El relato del viernes: ¿Loca? ¡Sí, pero viva!

LOCA SI PERO VIVA

¡días a todos!Buenos  Por fin viernes de nuevo, último viernes del mes de julio, y ¡aquí estoy de nuevo para contaros otro relato!

Espero que os guste:

¿LOCA? SI, PERO VIVA

Por Ana Centellas

Aquí estaba yo, sola en casa, como la mayor parte de casi todos los días. Vagando como ánima en pena por el pasillo, como si intentase encontrar en cada habitación abierta esa parte de mí misma que había perdido y no lograba encontrar.

Sentía cómo la soledad poco a poco se adueñaba de mí, haciendo un poco más difícil la existencia a cada minuto que pasaba. Ese conocido nudo se iba forman en mi estómago, subiendo con rapidez hasta el pecho, donde se expandía y me llenaba por completo, ahogándome de manera lenta, imparable, con exquisita agonía.

De pronto, llegó hasta mí. Un olor profundamente conocido inundó mis fosas nasales, transportándome de inmediato a tiempos infantiles, llenos de alegría y felicidad. Era uno de esos olores que consiguen cambiar tu estado de ánimo en cuestión de segundos, exaltar lo más profundo de ti. Intenté agudizar todos mis sentidos al máximo. Sí, sin duda, ese era el olor.

Corrí deprisa hacia la puerta del salón, la que da a la pequeña terraza de mi diminuto apartamento. Con manos ansiosas descorrí las cortinas. Allí estaba, la lluvia había comenzado a caer levemente en aquel hasta ahora seco y cálido mes de octubre. Así que salí a la terraza y aspiré el aroma. Un aroma sublime, que se sobreponía al del humo de los coches que circulaban a gran velocidad por la avenida. Ni siquiera el ruido del tráfico consiguió distraerme del magnífico sonido de la lluvia al caer, cada vez con mayor intensidad.

En algún lugar, con mucha posibilidad no muy lejano, probablemente el parque que había a dos manzanas de mi casa, la lluvia caía mojando la tierra y las plantas, dándoles nuevamente la oportunidad de vivir con mayor esplendor. Era ese, el aroma a tierra mojada, a hierba mojada, a pasto mojado, el que inundaba por completo mis sentidos, anulando de manera inquisitiva cualquier otra sensación.

Cerré los ojos, elevé la mirada hacia el cielo y dejé que las frías gotas de lluvia mojaran mi rostro. La lluvia se mezclaba con mis lágrimas corriendo por las mejillas, limpiando cualquier rastro de ansiedad y amargura que momentos antes hubiera podido sentir.

Y así, con los ojos cerrados, la mirada al cielo, la cara mojada y la ropa también, alcé los brazos y emití mi primer grito de alegría en muchos días. Y con una pequeña sonrisa en mis labios, grité con todas mis fuerzas: “¡Estoy viva! ¡Sí, estoy viva!”.

Cuando abrí los ojos, una vecina del bloque de enfrente de la que ni siquiera sabía su nombre, alienados como estamos en esta absurda sociedad, recogía rápidamente la ropa tendida, mientras me miraba con gesto asustado. “Esta tía está loca”, me decía su mirada.

Pues sí, señora, estoy loca, pero alégrese por mí, porque si estoy loca es ¡porque estoy viva!

Espero que os haya gustado. Nos vemos el próximo lunes con la sección “Para vosotros”, es decir, mis divagaciones, jejeje. ¡Que paséis un feliz fin de semana!

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Reseña: El Principito


Lo reconozco, no he podido evitarlo. Compré este libro para que lo leyese mi hijo de nueve años, pero me ha sido imposible releerlo una vez más. Aún recuerdo la primera vez que lo leí, siendo una niña, y me entristece ahora recordar que lo encontré aburrido. Desde entonces no sé la cantidad de veces que lo habré leído, hasta que en alguna mudanza… Se perdió, como mi bonito principito perdido en el desierto.

El caso es que el genial “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, no hace falta ni nombrarlo, debería ser de lectura, no obligada, eso nunca, pero si deberíamos animar a nuestros hijos a leerlo. Y me siento demasiado osada al escribir esta reseña, cual “joven” inexperta profanando el “santo grial” de la literatura juvenil.

El pequeño principito vivía en un planeta muy pequeñito, donde se ocupaba de deshollinar sus tres volcanes, limpiar la tierra de los baobabs, que amenazaban por cubrirlo por entero y de ocuparse de su flor, su bien más preciado y que cuidaba con cariño.

En la tierra, un niño con una gran imaginación, como le correspondía a su edad, decidió dibujar una serpiente que se había comido un elefante. Pero cuando mostraba orgulloso su dibujo a los mayores, estos solo veían un sombrero… Y le animaban a dejarse de dibujar tonterías y dedicarse a estudiar cosas más “serias”.

Un día el Principito decidió salir de su planeta, y fue visitando planetas con personajes de lo más variados, de cada uno de los cuales obtenía una enseñanza, hasta llegar a la tierra, donde se encontró con nuestro niño, ya crecido, ya mayor, inmerso en ese mundo de los “mayores” que nunca entendían nada.

Un libro para niños, por su facilidad de lectura y los valores que enseña, que todos los adultos deberíamos leer sin falta, por las enseñanzas que nos va a ir a recordando. Porque todos llevamos dentro ese niño interior incomprendido que no debemos dejar marchar nunca. Porque nunca debemos coartar la libre imaginación de un niño, que es el mayor tesoro que va a tener nunca.

Y porque solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los ojos…

¡Os estoy esperando!

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¡Venga chicos animaros! ¡Qué tenemos que darle un poquito más de vida a esto! No seáis tímidos… Lo que quiero es que participéis conmigo en mi nueva aventura, ¡no quiero hacerlo sola! ¡Os necesito!

La pasada semana os pedí recomendaciones acerca del número de capítulos que debía tener un libro, y ¡sólo recibí tres impresiones! Y la verdad es que me he quedado como estaba… ¡Menuda ayuda me estáis dando!

Yo sigo aquí, con mi historia, que avanza lentamente, que todavía he de corregir… Tengo nuevas ideas que bullen en mi mente, darle un giro inesperado al final, reorganizar los capítulos de otra manera… Y por supuesto que no estén numerados, ¡vaya rollo! ¡Enhorabuena, señor lector, ha llegado usted al capítulo veinticinco!

Pero a pesar de que mi cabeza sea ahora mismo un hervidero de ideas, o a lo mejor precisamente por eso mismo, me gustaría que me ayudaseis un poquito con vuestras sugerencias, inspiraciones, imágenes… ¡Lo que sea! Y de esta manera hacer que la historia sea también un poco vuestra.

Necesitamos libros nuevos, nuevas iniciativas que alimenten nuestra imaginación, que nos vuelvan más creativos, que enriquezcan nuestro lenguaje… Y sobre todo, que nos aporten más a nosotros mismos, seres cambiantes por naturaleza.

Una vez más os animo a que participéis conmigo en esta aventura totalmente nueva para mí. Y, por supuesto, os animo a que vosotros mismos iniciéis vuestras propias aventuras, esos sueños que siempre hemos tenido y que nunca nos hemos atrevido a llevar a cabo… ¿Que te gusta pintar? ¡Pinta! ¿Que te gusta escribir? ¡Escribe! ¿Que te gusta cocinar? ¡Cocina! ¿Que te gusta correr? ¡Corre! Lo importante es siempre, siempre, siempre, hacer lo que nos gusta, porque si no… ¿qué nos queda? Seguir con la rutina más absurda de una sociedad cada día más incoherente.

Yo, con toda la ilusión del mundo, espero tener prepara mi primera novela exprés para finales del verano, ¡y compartirla con vosotros! ¡Compartid vosotros también conmigo vuestras nuevas experiencias! ¡Y por favor, ayudadme! Sin vosotros, será imposible conseguirlo. Bueno, no, imposible no, porque ya nada es imposible, pero sí que un poquito más complicado…

No os entretengo más, disfrutar del verano y de la nueva semana que tenemos por delante, ¡con intensidad!

Como siempre, ¡se os quiere!

El relato del viernes: Correr el riesgo

Aquí nos vemos otro viernes más, no sabéis cuánto estaba esperando este momento… Viernes, veranito, calorcito… ¿hay algo más que se pueda pedir? Sí, ya lo sé, ¡sé que todos vosotros estáis esperando con ganas que Ana publique el relato del viernes! Jajajajaja.

Bueno, pues para los que lo estáis y esperando y para los que no, hoy toca, tachán, tachán….

CORRER EL RIESGO

Por Ana Centellas

– ¡Es como si entrases en otra dimensión! – me dijo emocionado.

– ¡Qué idea más absurda! – le contesté yo. Cómo iba a ser posible, si delante de mí yo sólo veía un abismo.

– Absurdo es que a tu edad no te atrevas a hacerlo… ¡Tú no sabes lo que te estás perdiendo! ¡Seguro que has hecho cosas mucho más arriesgadas!

Me quedé pensativa, puede ser que sí haya hecho cosas más arriesgadas. Ir a la compra con los niños, por ejemplo. O bajar las escalaras de las murallas de Toledo durante un diluvio. Eso sí que fue arriesgado. Por no hablar de que terminamos calados. Intentar darme una ducha sin ser molestada. O meterme en las aguas frías del océano Atlántico cuando las olas me llegaban… ¡a la cabeza! O… Aquella vez que… Sí, hombre, cuando… Pero bueno, ¿es que no había arriesgado nunca en la vida? ¡Ah, sí! ¡Cuando estuvimos en Port Aventura y me monté en el Dragon Khan! No me digáis que eso no es arriesgado…

Le miré una vez más y vi una sonrisa divertida en su cara.

– ¿Te estás riendo de mí?

– ¿Yo? Sabes que jamás haría eso… ¡En todo caso me estoy riendo contigo! ¡Venga, vamos, lo hacemos juntos!

Lo pensé, lo volví a pensar más detenidamente, le volví a mirar. Allí estaba con su sonrisa insolente, tendiéndome una mano. Como siempre.

Así que le tomé de la mano, tendría que correr el riesgo por él. Di un último suspiro, cogí todo el aire que pude insuflar en mis encogidos pulmones y así, juntos, lo conseguí.

Por primera vez en mi vida, me tiré a la piscina.

Espero con toda mi ilusión que os haya gustado. ¡Disfrutad del veranito chic@s!

Esto es todo amigos. Pero no se vayan todavía, que el viernes que viene… ¡hay más!

Reseña: Si pudiera volver


¡Buenas noches chicos! ¡Hoy estamos de estreno! A partir de hoy, cada miércoles intentaré compartir con vosotros una breve reseña de mis últimos libros leídos, siempre dando mi humilde opinión de novata carente de experiencia.

Y para estrenar la sección, tenemos un invitado excepcional. No se me ocurre mejor elección que compartir con vosotros el libro que terminé de leer precisamente ayer por la noche, “Si pudiera volver”, de Javier Carretero.

La novela nos cuenta la historia de Daniel, un joven que tras sufrir un accidente queda en coma durante años. Cuando finalmente despierta del coma, conoce a Marina, su fiel cuidadora. Ella le acompañará en un apasionante viaje en busca de sus recuerdos, volviéndose inseparables e imprescindibles el uno para el otro. A lo largo de la historia conocerán a Nando, un peculiar personaje que les aportará mucho en su camino.

Para mi gusto, una narrativa excelente que acompaña una emotiva historia, que engancha hasta el final. Un sorprendente final que no os podéis perder. Sin duda uno de esos títulos que guardarás en tu librería con cariño y volverás a releer. A mí me ha encantado y emocionado a partes iguales. Os la recomiendo al cien por cien. Yo, con sinceridad, volvería a releerla ahora mismo y ¡eso que la acabo de leer!

Muchas gracias a Javier Carretero, @carretero_javi, por compartir con nosotros esta excelente novela. ¡Yo esperaré con ilusión la siguiente!

Nos vemos el próximo miércoles, ¡buenas noches y que descanséis!

Y seguimos escribiendo…

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Vuelve a ser lunes, comienza una nueva semana cargada de… ¿De qué? ¿De emociones? ¿De sorpresas? ¿De nuevos descubrimientos? ¿De risas? ¿De enfados? ¿De trabajo? Realmente, ¡de lo que queramos!

Yo sigo aquí con mi batalla personal, mi reto diario que me supera demasiadas veces, intentando buscar una salida, lo más rápido posible… Aún no sé qué me deparará esta semana, espero que unos días de relax, pero todo depende de lo que diga una persona que tengo que visitar en breve… ¿Por qué al final siempre dependemos de los demás?

Pero como de todo lo negativo siempre sale algo positivo, como el ying y el yang, ese mismo que llevo tatuado en la muñeca, lo que sí sé es que mi semana comienza con mayor ilusión que nunca por escribir.

Porque mi proyecto ya va tomando forma, ciento treinta páginas y veinte capítulos completos, con el número veintiuno en proceso. Ahora sí, creo que ya tengo una idea aproximada del transcurrir de los acontecimientos. Mis personajes revoltosos del comienzo, con su vida propia, sus manías, defectos y virtudes, por fin están en mis manos, jejejeje (leer con entonación tenebrosa y frotándose las manos). Lo que no quita para que vuelvan a escaparse de ellas y hacer lo que les dé la gana…

Os adelanto que va a ser una novela ligera, fácil de leer, recordad que estoy empezando, pero que espero que os guste. Y que cuando tengáis la oportunidad de leerla, lo hagáis con la misma ilusión que yo he puesto al escribirla.

Ahora me asalta una duda y espero que me ayudéis a resolverla. ¿Qué preferís, más capítulos pero más cortos, o menos capítulos más largos? Es que para las alturas a las que estoy se me hacen demasiados capítulos…

Yo personalmente los prefiero un poquito más cortos, porque como suelo leer por la noche, pasada ya la hora bruja, y no me gusta dejar un capítulo a la mitad… Pues a veces me entra sueño y no tengo más remedio que hacerlo. Eso o sufrir por mantener los ojos abiertos hasta el fin del capítulo, pero sin hacer una lectura totalmente comprensiva.

¿Vosotros qué opináis?

¡Feliz comienzo de semana a todos!

El relato del viernes: Mi Destino

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¡Por fin es viernes, chicos! Para mí siempre ha sido y seguirá siendo el mejor día de la semana, esa sensación que tienes cuando llegas a casa un viernes por la tarde y tienes por delante el fin de semana… Indescriptible.

Así que, en homenaje a todos esos grandes viernes, me he propuesto crear una nueva sección dentro del blog: “El relato del viernes”. Cada viernes intentaré sorprenderos con una historia nueva, todas ellas salidas del corazón, pequeños relatos que espero os gusten y disfrutéis de ellos tanto o más que yo al escribirlos.

Y, para inaugurar la sección, hoy os traigo MI DESTINO, un pequeño escrito que nació en la madrugada, como siempre que buscas la inspiración. Aquí lo tenéis:

MI DESTINO

                                                                      Por Ana Centellas

“Descendí las escaleras con cuidado, completamente a oscuras, tanteando en busca de algún interruptor que iluminara mi destino. Lo logré, lo alcancé, y una tenue luz, casi fantasmagórica, iluminó con levedad el lugar donde me encontraba.

Quedé atónito, la respiración se me cortó durante unos breves instantes. Continué bajando las escaleras con sumo cuidado, intentando no profanar la paz que podía palparse en el ambiente.

Al final de la escalera, me sorprendió una suave alfombra, mullida, cálida, acogedora. Me quité los zapatos para que mis pies descalzos pudieran apreciar aquel tacto, tan suave y aterciopelado. Me dieron ganas de tumbarme y no levantarme de allí jamás. Eché un rápido vistazo a mi alrededor; no había nada más, el vacío más absoluto.

Seguí adentrándome con lentitud, disfrutando de cada paso que daba sobre aquella mullida alfombra. Las paredes estaban recubiertas del mismo material, en una clara invitación a abrazarlas. El silencio que reinaba en el lugar era tan absoluto que pude escuchar a la perfección el eco de mi voz cuando pregunté, en voz bajita para no enturbiar aquella atmósfera, “¿hay alguien ahí?”

Más silencio, ninguna respuesta, sólo el sonido de mi respiración, a cada momento más pausada, más relajada. Era tal el embrujo de aquel lugar que me acurruqué en un rincón, disfrutando de aquella soledad tan apacible. Cerré los ojos para agudizar los sentidos, me embriagaba la paz y por fin sentí que había encontrado mi sitio. Aquel donde podía ser yo mismo.

Solamente al abrirlos y volver a mirar aquel lugar, comprendí que había llegado a las profundidades de mi alma.”

Espero de corazón que os haya gustado, ¡dejadme vuestras impresiones! Nos vemos nuevamente el próximo viernes, en esta misma sección, con un nuevo fin de semana, un nuevo relato y nuevas ilusiones.

¡Se os quiere!