a soñar con madre tierra.

Llueven desde el ocaso cientos o miles de estrellas, que se deslizan por cintas de raso como un tobogán hasta nuestros pies. Enredamos nuestras manos con ellas, con las estrellas, mantenemos equilibrios imposibles, volamos por cientos de ellas, nos llenamos con su luz y volvemos a la tierra. Jugamos una vez y otra con ellas, como si fueran nuestras, bailamos en danza fluida, equilibrada y serena, meditamos bajo la luz que recorre nuestras venas.

Hasta que ya el horizonte resplandece como el fuego, en un rojo tan intenso que parece que las fuertes montañas vayan a salir ardiendo. Llega la oscuridad plena, se muestra alegre la luna, volvió a ganar la partida dejando al sol que se duerma. Las cintas de raso huyen, se recogen en tropel, los espíritus nocturnos nos quedamos con las ganas de jugar con ellas otra vez. La luna nos ilumina, nos protege con su luz para que el próximo día salgamos de nuevo al mundo a brillar entre la gente, a guiarles en la senda que es la vida, una y otra, y otra vez.

Ana Centellas. Enero 2018. Derechos registrados.

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57. CALM

Reseña: “Las culpas del amor”

Reseña: “Las culpas del amor”

33. RESEÑA LAS CULPAS DEL AMOR

¡Por fin he conseguido traeros una nueva reseña! Después de varias semanas, aquí tenéis mi opinión, reseña o como queráis llamarle de “Las culpas del amor”, de la gran Gema Lutgarda. Comienzo dejando la ficha técnica:

FICHA TÉCNICA

Título: Las culpas del amor

Autora: Gema Lutgarda

Editorial: Autopublicado

Año de publicación: 2016

Número de páginas: 299

ISBN: 9781535200011

SINOPSIS:

Vivir atrapados por las culpas, aquellas que sin embargo, achacamos al amor o al cariño. ¿Cuántas veces he escuchado la misma excusa?… Eres mía y de nadie más porque te quiero; tengo el poder sobre tu cuerpo y tu mente porque te amo; te di aquella paliza porque este amor me está volviendo loco; la maté porque la quise.

Horrores tras horrores cobijados, excusados… que mancillan y empañan la pureza de tan hermoso sentimiento.

Esta novela es un silencio de respeto, y a la vez un grito catártico contra tantas injusticias.

Harry Newman, aquel chico torturado por su pasado, aquel chico que amó a otro chico, supo leer donde nadie leyó: en aquellos ojos verdes atenazados por el miedo. Quizá porque su pasado estaba tan latente en cada objeto, en cada vida, en cada instante… que los ojos de Sara lo atraparon en ese mismo calvario sufrido desde su infancia. Un calvario que quería olvidar, que necesitaba expiar. Por ello, luchó por ella y también por él; por ello acabó amándola, porque el verdadero amor no entiende de sexos, ni de culpas.

Sin embargo, las culpas los persiguieron, aquella guerra no sería fácil de derrotar; el odio disfrazado de hipocresía los golpeó sin miramientos; pero ellos gritaron, pelearon, ¡proclamaron! Tendieron su mano hacia ti… Sí… tú, ese lector, ese otro aliento que vive, que sostiene este libro… ¡Ayúdalos en su grito! ¡Ama, vive!… Y ahora cierra tu mano, porque sé que está prendida y unida a esa misma búsqueda. Porque sé que al fin, atado al amor, tú también eres libre… ¡Sois libres para amar!

He ido leyendo esta novela despacio, muy despacio, paladeando cada capítulo, introduciéndome en los personajes, empatizando con ellos, haciendo esfuerzos por no devorarla en el acto.

Ambientada en el Londres actual, Gema nos trae una historia cargada de sentimientos. Con una prosa natural y limpia, se va desarrollando ante nosotros la historia de Sara, una mujer fuerte aunque ella no lo sepa. Junto a ella, Harry, también como personaje principal, su eterno amigo. Ambos vivirán una historia de amor en el que no falta ningún aliciente. Gema nos trae con esta novela un grito a la vida, una denuncia a la violencia de género, un grito a la libertad de las personas en el terreno sexual, una lucha por sobrevivir en un mundo lleno de envidias, hipocresías y odios. En un mundo en el cual tendemos a cargar con las culpas ajenas como si fueran nuestras y, para más inri,  mucho más grandes.

Con un hilo argumental bien tejido, sin grandes giros argumentales, pero con sorpresas que te irán descubriendo poco a poco la verdadera naturaleza del ser humano y de lo que es capaz, mientras que el amor consigue superar todas las trabas que se pongan en su camino.

Una lectura amena y ligera, apta para todos los públicos, aunque se catalogue como +18. En este sentido, he de decir que esperaba más, jajajaja.

Como contrapunto, se pueden observar errores de puntuación, pero no obstaculizan para nada su lectura.

Os animo a todos a conocer la historia de Sara y Harry. No os dejará indiferentes.

Podéis conseguirla en el siguiente enlace.

¡Hasta la próxima reseña!

A este lado del estrecho… puro amor 💕

¡Una nueva pincelada de A este lado del Estrecho! ¡Mil gracias de nuevo!

Hadas Descalzas

Antes que otra cosa quiero mandar un abrazo muy fuerte a la autora Ana Centellas, una maravillosa bloggera que creo yo muchos conocemos, y es que tuve el honor de colaborar con ella en su sección de YouTube “Grandes amigos, grandes poetas” y bueno, que la forma en que le dio vida a mi poema más Preciado fue maravilloso, yo es que siempre he sido fan del acento Español, pero además Ana tiene una forma de recitar maravillosa, que si aún no han escuchado alguna poesía o relato en su voz, les invito a que hagan pausa a este post y vallan a su canal que es realmente deliciosos.

Bien, pasando a la novela “A este lado del estrecho” yo quería comprarla con ella porque me hacía mucha ilusión tenerla firmadita, pero no me fue posible y como tampoco quise quedarme con las ganitas pues me compré el formato digital…

Ver la entrada original 35 palabras más

La frase de la semana IX

La frase de la semana IX

ROSALÍA DE CASTRO

‘Es feliz el que soñando, muere. Desgraciado el que muera sin soñar’.

Rosalía de Castro (1837-1885)

Poeta y novelista española.

Me encanta esta frase de Rosalía de Castro, nuestra gran poeta del siglo XIX. Recuerdo cuando, de pequeña, leía sus poesías en gallego y me quedaba embobada con esas palabras magistrales que fluían aun cuando no conocieras el idioma.

No puedo estar más de acuerdo con ella. Los sueños, nuestros sueños, nuestras metas, nuestros ideales, son los que nos hacen felices. Los que siguen alimentando la chispa de la vida y nos impulsan hacia delante. El que carezca de sueños, carece de vida. Al menos, de una vida ilusionada.

Todos los que estamos aquí compartimos un sueño, las letras. Solo por este hecho, ya podemos considerarnos mucho más que afortunados. Y, con ello, felices.

De lo que he podido leer en estos días que llevo tan ajetreados, me quedo con unos versos con los que nuestra compañera Scarlet, del blog El cristal de Rosshalde, comenzaba su entrada titulada “La cuenca”, que dicen así:

‘¡Todo se resume al tic tac del tiempo!

Somos simples pájaros sin alas,

tallos meciéndose al sol, 

apretadas quimeras

en la cuenca de la vida’.

Para seguir leyendo el poema, tendréis que visitar su blog 😉

¡Hasta la próxima semana!

 

“El chico de la plaza” – El Poder de las Letras

“El chico de la plaza” – El Poder de las Letras
EL CHICO DE LA PLAZA
Imagen: Pixabay.com (editada)

 

Os dejo con mi colaboración con la fantástica página de escritores, El Poder de las Letras, del pasado jueves. Espero que os guste y que no dejéis de visitar la página.

 

EL CHICO DE LA PLAZA

Cada tarde lo veía sentado en el mismo banco de una conocida plaza del centro de Madrid. Lloviese o hiciese sol, allí estaba, imperturbable, siempre en el mismo banco, como si le perteneciese. La plaza era una constante ebullición de personas, viandantes que iban de paso, parejas acarameladas o grupos de amigos que allí se reunían. Pero él siempre estaba solo, en la misma postura taciturna, hasta bien entrada la noche, cuando al ambiente que dominaba la plaza permutaba en su totalidad.

Yo había cogido la costumbre de observarlo. Desde el pequeño balcón de mi buhardilla, en la parte más elevada del edificio más alto, podía permitirme el lujo de mirar desde la clandestinidad sin ser vista, protegida por la distancia. Lo veía llegar cada día, con sus pantalones caídos y su arrastrar de pasos como si estuviera soportando el peso de un gran cansancio a sus espaldas. Llegaba a su banco y adoptaba su particular postura, con una pierna a cada lado del asiento y el cuerpo recostado sobre el respaldo de madera. Me gustaba jugar a adivinar de qué color serían sus ojos, si escondería una fuerte musculatura bajo aquellas prendas siempre holgadas o si sonreiría a las personas que se cruzaban en su campo de visión.

Pasaba la tarde siempre solitario, liando un cigarrillo tras otro, mientras a mí me quedaba la duda de si lo que estaba fumando sería tabaco. Jamás le vi utilizar el móvil, no era como el resto de jóvenes que pasamos la vida pegados a una pequeña pantalla que enriquece de manera estúpida nuestra coartada vida social. De hecho, gracias a él, yo también conseguí desligarme de ese afán desmesurado por conseguir amigos virtuales. Comprendí el valor de las personas, aunque jamás me hubiese atrevido a bajar de mi pequeño refugio, sentarme junto a él en su banco e iniciar alguna conversación banal.

Así pasaba yo mis tardes, rodeada de apuntes de filosofía mientras observaba al chico bohemio de la plaza. Pronto descubrí que rayaba en un absurdo nerviosismo que desaparecía en cuanto lo veía aparecer desde lo alto de mi calle. Y así, me volví poeta. En las desgastadas hojas de un cuaderno del curso pasado iba componiendo poesías dedicadas a él, a su soledad, a su vicio descontrolado, a su manera de caminar.

Un día, a principios de verano, no apareció. En vano estuve esperando asomada al balconcito, guarecida tras las macetas de geranios, que lucían unas flores espectaculares. Sin embargo, mi espera no se vio recompensada. Ningún caminar cansado asomó por mi calle aquella tarde. Nadie ocupó el banco donde solía sentarse. Nadie alimentó mi alma aquel día. Pasé la noche en vela mientras pensaba en él, en cuál habría sido el motivo de su ausencia cuando hasta entonces no había faltado ni un solo día a nuestra particular cita.

Al día siguiente fui incapaz de moverme de mi casa, con una ansiedad creciente agolpándose en mi estómago mientras se acercaba la hora del  encuentro furtivo. Creí volverme loca cuando tampoco acudió a la plaza aquel día. Sin pensarlo dos veces bajé corriendo las escaleras, los diez tramos que me separaban de la callejuela que bordea la plaza. Fui preguntando uno por uno a las personas habituales; al grupo de adolescentes que siempre ocupaban el banco de al lado, a la pareja de enamorados que cada tarde compartían sentimientos al otro extremo de la plaza; a la señora que pasaba cada tarde con su hijo, que cargaba un pesado violonchelo a la espalda; pregunté incluso al grupo de niños que solían jugar al rescate y a sus mamás, que cotorreaban en una de las mesitas con tablero de ajedrez.

Nadie me supo dar noticias de aquel chico bohemio. Es más, ni tan siquiera sabían a quién me refería. Al parecer, a pesar del transcurrir de los días, de los meses, fui la única que había reparado en él. Ahora comprendo aquella actitud cansada y melancólica, debía debatirse dentro de la más absoluta soledad. La misma que dejó en mí su ausencia.

Ana Centellas. Febrero 2018. Derechos registrados.

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55. HUMILDAD

Reto literario: “Desconocidos”

Reto literario: “Desconocidos”

 

DESCONOCIDOS
Imagen tomada de la red

 

DESCONOCIDOS

Desde hace más de diez años tomo el tren cada mañana para dirigirme a la oficina. El tráfico de Madrid me hastía, así que pronto dejé de hacer el recorrido en coche para utilizar el tren, la duración del trayecto es la misma y, al menos, no tengo que luchar con la jauría de coches que, cada mañana y cada tarde, luchan por obtener una mejor posición en la larga fila acumulada en los carriles centrales de la M-30.

Ahora bien, reconozco que he de lidiar con otra jauría, la de las decenas de personas que viajamos cada día hacinadas en un vagón, luchando por obtener un asiento libre a la menor oportunidad. Para evitarlo, siempre me quedo de pie, en el rincón que forma la pared del vagón con la mampara de cristal que separa los privilegiados asientos. Me niego a entrar en esa otra lucha de poder a pequeña escala.

Cada mañana, cuando entro al vagón, un hombre de tez sumamente clara y unos hipnotizantes ojos azules, que contrastan en extremo con el azabache de su pelo, siempre permanece de pie en la misma posición que yo, en el extremo contrario del vagón. El primer día que le vi, reconozco que me quedé perdida en la inmensidad azul de su mirada, hasta el punto de pasarme mi estación y no darme cuenta hasta que ya habíamos recorrido un buen trecho más.

El baile de miradas comenzó al día siguiente. Era como una lucha encarnizada por ver quién la retiraba antes. Pronto comenzamos a comunicarnos con ellas, de manera que con simples gestos sabíamos el estado en que nos encontrábamos cada uno aquella mañana. Cruces de miradas cómplices se sucedían día tras día, hasta que aquel misterioso hombre con el que jamás había intercambiado una palabra, ni tan siquiera un «buenos días», pasó a convertirse en un eje esencial de mis mañanas.

Al cabo de unos meses, sin mediar palabra alguna, nada más que un gesto nuevo en su mirada, atravesó el vagón cuando hacía su entrada en la estación en la que yo debía bajarme. Nos miramos con fijeza a los ojos durante unos segundos, como en un acto de aprobación mutua y, sin más, nos besamos. Un beso apasionado entre dos desconocidos que habían alcanzado un nivel de complicidad exorbitante con el lenguaje de las miradas. Bajé del vagón con la tibieza de aquellos labios carnosos aún marcada en los míos. Aquel día, mi rutina se llenó de sonrisas, los colores aparecían más brillantes ante mí y el trabajo se convirtió en algo maravilloso.

Desde aquel día, hace ya diez años, cada mañana, mi eterno desconocido, del que aún no conozco ni su nombre, me regala apasionados besos después de nuestra silenciosa conversación. Día tras día, logró devolver la ilusión a mis mañanas, a sabiendas de que, antes de que abandonase aquel vagón, un nuevo beso de amor prohibido me iba a proporcionar la calidez necesaria para afrontar mi vida.

Ana Centellas. Febrero 2018. Derechos registrados.

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Este relato ha sido trabajado para el reto literario de El bic naranja de la pasada semana. Espero que os guste.

Hoy os presento este blog… VIII

Hoy os presento este blog… VIII

HOY OS PRESENTO ESTE BLOG

¡Feliz tarde de domingo! La verdad es que estoy hasta arriba de cosas y no me da la vida (a ver si inventan los días de 48 horas o los fines de semana de 4 días…). A lo que iba, que es que no me voy a enrollar mucho hoy. Todos conocéis más o menos la mecánica de esta sección, dar a conocer nuevos blogs o que les está costando un poco hacerse un huequecito en nuestra familia, así que tenemos que darles un empujón.

Esta semana os voy a presentar el blog Tierra roja, tierra hermosa. ¡A visitarlo todos, rápido! Para abrir boca, os traigo esta entrada que a mí me ha encantado, espero que a vosotros también. Se titula “La eterna Andalucía”.

 

LA ETERNA ANDALUCÍA
Fotografía tomada de la web del autor/a

 

Andalucía nacida entre sierras y valles
acunada entre raíces de encina
profundas a la tierra y en la sangre
profana al agua diamantina.
Tú que arrancaste montañas
exponiendo su raíz ante mis ojos
para darle corazón de honor
a las tierras que te amamantan
y junto a ellas al cielo levantas
casas de perla blanca y flor
de pueblo rebelde y cantor
de memoria, historias, esperanzas.

¡Andalucía, vieja de los campos,
joven de la sierra, siempre reprimida,
Andalucía de la lucha y el canto!

¿Dónde estás Andalucía,
si sobre tu cielo vuelan guerras,
si en tus costas un mar de muertas
ahoga lo humano y tú callas?
Andalucía, ahora, vuelve
que no se ama otra Andalucía
que no sea la rebelde,
la justa y solidaria.
¡Andalucía recuerda la primavera,
recuerda, el recuerdo de la lucha
y de su nombre, mira lo que te han hecho!
Y ahora vuelve Andalucía, de la tierra
y el puño bajo la luna.
Y ahora vuelve Andalucía, del pueblo
y el clamor de la aceituna.

¡Andalucía, vieja de los campos,
joven de la sierra, siempre reprimida,
Andalucía de la lucha y el canto!
Andalucía, sólo serás libres
cuando todos los pueblos
lo sean, vientos y truenos
serán la voz del día
del despertar de Andalucía
y que ¡viva Andalucía libre,
justa y solidaria!

Andalucía cuenca minera
que extrae oro del olivo,
y futuro del cultivo
portando amores de la tierra,
cuando siembra con arado
y trabajo jornalero.
Con el sudor de su frente
se han regado nuestros campos
con las lágrimas de sus llantos
se ha levantado Andalucía, siempre,
siempre bajo yugos, manos esclavas
de mujer, hombre, niña anciana…
levantaron los mares, ríos y torres
y forjaron la raíz de las montañas
trayendo Andalucía a Andalucía.

Andalucía de gran rivera,
arroyo del alba cristalino
que arrastra al barco cautivo
de la luna al sol, la vela
de blanca espuma rota
contra el avispero
de la voz secuestrada
de la cadena bien clavada.
¿Y el pueblo? El pueblo
siempre apaleado
bajo la sombra del gran cuervo
que grita liberado:
¡viva el sometimiento!
Y tantos y muchas callan,
y las que saben y cantan,
como ruiseñor,
en jaulas acaban,
del pueblo, el dolor,
dolor del pueblo, lo llaman.

¡Andalucía, vieja de los campos,
joven de la sierra, siempre reprimida,
Andalucía de la lucha y el canto!
Andalucía nace nuevamente
que es tu hora Andalucía
de rojo y verde tu campo florece
y ahora brota Andalucía libre
y que, ¡viva Andalucía libre,
justa y solidaria!

Andalucía levántate,
libra la tierra de su cárcel
y corre por tu tierra, libre.
Vuela libre Andalucía
entre sierras de blanca astucia,
entre colinas de ser cobrizo
por tus sangres, cadena sombría
rompe y rompe, el yugo del cortijo
que con firmeza retuvo
tu cuerpo libre, bello y puro.

Andalucía despierta
como pueblo cantor, desprende
la mortaja que te hace presa
y arranca el yugo de la simiente.
No duermes porque quieras
te han amarrado a la cuna
y ahora duermes, cárcel como siesta,
no viendo la noche sino la luna,
sola, desconfiada y presa.

Andalucía despierta y avanza
con tu voz de pueblo
y con tu ser obrero
tú harás la tierra amada,
Andalucía ríe, Andalucía canta
que el yugo de tus espaldas
el pueblo quebranta.

¡Andalucía, vieja de los campos,
joven de la sierra, siempre reprimida,
Andalucía de la lucha y el canto!
Vamos Andalucía, con tu nombre
y con tu fuerza, el futuro nos espera
vamos Andalucía canta y ruge
que solo perderemos las cadenas.

Andalucía que viste desnuda
el verde de los campos y la luz de la luna
borda sobre tu pecho la estrella roja
y sobre tus calles pueblos desbordan.
Canta, ama y ruge Andalucía
que es tu voz proletaria
la razón de tu cantar,
canta sin mañana,
canta con memoria,
que es el cantar la melodía
que el futuro ha de anunciar.

¡Vamos hasta el mañana Andalucía
que nos espera nuestra victoria,
vamos Andalucía!

Olé, olé y olé.

¡Espero vuestras impresiones! ¡Besazos! ¡Se os quiere!

54. WINGS