A letras con los lunes: “Te llevaré a un mundo mágico”

A letras con los lunes: “Te llevaré a un mundo mágico”

Te llevaré a un mundo mágico

—¡Qué bien que estés esta noche conmigo, Marta! Ya podían tus padres salir más a menudo. ¿Querrás que durmamos juntas?

—¡Claro que sí, abuela! Pero, primero, voy a llevarte a un mundo mágico.

—¿Sí?

—¡Sí! ¡Mi mamá me lleva todas las noches!

—¿Ah, sí? ¿Y cómo lo harás, Martita?

—Tú siéntate, ponte cómoda y relájate, abuela, que voy a sacar de mi mochila el libro de cuentos.

Ana Centellas. Febrero 2019. Derechos registrados.

Te llevaré a un mundo mágico by Ana Centellas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

*Imagen tomada de la red (editada)

El relato del viernes: “En esos momentos”

El relato del viernes: “En esos momentos”

En esos momentos

Hay momentos en los que, sin querer, cierro los ojos y, como por arte de magia, con el compás del último latido de mi corazón doliente, me transporto sumergida en un suspiro hasta alguna mañana cualquiera de hace tantos años que con dificultad logro recordar. Apenas se guardan en mi memoria los tenues retazos de un rostro siempre amable o la dulce tonalidad de una voz que nunca más volverá a llegar hasta mis oídos, pero lo realmente importante, las sensaciones, se recrean de una manera tan real que, durante ese momento, creo estar viviéndolo de nuevo y me abandono a la grata nostalgia que me arropa como solo tú solías hacerlo.

Es en esos momentos cuando vuelvo a sentir tu cálido aliento arrullarme en algún instante de mi infancia perdida por los túneles sin salida del tiempo, tus suaves caricias recorrerme el rostro como si las cien arrugas que lo surcan se hubiesen borrado para volver a dejar paso a la nívea tez inocente adornada de pecas que conociste una vez. La piel se torna delicada y sublime bajo el contacto de unas yemas curtidas por el trabajo duro de toda una vida que yo jamás llegaré a conocer. Se detiene por un instante mi respiración, de nuevo infantil por un breve espacio de tiempo, porque sé que se aproxima el momento tan anhelado, ese que, aun manteniendo los ojos cerrados, reconocería en cualquier lugar y en cualquier segundo.

Por último, unos labios entrañables se posan sobre mi frente y exhalo con un callado sollozo el aire hasta entonces retenido en unos pulmones tan pequeños que apenas caben en mi obturado pecho adulto. Tu cariño vuelve a envolverme como siempre lo hizo, con esa manera incondicional que tenías de quererme, y yo siento la dicha recorrer las sendas por las que circula mi sangre hasta que llega a mis labios y asoma al mundo en forma de tierna sonrisa.

Bebo de las lágrimas que aún conservan el agridulce sabor a felicidad de aquella niña que fui entre tus brazos y, cuando abro los ojos, todavía las puedo sentir alcanzando sin rozar las comisuras torcidas de mi ajada sonrisa de hoy. Vuelvo al presente con una cruel bofetada de realidad impura y solo puedo esperar a que regrese ese momento, solo nuestro, en el que vuelvas a besarme en la frente, mamá.

Ana Centellas. Abril 2019. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

Miércoles de poesía: “Sentimientos IV”

Miércoles de poesía: “Sentimientos IV”

Sentimientos

IV

Cuando un sentimiento brota
de lo más hondo del alma,
se licúa,
se convierte en primavera,
llueve
con una fuerza inusitada
en aquellos ojos tristes
que aguardaron en silencio
para expresar sin palabras
lo que guarda el corazón.

Con la lluvia reverdece
se convierte en limpio y puro,
cándido,
libre de todo pecado,
impoluto.
Y de nosotros depende
que al final de tanta lluvia
se abra ante nuestros ojos
un arco iris intenso
que llegue más allá del sol.

Se explaya así el sentimiento,
mostrándose en alegría,
eterno,
pletórico a la luz del día,
radiante,
deshaciendo en mil jirones
las brumas que tanto tiempo
lo tuvieron reprimido,
representado en cien notas
cual si fuese una canción.

Sentimientos que son lluvia
Al salir del interior.

Ana Centellas. Mayo 2018. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

A letras con los lunes: “Autocomplacencia”

A letras con los lunes: “Autocomplacencia”

Autocomplacencia

Siento que los escalofríos que recorren mi cuerpo
durante toda la noche antes de la salida del sol
convulsionan y agonizan ante el calor de un recuerdo
que va derritiendo a su paso el hielo que me cubrió.
Suaves manos que en penumbra vuelven a recorrer mi piel
y despiertan los instintos que quedaron adormecidos
y encallados en el hielo que a simple vista era solo
la punta de un iceberg.
Y al calor de la memoria se van incendiando las pieles,
manos cobran vida propia para explorar los rincones
que algún día recorrieron las manos de los recuerdos,
se sumergen en pasado para evocar aquel éxtasis
que hace tiempo que murió.
Y el anhelo por el gozo de aquel remoto placer
funde el hielo sobre el lecho,
remite el escalofrío
y da paso a los estertores de la autocomplacencia
a falta de pocos minutos para el nacimiento del sol.

Ana Centellas. Enero 2019. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

El relato del viernes: “La despedida”

El relato del viernes: “La despedida”

La despedida

Me gusta la cafetería que has elegido para nuestro encuentro. Es discreta, acogedora, perfecta para guarecerse de una tarde fría como la de hoy. En breve comenzará a caer la noche y la luz tenue del lugar propicia la relajación, la lectura, el dejar volar la imaginación con las manos en torno a un café caliente, mientras contemplas por la cristalera el tránsito de la ciudad, y también, ¿por qué no?, propicia encuentros clandestinos, como el nuestro.

Me encanta ver tu cara a través de la nube vaporosa que emana de nuestros cafés, que el camarero nos acaba de servir. Pareces salido de un cuento de hadas del que todavía no se hubiese terminado de disipar la niebla. Apareces ante mis ojos enigmático, exótico, sumamente irresistible, aunque mi subconsciente bien sabe que lo que en realidad eres es peligroso. No debería estar aquí, de hecho, después de todo lo que hemos pasado en nuestra relación. Altos y bajos, demasiadas rupturas y reconciliaciones, conforman un currículo bastante detallado para saber qué es lo que mejor nos conviene.

Sin embargo, aquí estamos los dos, frente a frente. Cualquiera que nos vea pensará incluso que somos una pareja corriente, con tus manos entrelazadas con las mías, y ese tacto que me vuelve loca, y mi sonrisa coqueta. Podría incluso tratarse de una primera cita de dos tímidos enamorados que inician un acercamiento. Pero la realidad es bien distinta y, a pesar de lo que pueda parecer, de que haya instantes en los que casi me deje vencer por tus encantos, por los tiempos vividos, tengo claro lo que estamos haciendo hoy aquí los dos.

Es el adiós. Esta vez, por fin, el definitivo. Solo precisábamos sentirnos cerca por una última vez. Será un instante que ninguno de los dos olvidaremos jamás.

Ana Centellas. Enero 2019. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

Miércoles de poesía: “Sentimientos III”

Miércoles de poesía: “Sentimientos III”

Sentimientos

III

Abre los ojos al día
que un rayo de sol despierta,
adormilado,
como si ya fuese la hora
decisiva
en que pueda brotar al aire,
sin tapujos ni pudores,
rompiendo al fin la barrera
que el hielo con su firmeza
a su alrededor construyó.

Y caliente se abre paso
desde las profundidades
del alma,
resurgiendo con bravura,
voraz,
sin nada que lo detenga,
que entre medias se interponga,
precisado de cariño
hasta salir por la boca
como si fuera una voz.

En forma de gritos sale
el sentimiento dormido,
con fuerza,
proclamándose ante el mundo
victorioso,
después del tiempo cautivo,
sabiéndose necesitado,
presto y raudo a la deriva
de unos ojos que ya lloran,
sintiéndose libre al fin.

Sentimientos que despiertan
con la salida del sol.

Ana Centellas. Mayo 2018. Derechos registrados.

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*Imagen: Pixabay.com (editada)

A letras con los lunes: “A escasos milímetros”

A letras con los lunes: “A escasos milímetros”

A escasos milímetros

Paseas con suavidad tu dedo por mis labios entreabiertos, acariciándolos, quemándolos con la yema de tu pulgar, mientras veo cómo te acercas a ellos hasta quedarte a escasos milímetros. Siento tu aliento recorrer mi piel, mi boca, adentrarse en mi interior y la flama que provocas en mí sería suficiente para hacer arder este maldito cuarto que nos cobija.

Te mantienes ahí, distante, provocándome, haciéndome sufrir con la intensidad de tu mirada, con la calidez húmeda de tu aliento insolente y con la exquisitez del danzar de tu dedo por mis labios. Me quedo sin resuello con la mirada perdida en la lejana cercanía de tu boca, anhelando ese beso, lento y profundo, que sé que no llegará. Aún no.

Acabas de convertirnos en un juego, lo sé. Uno que solo finalizará cuando uno de los dos pierda la partida, cuando se rinda a la evidencia del deseo que nos urge a ambos desde que nuestras manos se rozaron hace unos instantes y prendió la chispa incendiaria que ahora amenaza con quemarnos juntos. Un juego en el que, tal vez, lleve todas las de perder. O no.

Y tú sigues manteniéndote ahí, en el mismo punto exacto, a escasos milímetros de mi boca, sin terminar de recorrer la distancia que nos llevaría a arder de inmediato. Y tu pulgar sigue ahí, rozándome los labios, mientras mi respiración convulsiona a cada segundo que pasa y los primeros gemidos de anticipación salen huérfanos al silencio de la noche fría.

Mis fuerzas flaquean, cierro los ojos y dudo si rendirme o hacerte creer que me has vencido. Mi lengua toma la decisión por mí, ambigua, y se escapa de mi cavidad bucal para salir al encuentro de tu dedo, ansiosa por recorrerlo, humedecerlo, succionarlo. Y yo, rendida por completo, dejo volar mi imaginación al compás de mis gemidos hacia otras zonas de tu cuerpo que me gustaría recorrer con la lengua con más fruición que tu pícaro dedo.

A escasos milímetros de tu boca el aire quema, el sonido baila, los cuerpos se hacen agua y la imaginación resbala.

Ana Centellas. Octubre 2018. Derechos registrados.

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*Imagen tomada de la red (editada)